Mi inolvidable entrevista con la Reina Isabel II de Gran Bretaña

Han pasado muchos años, pero sigue inolvidable en mi mente la entrevista con la Reina Isabel II de Gran Bretaña.
Fue en el Salón Especial del piso 15 del entonces, Hotel Carrera de Santiago, en la Plaza de la Constitución y con vista por un ventanal al Palacio de Gobierno, “La Moneda”.
Días antes recibí la invitación de la Embajada de Gran Bretaña en Chile, para integrar el reducido grupo de periodistas que tendrían el privilegio de saludar en persona, en una entrevista a la Reina Isabel II que se encontraría de paso en nuestro país, acompañada del Príncipe Felipe.
Con puntualidad británica la Reina y Comitiva, incluyendo al Embajador de Gran Bretaña y al Jefe de Protocolo del Gobierno chileno, llegaron al Salón Especial a la hora prefijada.
El Jefe de Protocolo nos instruyó primero sobre la forma de actuar ante la Reina: a Ella no se le formulan preguntas, pero hablaría con algunos de nosotros acompañada de un traductor. Las respuestas a las preguntas de Su Majestad serian traducidas de inmediato.
A la Reina no se le da un saludo de manos, sino solamente una venia con la cabeza, después de un saludo general estando todos en un semi círculo.
Todavía me falta creer lo que fue realidad: la Reina se dirigió a mí (por azar) y comenzó por preguntarme mi nombre y el del periódico que representaba. Mi respuesta: “El Rancagüino” de la ciudad llamada Rancagua, que se caracteriza por ser la sede de la Braden Copper Company, propietaria de grandes minas de cobre, que se exporta a varios países del mundo.
Otros dos periodistas tuvieron también la suerte de que la Reina les digiera algunas palabras.
Luego entraron garzones del Hotel portando bandejas y copas de champaña. La Soberana se limitó a mojar sus labios con una copa. Luego se retiró junto al Príncipe, que la acompaño hasta la puerta del salón y que enseguida volvería para conversar con los periodistas. La conversación fue más distendida. A mí me pidió le contará algo más sobre las minas de cobre, le explique que estaban en un pueblo llamado Sewell en la Cordillera de los Andes, con unos 10.000 habitantes. La característica más notable era que no tenía calles ni aceras sino solamente grandes escalas, porque no había vías para vehículos. A los distintos niveles de la mina se subía o bajaba en grandes ascensores, que llamaban “jaulas”. El Príncipe se mostro muy interesado y deseos de conocerlo.
En un aparte le conté al Jefe de Protocolo, que me respondió que haría lo posible para programarle una visita y así ocurrió que el Príncipe viajó a Sewell en avión y que de paso estuvo en Rancagua.
Todos estos recuerdos cobran vigencia, porque en estos días la Reina Isabel está cumpliendo 63 años y 217 en el trono británico, el periodo más largo en la Historia de Inglaterra, superior al de la Reina Victoria, que reinó desde 1837 a 1901 (264 días).

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