Roder ahorra costos de hasta un 20% en la cosecha de olivos

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– La máquina creada cien por ciento en la Sexta Región fue probada en la cosecha de olivos y sometida a un estudio que arrojó los resultados esperados: es una opción atractiva y válida ante la escasez y altos costos de la mano de obra para el sector.
Hace un año atrás la empresa olivícola Valle Arriba de Malloa hizo la presentación oficial de un interesante emprendimiento innovador que buscaba democratizar la cosecha de olivos: la creación de un carro cosechador, que buscaba ser eficiente en la extracción de los frutos con un precio de mercado viable para productores más pequeños.
Roder, como fue bautizada, es una máquina creada en los talleres de la empresa olivícola, ideada por un equipo liderado por Francisco Pretel, recién nombrado gerente de Valle Arriba y compuesto por mecánicos de la maestranza Martek de Rengo. El proyecto -financiado por el Fondo de Innovación Agraria – mezcló en un solo dispositivo la cosecha clásica de olivos, donde se usan peines para extraer el fruto, con la tecnología, a través de un carro que traslada a los trabajadores de manera más rápida, y al mismo tiempo recolecta y deposita en los bines directamente las aceitunas extraídas.
Los meses de abril y mayo de este 2015 fueron cruciales para Roder ya que fue probada por primera vez en la cosecha con tal de comprobar su rendimiento en tiempo real. Tras hacerla funcionar en conjunto con el trabajo de temporeros de la cosecha manual – conocida como Olivium- se extrajeron múltiples datos de tiempo, kilogramos, costos de mano de obra entre otros que sirvieron para un estudio realizado por el Ingeniero Agrónomo, Doctor en Ciencias y académico del departamento de Agronegocios de la U. de Chile, Marcos Mora, para analizar qué tan funcional era esta innovadora cosechadora.
Para probarla, la metodología usó “un huerto homogéneo en cuanto a aspectos edafológicos y topográficos (pendiente no superior al 2%); se estimó una pérdida de 5% en ambos sistemas de cosecha, lo cual repercute sobre los costos y se castigó en un 10% los costos por el sistema Roder, por lo que implica su trasporte a huerto y el tiempo que significa dar vuelta cada vez que se termina en cosechar cada hilera, para ello se trabajaron aproximadamente 55 días en cosecha”.
Según el académico de acuerdo a los datos recogidos, Roder, dió un buen primer paso: “El punto de partida es bueno, partimos bien, hoy se puede decir que como prototipo comercial es bueno porque ahorra en la cosecha entre un 15% y un 20% de los costos”. Como sucede con cualquier maquinaria destinada a una función precisa como la cosecha, Mora indicó que los predios que podrían utilizar Roder debían cumplir ciertas condicionantes que permiten este ahorro en costos. “El Olivium o la cosecha tradicional se adapta a cualquier tipo de árbol mientras la mecanización requiere de ciertos ajustes prediales que tienen que darse en términos de densidad de plantación, en términos de sistemas de poda, que condicionan el tamaño del árbol y evidentemente el paso de la máquina. En ese sentido para su funcionamiento óptimo se puede decir que Roder funcionaría bien para un predio en torno a las 50 hectáreas, con un suelo semiplano o con una pendiente muy baja, de textura media, con árboles con una conducción que permitan eficiencia o sea hablamos de árboles de tamaño medio, en esas condiciones debería darse un costo más o menos similar”. Ahora, ¿por qué Roder se comparó con la cosecha manual y no con la maquinaria existente? Mora explica que Colossus, que es la máquina cosechadora de aceitunas que existe actualmente en Chile está destinada a grandes predios, de al menos 100 hectáreas, donde el costo de la máquina en sí es altísimo -superaría los 200 millones de pesos-. “Este sistema – Roder- se comparó con el sistema manual que es Olivium que es el más parecido, no se comparó con una Colossus por ejemplo que son palabras mayores porque no esta hecha para medianos y pequeños productores”.
Marcos Mora subraya que una vez comprobada su efectividad queda pendiente un tercer paso , que es hacer ajustes para que el valor comercial de la máquina no signifique una alta inversión para los productores, ya que está dirigida a las Pyme del sector. “Va a convenir al productor siempre y cuando tenga para inversión o capacidad de endeudamiento. Porque requiere una inversión importante” que el experto bordea en los 70 millones de pesos. Mora agrega que “el primer round esta ganado, ahora hay que trabajar en hacerla aún más atractiva en rendimiento y además lograr un precio conveniente para los productores. Pero desde ya da una señal positiva para la realidad de la localidad”.
El Ingeniero Agrónomo de todas formas subrayó que Roder es aún un prototipo y que seguramente se realizaran los ajustes para que comercialmente sea más interesante, en ese sentido destacó a los creadores de la máquina, quienes asegura, conocen la realidad de la producción de aceite de oliva en Chile: “Yo rescato que Francisco Pretel conoce el rubro y eso le da validez, aquí no hay datos inventados, son datos de un campo olivícola; la máquina no la diseñó un ingeniero alejado de la realidad sino que personas del rubro que todos los días están manejando olivos y eso también le da una validez”, sentenció el académico.
UNA MÁQUINA MULTIFUNCIONAL

Francisco Pretel, jefe de proyecto de Roder explica que el carro una vez finalizado cumplirá más funciones aparte de la cosecha, sumando poda y aplicación de productos lo que la hará una tecnología aún más completa. En cuanto al sistema cosechador ya existente Pretel además quiso destacar una diferencia importante con la máquina usada en Chile llamada Colossus , subrayando que a diferencia de esta, Roder “se adapta a arboles manejados en alturas mediana pero además a todas las variedades de olivo, no solo a la variedad arbequina que manejan las otras maquinarias de grandes extensiones de cosecha, por tanto Roder también es capaz de trabajar con variedades italianas que poseen una madera más delicada, esto porque es menos invasiva”. Respecto al precio de mercado de Roder, el jefe del proyecto indica que su precio podría llegar a 70 millones de pesos pero contemplando tres funciones, no solo las de cosecha, lo que la convertiría en una máquina que pasaría de 60 días de uso a 120 días lo que sumaría ahorro en costos para los productores. Si bien la inversión no es menor, Pretel asegura que se harán gestiones con la banca privada especializada en el sector agrícola para aliviar los costos.

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