Obra de Don Guanella sigue presente en Rancagua

El Carlos Altamirano rancagüino y otra de las personas que viven en el hogar.
  • Una casa de acogida para adultos mayores, un colegio gratuito y la parroquia llevan el sello y espíritu del sacerdote y santo italiano.

 

Flor Vásquez

Fotos: Héctor Vargas

 

Durante muchos años la obra de Don Guanella fue conocida en Rancagua por el hogar que acogía a niños con graves problemas familiares y sociales. Sin embargo, con las nuevas políticas gubernamentales dicho hogar debió cerrar, al igual que muchos otros del país.

Los niños se fueron, pero la obra fundada por el sacerdote italiano Luis Guanella siguió presente en Rancagua, con la casa de acogida para 20 abuelitos (as), la parroquia y el Colegio Julio Valenzuela, un establecimiento gratuito  y que recibe a niños de sectores vulnerables.

En su labor, los sacerdotes y religiosos de esta obra cuentan con el apoyo del grupo de amigos de Don Guanella, que preside Alicia Basuelto y que en estos días está organizando la tradicional tallarinata para reunir recursos en beneficio de la obra. El evento solidario se realizará en el mes de noviembre próximo –el día 6- y los voluntarios del grupo ya están elaborando las masas y tallarines que se servirá en la cena que se efectuará en uno de los salones del recinto.

Visitamos la casa de acogida en víspera de Fiestas Patrias, junto al hermano Hugo Maidana. En la entrada, un abuelito parece perdido en sus recuerdos. Le preguntamos su nombre y responde sonriendo: “Carlos Altamirano, el hombre más buscado de Chile”.

Teresa es otra de las abuelitas de la casa de acogida. Ella es muy especial, tiene alma y mente de niña, no se comunica con palabras y a través de gestos y sonidos manifiesta su alegría por la primavera que empieza a florecer.

En el interior de la casa, la mayoría de los abuelos está en silla de ruedas. Entre ellos destaca la austriaca Cristina Lippa. No dice una palabra, pero abraza y aprieta la mano, en búsqueda de un poco de afecto y atención.

“En este momento –señala el hermano Hugo- tenemos 19 abuelos. No hay cupos y la lista de espera es enorme, hay mucha demanda. Esta es una situación triste, tantos abuelos que quedan solos”. A veces por ingratitud de la familia; en otras porque no pueden cuidarlos.

“En la casa de acogida contamos con una enfermera en el día, con una nochera y otras personas que los atienden. Siempre estamos haciendo arreglos, mejorando los jardines, los accesos”, indicó el hermano Hugo.

PROYECTOS EN EL COLEGIO

La obra Don Guanella cuenta en Rancagua con tres sacerdotes – Jorge Avilés, Hernán Latín y Carlos Troncoso-, además del hermano Hugo Maidana. Avilés es el superior de la comunidad y también el párroco.

El Colegio Julio Valenzuela y sus 450 alumnos constituyen una de las principales preocupaciones de la obra. El establecimiento imparte enseñanza de pre kínder a octavo básico y se aspira a continuar el proceso educativo con enseñanza media. “Nuestros alumnos –indica el hermano Hugo- son de sectores vulnerables y deseamos darle la mejor formación y preparación posible. Por eso es importante el proyecto de enseñanza media, una especie de liceo técnico, de donde los alumnos egresen con un título. Hay que hacer un estudio de las especialidades que se requieren y también varios trámites, al igual que salas nuevas”.

En el colegio trabajan unas 53 personas, entre ellas 25 profesores, psicopedagogo, psicólogo, fonoaudiólogo y personal administrativo.

“Año a año vamos mejorando los resultados. Es un gran desafío crecer en la parte académica”, señala.

RECORDANDO A SAN LUIS GUANELLA

El hermano Hugo  indica que la tallarinata que están organizando los amigos de Don Guanella no sólo tiene como objetivo reunir recursos económicos, sino que también dar a conocer la obra, especialmente este año en que se cumple el centenario de la muerte del fundador, el sacerdote y hoy santo italiano Luis Guanella. Fundó la Congregación de Hijas de Santa María de la Providencia y la Orden de los Siervos de La Caridad. Falleció el 24 de octubre de 1915; fue beatificado por Pablo VI el 25 de octubre de 1964 y canonizado por Benedicto XVI el 23 de octubre de 2011.

“Por eso –explica el hermano Hugo- éste es un año especial. Le llamamos año jubilar. Hace 100 años murió don Guanella y se están organizando diversas actividades para destacar su obra y su ejemplo”.

En Rancagua se contempla celebrar una misa en la Catedral, el 23 de octubre, en la que habrá  algunas reliquias de don Guanella. También se ha programado misas en la parroquia y un almuerzo con el obispo y unos 150 invitados. Será la fiesta de don Guanella, en que también se invitará a buscar un cambio positivo de vida, teniendo como ejemplo al fundador de esta obra que sigue viva y presente en el mundo.

Deja un comentario