Programa de Infertilidad de Baja de Complejidad en Hospital San Fernando: Una gran oportunidad para formar familia

 La pionera iniciativa en la región la encabeza el Dr. Patricio Onetto, ha dado la oportunidad a varias parejas en la región de formar sus familias, pues de 177 parejas inscritas, seis de ellas ya acarician a sus bebés en sus brazos.

 

Gisella Abarca
Fotos Héctor Vargas

5Más de un año tuvo que esperar la pareja compuesta por María José Flores y Claudio Gaete de Chimbarongo para ser padres, y es que con cerca de siete años de relación y considerándose una pareja consolidada, en septiembre del 2013 decidieron ser padres. Sin embargo, y luego de meses de infructuosos intentos, se dieron cuenta que algo andaba mal, por lo que acudieron al hospital de Chimbarongo para hacerse un chequeo con el matrón del recinto asistencial.
“Al momento que decidimos agrandar la familia, nos dimos cuenta que pasaban los meses y no quedaba embarazada, por lo que acudimos al hospital de Chimbarongo donde nos atendió un matrón, nos hizo exámenes y no sabia qué pasaba”, explicó María José Flores.
Pasaron los meses y la cigüeña aún no visitaba a la pareja, por lo que nuevamente se reunieron con el matrón quien les habló de un programa de fertilidad que se iba a implementar en el Hospital de San Fernando y el 1 de julio del 2014 comenzó el Programa de Infertilidad de Baja de Complejidad en recinto asistencial liderado por el Gineco- Obstetra y jefe de Servicio de Gineco Obstetricia de establecimiento de salud Dr. Patricio Onetto Torrres, cuyo principal objetivo es brindar apoyo a parejas infértiles para que reciban un tratamiento de baja complejidad contando con la posibilidad de cumplir su sueño de ser padres.
“En julio me llamaron para comenzar el tratamiento -sostuvo María José-. Tuvimos dos intentos. El primer tratamiento fracasó, ese fueron pastillas que tenía que tomarme por 5 días para ver si ovulaba y no resultó. Luego tuve que esperar un mes y medio para el segundo tratamiento, que consistía en 5 días con pastillas, 4 días con una inyección en la guatita y llegamos al día 14 y habían 3 posibles óvulos que estaban de la medida necesaria para poder ser fecundados, mi endometrio estaba del tamaño adecuado para ser fecundado, y un doctor extranjero dijo que ‘estaba lista’ para que me inyectaran una hormona y continuar el proceso. Ese día era clave para que el tratamiento fuera exitoso. Me pincharon y después de eso debíamos esperar un mes y 7 días para ver si había o no embarazo”, relató.

 

UNA TENSA ESPERA
En ese proceso en que pareciera ser que cada día tiene más de 24 horas por los niveles de ansiedad que presentaba la pareja chimbaronguina, el 9 de noviembre 2014 le pusieron fin a la tensa espera y supieron que María José estaba embarazada, así lo relató Claudio Gaete, pareja de María José “fue un domingo, como a las 9 de la mañana cuando hicimos el primer test. No nos aguantamos el mes y los 7 días que nos dijeron. Yo estaba seguro que iba a salir positivo, porque algo raro sentía. Y cuando aparece la primera rayita, pero la segunda apareció muy tenue y casi no se veía, entonces corrimos a la farmacia a comprar otro y ya en el segundo se vieron claramente las dos rayas”.
Aún entre risas y dando a conocer la felicidad que sintió en ese momento Claudio relató “Sin creer aún, el lunes partimos al doctor y en el hospital de San Fernando, la matrona le informa al doctor de nuestro caso, el resultado de los test realizados y le pregunta si debe hacer un examen de sangre. Entonces el doctor dice, para qué un examen más si el test dice que es positivo. Ahí nos dicen ¡créanlo, van a ser papás!. Luego de eso ninguno de los dos volvió a trabajar, le contamos a la familia de la buena noticia y ¡felices!”, recordó.
Así pasaron los meses, disfrutaron el embarazo con fotos de cada momento, complaciendo antojos, regaloneando, paseando en familia, hasta que llegó el gran día del nacimiento de su amado Alonso Javier, el 14 de julio del 2015, a las 15:19 horas, quien llegó al mundo por operación de cesárea, bebé que pesó 3.800 gr. y midió 51 cm, relató el padre del niño “muy nervioso entré al pre parto, al trabajo de parto, estuve en todo momento con ellos hasta que llegó nuestro precioso bebé”, relató Claudio.
Los padres de 25 y 32 años resumen que han sido los mejores dos meses de su vida “Estos dos meses han sido impagables, aparte que se parece mucho a mí- dice Claudio- es lo más rico del mundo. Lo he disfrutado lo más que he podido. Es un tremendo regalo que nos da la vida”. En tanto la madre María José agregó “Estos dos meses han sido maravillosos, lo más lindo que nos pudo haber pasado. No se como describir la felicidad que siento, es algo de otro planeta”.
Tan agradecidos del equipo médico y de programa ofrecido por el Hospital de San Fernando está esta joven pareja de padres que el segundo nombre de Alonso Javier va en honor al Gineco- Obstetra Patricio Javier Onetto Torres. Esta pareja es una de las 177 a las que ha dado respuestas el Programa de Infertilidad de Baja de Complejidad en Hospital San Fernando.

