Museo Regional reabre cuatro de sus colecciones permanentes

Estaban  cerradas desde el terremoto del 27 de febrero de 2010, luego de que dicho movimiento telúrico dejara daños en los espacios.

Marcela Catalán

El terremoto del 27 de febrero de 2010 no sólo dejó a miles de familias damnificadas en esta zona del país. Sí, pues también causó daños en el patrimonio local, incluyendo al Museo Regional de Rancagua. Es así como desde ese movimiento telúrico, cuatro de sus ambientaciones de época permanecieron cerradas y el espacio debió conseguir los recursos para rehabilitarlas. Dichos arreglos ya culminaron, por lo que estos salones fueron reabiertos en un periodo de marcha blanca.

De acuerdo con Francisco Mora, encargado de colecciones del lugar, si bien el desastre natural no tuvo consecuencias estructurales, sí afectó el revoque y papel mural de estas habitaciones. “El empapelado pasado era hecho a mano y el señor que lo fabricó falleció. Por ende, debimos ubicar a alguien que lo realizara con los mismos motivos del anterior. Una diseñadora que trabaja con la Dibam se puso de cabeza en eso y logramos que lo imprimieran. Igualmente, corregimos distintos objetos”, explica el funcionario.

Respecto al financiamiento de la restauración, ésta corrió por parte del Gobierno Regional. En cuanto a de qué trata cada una de las estancias, hay una sala de estar y un comedor a la usanza de fines del siglo XIX. Esta última posee pinturas que en un principio fueron prestadas por el Museo de Bellas Artes, las que donaron al recinto local. Estos cuadros son de autoría de Rafael Correa y Onofre Jarpa.

Además, hay un dormitorio ambientado a inicios de 1800. El cambio más notorio hecho allí, es la instalación de una cama que perteneció a Paula Jaraquemada. Su respaldo es de papel maché y hasta un tiempo atrás lucía café. Sin embargo, hoy resaltan sus destacados adornos.

“Una vez que la reparamos, volvieron esos colores brillantes y dorados, aparte de una escena de un lago con incrustaciones de nácar”, cuenta Mora, quien se concentró en recuperar éste y otros muebles, junto a otra funcionaria del recinto.

En relación a la última de las ambientaciones, ésta rememora lo que eran los escritorios del periodo en torno a la Batalla de Rancagua -es decir, entre 1800 y 1820-. Allí colocarán el famoso piano de Bernardo O’Higgins, empleado en el Teatro Regional para la ópera “El barbero de Sevilla”. Por otro lado, cada una de estas salas ahora posee una barrera de vidrio, desde donde el público podrá observar los espacios. Esto, con el fin de garantizar su buen estado e impedir cualquier tipo de incidentes con los asistentes.

Pero esto no es todo, pues el Museo Regional espera estrenar su Sala de Religiosidad e Imaginería Popular en octubre. “En 2005 empezamos a trabajar en su diseño y en 2010 íbamos a habilitarla, pero el terremoto lo hizo imposible. Antes sólo estaba la Sala de Imaginería Religiosa, que mostraba objetos principalmente quiteños y otros de factura chilena, no enseñando tanto el patrimonio regional. Eso hizo que quisiéramos darle una vuelta al tema, desde el punto de vista de la zona”, revela Francisco Mora, agregando que esta pieza abrirá al público a fines de octubre.
Por eso es que allí también mostrarán un documental relativo al canto a lo divino, además de que cada santo irá acompañado de un verso de un cantor de la zona. “Hay uno del siglo XIX, hasta otro que murió hace pocos años”, desliza.

En palabras del funcionario, una de las pocas representaciones que dañó el llamado 27/F fue la de la Virgen de la Merced. Ésta acababa de ser restaurada en Santiago y recién había sido colocada para ser observada en una ventana abierta, cuando el sismo hizo que cayera hacia adelante. Aquello significó que sus dedos se quebraran, por lo que debió ser reparada por Mora.

Respecto a las otras salas que falta abrir en la Casa del Ochavo, las cuales podrían recibir público antes de fin de año, resta volver a estrenar la de la independencia. Aparte, otra estancia hará de introducción a cómo era Rancagua antes de la batalla que hizo tristemente célebre la ciudad.

 

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