Familiares y amigos despidieron a los hermanos González Baldebenito.

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Junto al cabo segundo Juan Ramón Cáceres y al granerino Cristian Zamorano, María José y Pablo Alejandro son las víctimas fatales de la colisión entre un vehículo menor y un bus Link. El hecho sucedió en el kilómetro 13 de la Carretera El Cobre.

 

Marcela Catalán

 

Este lunes y en el que fuera el hogar de los hermanos María José (24) y Pablo Alejandro González Baldebenito (20), ubicado en Población El Álamo de Coya, sus familiares y amigos participaron de la misa para darles el último adiós. Ambos fallecieron luego de que el auto Kia Morning que los trasladaba, colisionara de forma frontal con un bus Link. Éste transportaba a 33 trabajadores contratistas -principalmente de Mas Errázuriz-.

El hecho ocurrió el sábado a las 6:35 de la mañana, en el kilómetro 13 de la Carretera El Cobre. Fruto del accidente, también murió un cabo segundo de Carabineros, Juan Ramón Cáceres, quien viajaba junto a los hermanos, además del granerino Cristian Zamorano. Este último iba a bordo de la máquina mayor y sus funerales se llevaron a cabo el lunes, en su comuna. En cuanto al primero, sus exequias se realizaron ayer en la Región Metropolitana.

En tanto, la eucaristía de los González Valdebenito se efectuó este lunes, asistiendo a ésta unas 400 personas. De ahí que una gran cantidad de autos se estacionara en las inmediaciones del hogar donde tendría lugar la ceremonia, debiendo colaborar en dichas labores personal de Carabineros de la zona, mientras que residentes del pueblo colgaron globos blancos, en memoria de los difuntos.

En la misa, el sacerdote exhortó a los progenitores de María José y Pablo Alejandro a encomendarse a Dios para salir adelante de este aciago momento. “La fe ayuda a comprender (…) a aceptar realidades que causan dolor como la que vivimos hoy”, manifestó el padre José. Reglón seguido, agregó: ” La juventud es un tiempo apreciado (…), tan corto, tan lleno de esperanza (…) Por eso, a ustedes jóvenes, los invito a que cuiden mucho su vida”.

Del mismo modo, exhortó a los amigos a velar por sus pares para evitar nuevas tragedias y pidió a la concurrencia que continúe apoyando a esta familia, “para que sienta la cercanía de Dios”. Respecto a María José y Pablo Alejandro, aseguró: “Sin duda, han dejado huella en el corazón de quienes los conocieron”. Por último, llamó a sus padres y a su hermano “a convencerse de que hoy están junto a Dios”.

Posteriormente, los presentes se dispusieron a trasladarlos hasta el Cementerio de Machalí, minuto en el cual los despidieron con aplausos, al ritmo de una cueca. Lo anterior, pues ambos practicaban este baile en el Club de Cordilleranos -de acuerdo con una vecina-. Otra residente recordó a los hermanos como muy unidos entre sí, enfatizando que siempre podían ser vistos en compañía del otro. “Estamos todos muy apenados. Lamentamos que estas cuatro personas hayan fallecido en este accidente, que a lo mejor se pudo evitar. Estamos todos muy dolidos”, indicó por su parte el alcalde de Machalí, José Miguel Urrutia.

 

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