 

UN PROGRAMA PIONERO EN LA REGIÓN
El 1 de julio del 2014, el Hospital San Juan de Dios de San Fernando dio el vamos al Programa de Infertilidad de Baja Complejidad, pionero en la Región de O’Higgins, que tiene como fin brindar apoyo a parejas infértiles, los que reciben un tratamiento de baja complejidad. Para este fin se abrió el Policlínico de Infertilidad en el Consultorio Adosado de Especialidades del recinto asistencial.
El programa, que es liderado por el Gineco- Obstetra y jefe de Servicio de Gineco Obstetricia del Hospital San Fernando, Dr. Patricio Onetto Torres, es parte del Ministerio de Salud por lo que la entidad gubernamental destinó recursos para tratar la infertilidad tanto de baja como alta complejidad y fue lanzado con la misión de ofrecer tratamientos médicos como consulta ginecológica, exámenes de diagnóstico -como el test de reserva ovárica-, la histerosalpingografía examen que evalúa el estado de las trompas de una mujer, seguimiento ecográfico, hormonas inyectables, separación espermática en el hombre, espermiograma basal y finalmente, la inseminación intrauterina.
“El programa se origina de una necesidad de la población que no tenía atención desde este punto de vista. El Hospital San Fernando fue escogido a nivel regional, porque en una reunión de jefes de servicio del área, manifesté que estábamos en condiciones de efectuar el estudio del factor masculino como femenino para este tratamiento; disponíamos de histerosonografía (ultrasonido del útero) y de un instrumental para hacer diagnósticos y procesos de fertilidad”, indicó el Dr. Patricio Onetto.
Más de un año ha pasado desde el inicio de esta unidad que ha trabajado en silencio, pero que ha contribuido al desarrollo de una plataforma que ya muchas parejas consideran un “verdadero milagro”. Y es que hasta la fecha, el programa lleva ingresadas 177 parejas de toda la región, las que se encuentran en distintos procesos, ya sea diagnóstico, tratamiento, y “después de 53 ciclos de inducción de ovulación, se han logrado más del 30% de embarazos. Ya hay alrededor de 17 embarazos y han nacido 6 niños derivados de este programa, dentro de ellos hay un gemelar”, argumentó el Gineco- obstetra, dando a conocer que estos últimos son de Pumanque.
“Creo que este programa es un éxito como política de salud. Hoy día la infertilidad es considerada una enfermedad desde el punto de vista mundial, porque es una discapacidad reproductiva; por lo tanto, como cualquier discapacidad tiene el derecho a acceder a todos los recursos del Estado para tratar de resolver esa discapacidad”, sostuvo el galeno.
En el proceso, las parejas son acompañadas por el equipo médico del programa de Infertilidad de Baja Complejidad que está conformado por la matrona Pía Vargas, junto a dos técnicos paramédicos, además de los profesionales clínicos de la Unidad de Rayos X y el laboratorio externo. Indirectamente también el equipo de Pabellón, con anestesistas y médicos de apoyo.
Parte de ellos han sido claves en el proceso al que se enfrentan las parejas que llegan con altos niveles de ansiedad y grandes cargas emocionales “La ansiedad la maneja el médico que está haciendo su labor en policlínico, también lo hace la matrona cuando corresponda y ahora vamos a incorporar -de acuerdo a los recursos- una entrevista psicológica de estas parejas, así podemos ayudar en este proceso que es angustioso, ya que son parejas que tienen muchos años de infertilidad y vienen con una carga emocional bastante grande, porque no ha tenido accesos a programas como éste y hoy hay una esperanza”, sostuvo el médico.
En tanto, los requisitos con los que debe contar una pareja para optar a este programa explicó el doctor que lo único que se exige hoy día es que “la pareja esté inscrita en Fonasa. No se les exige ningún vínculo más que el que sean pareja, no hay límite de edad, ni de paridad anterior; es decir, que hayan o no tenido hijos o embarazos. Todas las interconsultas que llegan al establecimiento se incorporan a este programa y ahí de acuerdo a nuestros recursos tenemos que hacer algún grado de selección porque cada vez consultan más parejas”.

