Padre Alvaro, director del Pequeño Cottolengo “Nuestro hogar es una respuesta de caridad”

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  •  Acoge a niños y adultos con discapacidad intelectual severa, muchos de ellos postrados. Para seguir dando la atención que merecen la obra pide el aporte de la comunidad, esta vez a través de una colecta.

Flor Vásquez
Fotos: Héctor Vargas

Visitar a los niños y adultos del Pequeño Cottolengo de Rancagua es siempre una experiencia que remece emocionalmente. Tienen discapacidad intelectual severa y muchos de ellos están postrados, afectados por crueles enfermedades que dañan y deforman sus cuerpos. Varios de ellos tienen una historia de abandono y maltrato. Algunos parecen  estar más conectados con el mundo; otros se ven ausentes y ajenos al entorno. En el Pequeño Cottolengo han encontrado un hogar y una gran familia, donde la preocupación diaria es darles no sólo una mejor calidad de vida, sino que también afecto.
La tarea es titánica y es de todos los días. Se requiere muchos recursos económicos y también voluntarios que apoyen a los funcionarios y a los sacerdotes a cargo de esta obra.
De allí la importancia de la colecta regional que hasta este domingo realiza El Pequeño Cottolengo, ya que no solamente busca reunir dinero, sino que también lograr el compromiso de la comunidad.
Así lo señaló el director de ese hogar, padre Alvaro Olivares. “Este tipo de colecta se está haciendo desde hace varios años y significa no sólo solicitar una colaboración económica, sino que también mostrarnos, mostrar nuestra casa, lo que hacemos y comprometer a la comunidad, que se sensibilice cada vez más con nuestro servicio y con las personas que aquí viven todos los días de su vida. Casi el cien por ciento llega acá y muere acá”.
Agregó: “Entonces, la colecta junto con recaudar aportes para los proyectos que se requieren también busca seguir sensibilizando a la comunidad de que éste es un compromiso de todos. Este año, de manera particular hemos hecho una gran inversión en infraestructura, en remodelación interna”.
Resaltó que “con el paso de los años hemos sentido cada vez más el apoyo de la gente en estos días de colecta. Esta obra es una tarea de todos, una responsabilidad social que implica a toda la comunidad”.

– ¿Por qué es importante que siga existiendo el Pequeño Cottolengo?
– Porque todavía la sociedad no da respuestas. Las obras de caridad surgen porque la justicia no alcanza para todos. Mientras la sociedad, el Estado, las autoridades, no impulsen políticas públicas que den real apoyo a las familias que tienen personas con discapacidad va a ser muy difícil que en esto se avance socialmente. Nuestra institución es una respuesta de caridad de la Iglesia, de Dios, frente a una injusticia para estas personas. Hay muchas situaciones de abandono, maltrato.
Nuestra institución trata de brindar un lugar, un espacio de familia, donde estas personas se puedan desarrollar, puedan vivir tranquilos, donde no tengan vulneraciones y vivan lo mejor posible.

– ¿Tienen cupos en este momento?
– Siempre están pidiendo cupos; no podemos tener un lugar en que haya hacinamiento de personas. Siempre hay solicitudes. Y mucha gente piensa que éste es un psiquiátrico; no es así, no es un psiquiátrico, no es una clínica ni tampoco un hospital, sino que una residencia, una casa donde vive una familia más grande con personas con capacidades diferentes. Mucha gente quiere que atendamos a una persona que tiene patología psiquiátrica, No tenemos ni la capacidad técnica ni la expertiz para atenderlos porque no somos una clínica.

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La accion, los hechos, el compromiso, el respeto y el afecto que todos los dias entrega el equipo de profesio ales que conforman este HOGAR le dan significado al mensaje de las bienaventuranzas de Cristo. Dios este siempre con ustedes. Gracias por estar4 para los mas necesitados.

Padre Álvaro, creo que usted no se da cuenta, pero la acción que lleva a cabo usted, todos y todas las personas que en ese HOGAR trabajan va más allá de ustedes, es la fuerza y la presencia de Dios. Dios al crear el mundo lo dio para todas sus criaturas, sin excepción; incluso cuando ocurrió lo del diluvio tuvo la Grandeza de acoger una pareja de cada uno de nosotros. Es cierto, usted puede decir que falta expertiz y no lo pongo en duda, y ello impide acoger a los más cercanos a Cristo herido y crucificado; pero Padre, no olvide las palabras de Cristo “Pide y Dios otorgará” Usted está más cercano a Dios que este pecador, confíe en Él, pida Padre, Dios no es sordo, ni ciego, tampoco anda de vacaciones. La fe, esa fe que usted profesa logra mantener en pie estos Hogares de acogida. Dios confía en usted, y mucho, porque nos quiere, y esto usted lo sabe y lo vive día a día. Un abrazo

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