Septiembre Primavera de la Patria

Decimos Septiembre y decimos Primavera, tal como decimos Patria. Porque la Patria nació en la primavera de 1810, con ese histórico Cabildo Abierto, que abrió las puertas y las ventanas para que entraran en las mentes y en los corazones los aires vivificantes de la Independencia y de la Libertad.

Es cierto y no podemos negarlo, que en la trascendental reunión no se declaró la Independencia ni se exigió la Libertad que se anhelaban. Pero ambas palabras estaban presentes en forma inmaterial en el latir de corazones y en los pensamientos que elaboraban las mentes de la gran mayoría de aquellos cabildantes.
Tuvieron que transcurrir años antes de que, en forma oficial, el Director Supremo, don Bernardo O’Higgins Riquelme, promulgara el Decreto que declaraba ante el mundo la Independencia de Chile, el 13 de febrero de 1818, cuya firma ya estaba estampada al pie del documento.
Pero primero tuvieron que ocurrir los episodios sangrientos de Rancagua, de la penosa marcha sobre la Cordillera de los Andes, del anhelante regreso sobre las mismas montañas blancas, el arrollador triunfo de Chacabuco y la consagratoria Batalla de Maipú.
Pero también es cierto que en aquel Septiembre que estamos recordando, la Primavera se anunciaba, y la Libertad estaba disipando aquel cielo puro, en cuyo azul se podía atisbar la estrella solitaria, como una aurora esperanzada anunciando la luz libertaria, más brillante que la luz del sol, en la primavera del país que renacía.
Septiembre y Primavera, se renuevan constantemente, en cada nuevo calendario de recuerdos, al inicio del Mes de la Patria.

Deja un comentario