 

EL TRATAMIENTO Y SUS COSTOS
El jefe de servicio de Gineco Obstetricia del Hospital San Fernando explicó que el programa que se implementó en el recinto asistencial de la región contempla el análisis diagnóstico y tratamientos de baja complejidad; es decir, inducción de ovulación con medicamentos o la inseminación intrauterina.
Las parejas asisten a una primera entrevista, donde se someten a una formulación diagnóstica, una hipótesis de estudio, y de acuerdo a ese estudio en la misma consulta, pasan a una segunda cita ya con los exámenes realizados. En esta segunda etapa, se elabora un plan de tratamiento, explicó el especialista “En la segunda consulta, la pareja ya sabe en qué estamos, cual es la confirmación diagnóstica más certera posible de su causa de infertilidad y se elabora un plan de terapia”.
El facultativo del recinto asistencial colchaguino argumentó que lo que se demoren en concebir hijos “depende del diagnóstico, porque no todas las parejas van inmediatamente a una inducción de ovulación o una inseminación intrauterina. Hay parejas que de acuerdo al estudio que se hizo, pueden derivar a una laparoscopía quirúrgica o cirugía intrauterina porque presenta pólipos o miomas, etc. No todas las parejas enfrentan ese foco de tratamiento de la misma forma”, sostuvo Onetto.
Explicó que las parejas que no pueden concebir hijos con tratamientos de baja complejidad y para su fin deben optar a un tratamiento de alta complejidad -reproducción asistida o fertilización in vitro- el programa tiene un nexo directo con el hospital San Borja Arriarán en el departamento del Instituto de Investigaciones Materno Infantil (IDIMI); por lo tanto, “las parejas que no están al alcance de este tratamiento de baja complejidad son derivadas con un cupo anual -que no es mucho- al hospital de Santiago y son incorporadas a una lista de espera para optar a una fertilización in vitro”, apuntó.
No obstante, expuso que la gran mayoría de las infertilidades se solucionan con tratamientos de baja complejidad. “Sólo hay alrededor de un 7% que debe acceder a un tratamiento de alta complejidad. Al gran porcentaje de las parejas se les da respuesta acá en el hospital”, argumentó Onetto.
En cuanto a los costos del esperado proceso, el doctor sostuvo que inicialmente el tratamiento fue costeado por el Ministerio de Salud, pero a partir del 1 de enero del 2015 se financia a través de prestaciones valoradas del hospital; por lo tanto, las consultas de especialistas como estudios básicos de laboratorio -estudio de espermiogramas, análisis de semen, seguimiento folicular ecográfico, inseminación intrauterina, actualmente están codificados por Fonasa “son prestaciones que se valoran y ahí el Hospital tiene el reintegro de dineros”, argumentó.
Consultado qué siente cada vez que una pareja cumple su objetivo de ser padres, relató “Es una satisfacción tremenda que sentimos los profesionales de la salud pública cuando enfrentamos un desafío de alto impacto social. Lo que uno siente es maravilloso y solo responde al anhelo de servir a los que nos necesitan . Se siente agradecimiento que al fin estos tratamientos hayan sido incorporados como políticas de salud. Los tratamientos de la Discapacidad Reproductiva no son de bajo costo pero el impacto social que producen es muy grande y satisfactorio”, finalizó el Dr. Patricio Onetto Torres.

 


UN SILENCIOSO Y DESTACADO TRABAJO
Más de un año ha pasado desde el inicio de esta unidad que ha trabajado en silencio y hasta la fecha, el programa lleva ingresadas 177 parejas de toda la región, donde se han logrado más del 30% de embarazos. Ya hay alrededor de 17 embarazos y han nacido 6 niños derivados de este programa, dentro de ellos hay un gemelar.

 

LOS REQUISITOS
Los requisitos con los que debe contar una pareja para optar a este programa explicó el doctor Onetto que lo único que se exige hoy día es que “la pareja esté inscrita en Fonasa. No se les exige ningún vínculo más que el que sean pareja, no hay límite de edad, ni de paridad anterior; es decir, que hayan o no tenido hijos o embarazos”.

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