Querida Carmen Flores:

Esto es lo que hubiese dicho si hubiere podido asistir, tengo una deuda contigo y quiero pagarla ahora, por mí, tu amigo, por Alicia y por todo el 4º A MER Rancagua College promoción 1987.
“Llegaste un día por allá por el 87′ a una sala atestada de jóvenes desorientados, lábiles, asustados, pero con un fuego interno que supiste avivar con el tuyo propio que hoy no termina por apagarse. Llegaste así no más, de improviso, seria, circunspecta, sin ánimos de impresionar, ¡pero siempre impresionaste! ¡Qué carga la tuya! no poder pasar desapercibida aunque lo intentabas ¡Qué humanidad más intensa! que no podía disimularse con tu gesto adusto y lacónico. Algunos sólo queremos figurar y en ese intento se nos va la vida y tú sin quererlo te volvías imprescindible para nosotros como lo dijo Brecht. Y nosotros tan tontos que no sabíamos nada de la vida, no supimos oír atentos a la primera persona que hablaba sin tapujos contra la dictadura, en plena dictadura, a la que miraba, oía, caminaba y se vestía como quería en tiempos de mansos borregos asustados, en tiempos de cartuchismo e hipocresía. Fue desde ese primer día que fuimos otros y no antes, en que la Paula Muñoz se transformó en esa maravillosa persona plena de generosidad, en que el Pablo Alvarado decidió ser el mejor periodista del mundo, en que la Yanny Gallardo optó por albergar un tesoro con la frente en alto, en que la Ema, El Joaco Droguett, La Paula Yañez, el Elías, el Alex, incluso el Roberto y la Mariella que están preparando la sala de clases allá arriba para que sigas con tus clases de filosofía, la Patty Arenas, la Rocío y todos los demás que no pretendo olvidar.
No voy a decirte gracias, porque odiabas esa palabra, porque intentando ser dura sólo eras humilde, intentando ser franca sólo eras sabia, queriendo pasar desapercibida no lo conseguiste, lo siento, no lo conseguiste, te seguiremos recordando y aunque detestas generar compasión o que estemos tristes, lo siento, estamos tristes y lo seguiremos estando, en eso no te vamos a hacer caso, anótame si quieres, ponme un 2.0. me da lo mismo, no te voy a hacer caso esta vez y voy a llorar por ti, te voy a echar de menos, voy a pasar por Avenida Central y voy a querer bajarme y entrar y robarte un copete del bar, que tanto te molestaba, voy a desordenarte los libros y las piezas de ajedrez, y voy a cambiarte la música y para conversar cosas interesantes, cosas del alma, que sólo pueden conversarse en la casa de la Carmen Flores.
Oye, como dijo el Chicho, más temprano que tarde, en una nube del cielo, habrán 44 puestos ocupados, un libro de clases, un pizarrón con consignas políticas y se abrirá la puerta y entrará la Carmen Flores, nos mirará como a un montón de cabros pajarones y pasarás lista y después de eso te apuesto que todo será distinto, nos enamoraremos de nuevo, resucitaremos las utopías, desestabilizaremos el sistema imperante y revolucionamos el cielo. No se te olvide, última sala, al fondo del tercer piso, una puerta café con un tímido rayado que dice “Y va a caer

 

Carlos Andrés Miranda Muñoz

3 comments

Excelente Publicación,
gracias al DIARIO EL RANCAGUINO, por permitir que todo Rancagua conozca quien fue esta gran mujer como maestra de sus alumnos del Rancagua College PROMOCION 1987

Hermoso, precioso recuerdo de nuestra amiga del alma, un abrazo conmovido a Carlos por ese retrato humano y verdadero de Carmen Flores (para los amigos, “La Flowers”, “La Mela”.
Ana María, una compañera del expensionado de Obstetricia, de los años gloriosos.

Deja un comentario