Tomás Vidiella: “Cabaret Bijoux continúa produciendo las mismas carcajadas e interés de siempre”

El actor trae la propuesta este sábado al Teatro Regional, donde la presentará a las 20:30 horas. A su juicio, se trata de una obra emblemática y que une a la familia.

Marcela Catalán

Estuvo diez años en cartelera y este 2015 volvió a ser llevada a las tablas. Se trata de “Cabaret Bijoux”, obra que fue estrenada en 1976 en el Teatro Hollywood y en 1984 en el Caupolicán, causando gran revuelo mediático en sus primeros montajes. Es así como era posible ver a un travesti maquillándose frente al público y a un grupo de artistas en decadencia, quienes procuraban sacar adelante su fuente de trabajo.

El espectáculo aterriza este sábado en el Teatro Regional, a las 20:30 horas, de la mano de Tomás Vidiella en la dirección. De este modo, el actor volverá a encarnar a la transformista Lulú, por lo que aprovecha de asegurar que las generaciones menos longevas también se reirán y reflexionarán con esta propuesta.

En sus palabras, “Cabaret Bijoux sigue tan vigente como en 1976”. Aquello, no sólo debido a su libreto, sino que por la inclusión de elementos del acontecer de hoy y la suma de canciones. “Lo fantástico es que continúa produciendo las mismas carcajadas e interés de siempre, lo que la convierte en una obra emblemática, la cual identifica mucho a los chilenos”, agrega.

Aparte, Vidiella declara que posee “un alto contenido de diversión y reflexión, pues ver a estos artistas que tratan de sobrevivir, pese a las inclemencias del tiempo, hace pensar en muchas cosas”.

Respecto a la definición del montaje como una comedia-melodrama, explica que esto se debe a los personajes llevados a escena y a las circunstancias por las cuales atraviesan. “Hay un travesti y una cantante en decadencia, hacinados en un cabaret de mala muerte que intentan tirar para arriba y darle un brillo especial. Pero lo consiguen a medias, porque no tienen el talento suficiente para ello. Por tanto, la propuesta tiene esta cosa un poco patética de las obras de Almodóvar, donde se cruza lo artístico con lo chabacano y vulgar”, comenta.

A su juicio, todo esto convierte el espectáculo “en algo muy entretenido de apreciar, sobre todo para quienes no conocieron los cabaret de hace 40 años atrás. Esto se gradúa con cosas de amor que suceden entre medio, además del humor, porque también se hace una crítica social mediante la risa. Por ende, la gente se ríe mucho”. De ahí que garantice la gravitancia del factor sorpresa para los más jóvenes, “porque están descubriendo un mundo del cual ya oyeron hablar”. Y añade: “Observar su reacción es muy lindo. Es muy interesante cómo puede unir tanto a la familia”.

Acerca del desafío de volver a convertirse en Lulú, Vidiella aclara que era mucho menor cuando la interpretó por vez primera. Por tal motivo, esgrime que ahora, cuando tiene la edad del rol, “sale con un patetismo muy relacionado con el cine de Almodóvar”.

Así las cosas, confiesa que ha sido todo un reto subirse de nuevo a los tacos. “He tenido que esforzarme mucho para lograrlo”, desliza, agregando que cantar y bailar son otras de las exigencias de esta propuesta. “Hay que encontrarse en una buena condición física y he tenido que trabajar mucho para conseguirlo. Eso demanda altas horas de preparación no sólo del alma, también física”, argumenta.

Otro elemento que destaca es el voyerismo fomentado en el montaje. “El escenario está dividido”, recuerda. “Tenemos el show, con los trajes, el brillo, las lentejuelas y las plumas; el camarín, la realidad, donde nos vestimos delante del público. Por tanto, aquí se ve lo que hay que ver y lo que no se debería ver”, remata.

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