Pesar en la comunidad Aiepina por la partida de Carolina Parada

carolina

Alegre, valiente, generosa. Esas eran algunas de las cualidades de Carolina Parada Alarcón, una de las funcionarias más queridas de la comunidad del AIEP, cuya prematura partida causó gran tristeza y pesar.

La misa por el descanso de su bella alma se realizó en la capilla Sagrado Corazón de Jesús, en la población Los Hermanos Vera, y fue oficiada por el sacerdote Juvenal Galaz Rubio. Después, sus restos mortales fueron sepultados en el cementerio Nº1 de Rancagua.
Su tía Margarita Alarcón Valenzuela así la recordó en la triste despedida: “El largo y doloroso camino de la enfermedad no fue obstáculo para que ella transmitiera alegría, buen humor, positivismo y una lucha constante por continuar con la vida que le había sido regalada. Ella sabía apreciar, reflejar el optimismo, la energía y la luz que debe impregnar cada ser humano, para que se mire en otros y pueda traslucir su fraternidad en todos los actos de su vida. Ese optimismo que se sobrepone a las adversidades, a los momentos de dolor, a la amenaza de la enfermedad y a la nube que a veces pareciera no querer dejar ver la claridad. Todos los que la conocimos, recordaremos su frecuente sonrisa y su amorosa acogida. Damos gracias al Padre todopoderoso por haberla tenido entre nosotros, haber gozado de su alegría y del permanente amor y atenciones. La amistad que ofreció y cultivó han mostrado sus frutos con las demostraciones de afecto de muchas personas que han acudido a su despedida. Gracias por las enseñanzas entregadas, en los ejemplos de cómo enfrentar la vida. Extrañaremos su presencia, nos hará falta su alegría, pero nos reconforta la esperanza de que tendrá una vida plena en compañía del Padre que nos ama”.

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