Doctora de turno del SAPU, Beatriz Arriaga: “No contamos con la infraestructura necesaria para diagnosticar lo que nos llega”

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 Si bien existe la voluntad de parte de equipo de turno de atender a la población que llega al Servicio de Atención Primaria de Urgencia, los profesionales aseguran que no cuentan con la implementación ni los recursos para entregar una mejor atención a los pacientes.

 Hacen un llamado a las autoridades a apurar el Servicio de Alta Resolución (SAR) compromiso presidencial recordado por la Ministra de Salud en septiembre del año pasado.

Gisella Abarca
Fotos Héctor Vargas

Luego de la crítica jornada que vivió el Hospital Regional este miércoles en que para dar respuesta a la alta demanda de pacientes tuvieron que activar un procedimiento interno la llamada “Clave Roja”, el que según explicó la directora del centro de la región Dra. Sonia Correa, “Es un plan de contingencia que tenemos para trabajar antes que se produzca la crisis” y se activa cada vez que la Unidad de Emergencia se encuentra trabajando al máximo de su capacidad dando prioridad a los pacientes C1 y C2, derivando hacia el Servicio de Atención Primaria de Urgencia (SAPU) los pacientes C3, C4, y C5, otra realidad salió a la luz.
Y es que los que deben dar respuesta a los pacientes categorizados en C3, C4 y C5; es decir, usuarios con alguna urgencia, otros con urgencia mediata y los últimos que se acercan al recinto asistencial por una atención general, es el SAPU ubicado en la calle Juan Martínez de Rozas en el sector nororiente de Rancagua, el que atiende a una población aproximada de cien mil habitantes.
Así lo expuso la doctora de turno Beatriz Arriaga “esto ha cambiado muchos desde abril. Hubo una estadística que refleja que las atenciones han subido al 300%. Antes eran 4 pacientes por hora como mucho y ahora se están viendo de 10 a 12, hasta 15 por hora. Atendemos hasta 150 pacientes diarios, merma un poco la atención a veces como las 12 o 1 de la mañana”.
El recinto asistencial de urgencia atiende en dos turnos de 12 horas, donde en cada uno de ellos trabajan dos Técnicos Paramédicos, una enfermera, una Oficial Administrativo y un médico, profesionales que deben absorber la demanda de usuarios que Urgencia del Hospital Regional no da respuesta en situaciones críticas, los que muchas veces trabajan con la adrenalina al tope y con los recursos mínimos expuso la facultativa:
“Este sistema para nosotros está colapsado, porque no contamos con la infraestructura necesaria para diagnosticar lo que nos llega. Acá no sólo llegan C4 -pacientes con patologías básicas que no son urgentes- acá estamos atendiendo de todo, porque a nadie le decimos que no, pero no tenemos las condiciones para entregar una buena atención. Sólo tenemos un eléctrocardiograma, nada de rayos X o examen de sangre, ni de orina, diagnosticamos con el ojo clínico del médico”, reveló.

“ACÁ TRABAJAMOS EN PRECARIAS CONDICIONES Y SOBREPASADOS”
La médico agregó “Acá trabajamos en precarias condiciones y sobrepasados, porque nuestros jefes han dicho que este SAPU es un SAR -Servicio de Alta Resolución- donde hay rayos X, exámenes y todo, y acá lo menos que hay es Alta Resolución, para eso estamos a años luz. No tenemos ni la implementación, ni los recursos. Ese SAR dijeron que iba a estar funcionando y nada. Sólo está el terreno y nada más”, sostuvo Arriaga.
Consultada cómo les afecta al SAPU cuando se activa la Clave Roja en el Hospital Regional derivándoles más pacientes C3, C4 y C5, la doctora Arriaga expuso “cuando se activa la Clave Roja del hospital no nos afecta, porque siempre estamos con mucha gente. La Clave Roja está activada todo el tiempo en el Hospital y para nosotros ya no es noticia, porque siempre derivan todo para acá. Este SAPU está sobrecargado con cosas que podrían solucionar los consultorios, porque hay veces que nos derivan hasta curaciones y tenemos que priorizar las atenciones porque tenemos 5 suturas para 24 horas, y tenemos que ver si lo usamos o no para que nos quede y no nos falte”.

“SENTIMOS IMPOTENCIA AL MANDAR PACIENTES
GRAVES AL HOSPITAL Y QUE NOS CIERREN LAS PUERTAS”.
Recordó que este miércoles, en momentos en que se encontraba activada la Clave Roja en el Hospital Regional, le tocó vivir una de las situaciones más complejas en su trabajo relató la facultativa “un paciente llegó inconsciente, con diagnóstico difícil, porque se ve un diagnóstico al ojo y con un electro y un hemoglucotest y signos vitales -que es en lo que nos basamos- pasó a C1, lo intubamos y corro a hablar por teléfono, y en el hospital o no contestan o los médicos están comiendo, ¡cuando el paciente aquí se está muriendo! y para nosotros esos son minutos de oro. Luego me responden y me dicen que no recibirían al paciente, y me dicen ‘si tú lo mandas, lo dejo con el SAMU ambuseando afuera en el pasillo’. Luego llamo de nuevo, corriendo el tiempo, me pelotean de aquí para allá y al final me dicen: mándalo. Como 30 minutos perdidos y a la espera de la ambulancia se completan como 50 minutos, donde corre peligro la vida de una persona”.

La médico de turno del SAPU, Beatriz Arriaga
La médico de turno del SAPU, Beatriz Arriaga

Esa noche de miércoles, el equipo de turno del SAPU sólo alcanzó a “descansar” 30 minutos con la atención de los pacientes menos complejos cuando llega el segundo paciente grave, agrega la médico:
“Nos llega un paciente que tenía antecedentes de un cáncer pulmonar que estaba con quimioterapia. Ingresó cianótico, morado… azul, ¡pensé que era infarto!, se le tomó el electrocardiograma y no era, pero se le intubó. Luego yo llamo a urgencia para derivarlo y me contesta un médico que no me toma en cuenta, me pasa a otra persona que no se quiso identificar y esta persona me dice que llame al 131 y ¡Me corta!. Para que lo trasladaran y lo atendieran en Urgencia del hospital tuve que mentir y decir que el doctor lo había aceptado. De esa manera trabajamos con el Hospital Regional, es terrible, es estresante y no sólo lo he vivido yo, sino que varios colegas más”.
Relata aún con angustia que al día siguiente se comunicó con el médico de Urgencia del Hospital Regional, dr Milton Estrada al que le contó la situación “Él jamás me ha negado un paciente, porque sabe que eso no se puede hacer. Es algo que está prohibido, es algo descabellado, inaceptable, es como que nos cierran las puertas de nuestras casa en nuestras narices. Sentimos impotencia al mandar pacientes graves al hospital y que nos cierren las puertas”.
Cuando le consultamos, ¿entonces qué hacen cuando del Hospital Regional derivan pacientes C3, C4 y C5?, no duda en responder “Los atendemos a todos, pero con paciencia porque se aumentan las horas de espera”. Y no desconoce que los altos niveles de estrés y la gran cantidad de personas que deben atender les puede pasar la cuenta “Somos humanos y con tanto paciente se nos puede pasar algo o nos podemos equivocar. Hasta ahora no nos ha pasado, pero nos puede pasar”, por lo que hizo un llamado a las autoridades de salud a que “Implementen más, porque no tenemos para atender. No tenemos los medios para diagnosticar”.
A esto se le suma un necesario refuerzo de recurso humano en los turnos “necesitamos dos técnicos más, uno para los box y uno para los que controlan (signos vitales), es decir, un Tens más por turno aparte del que está, una enfermera más y otro médico sería fantástico”, argumentó la médico de turno.

LOS ANUNCIOS DE UN SAR QUE DEBIERA ESTAR EN CONSTRUCCIÓN
El 07 de septiembre del año pasado, la en ese entonces Ministra de Salud, Helia Molina, anunció la construcción de un Servicio de Alta Resolución (SAR) en la población René Schneider de Rancagua
En la oportunidad declaró “voy a poner el acelerador a fondo para que podamos sacar esto lo antes posible, porque cada día vale. Con seguridad este SAPU- SAR estará inaugurado y funcionando el próximo año”, subrayó la titular de la cartera de salud.

En este terreno se debería construir el SAR.
En este terreno se debería construir el SAR.

No obstante, y a pesar de los compromisos presidenciales, el terreno que la municipalidad de Rancagua entregó en comodato al Servicio de Salud O’Higgins para la futura construcción del SAR, aún sigue vacía. Sólo un container lo habita.
Cabe destacar que el nuevo Servicio de Atención Primaria de Urgencia de Alta Resolución, que tendrá más de 490 metros cuadrados construidos, contará con equipamiento digitalizado de Rayos X, examen de laboratorio, servicio de telemedicina, además de una ambulancia y oficina de Carabineros, aún se ve lejos de la realidad, es por esto que la doctora Beatriz Arriaga hizo un llamado a las autoridades del Servicio de Salud O’Higgins que “apuren el SAR, porque ahora no llegamos ni a la cuarta parte de un SAR. Que nos dejen trabajar en un lugar más decente, porque aquí pasamos más de diez horas y la infraestructura no nos acompaña”.
Y eso bien lo saben los funcionarios del actual SAPU, los que se dan ánimos para seguir atendiendo a la población con los pocos recursos que tienen por hacer de la salud de Chile, un servicio digno.

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