Un desafío simple pero profundo.

Durante los últimos años, los chilenos se han ido alejando cada vez más de la Iglesia, y con ello, de Dios. Hemos visto, en las mediciones que se realizan cada cierto tiempo, el aumento de las personas que declaran no tener ninguna creencia religiosa, sumándose a los ateos y agnósticos, evidenciando que algo no está funcionando en la forma tradicional de hacer Iglesia.

En el Censo del año 2002 los que aseguran no tener ninguna creencia religiosa, incluyendo ateos y agnósticos, llegaban 8,3% de la población chilena, siendo una cifra significante, pero lamentablemente esta cifra aumentó considerablemente en el año 2014 a un 22% (Encuesta Bicentenario). Cómo cristianos evangélicos no debemos dejar pasar por alto estas cifras, reflexionando y replanteándonos si estamos haciendo la obra de manera correcta, o tal vez estamos afanados en los proyectos locales de nuestras denominaciones eclesiásticas, corporaciones y otros; no dejándonos ver la realidad de nuestra Iglesia y Nación.

En la encuesta Bicentenario (2014), me llamó profundamente la atención el porcentaje que considera que las iglesias y corporaciones religiosas “Son demasiado conservadoras”, donde el 81 % que declara no tener una creencia religiosa cree en ésta afirmación y el 64% con creencia religiosa también. Entonces, algo estamos haciendo mal, si los mismos creyentes definen la religión cómo “Demasiado conservadora”, no será que nuestras tradiciones se han antepuesto sobre la palabra de Dios. Donde quizás hemos complicado la simpleza del mensaje de Jesús, o tal vez el ponerse en pies o no en un culto, levantar las manos o no, el danzar en la iglesia o no, aceptar música cristiana de diversos estilos o no, entre muchos otros. Se ha vuelto más importante que mostrar el amor y unión en Cristo.

Durante el relato bíblico JESÚS confronta a los maestros de la ley, diciendo: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y omitís lo más importante de la ley; la justicia, y la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer lo otro.” –Mateo 23:23 RV 1960- y en otro pasaje les dijo: “Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; porque ni entráis, ni a los que están entrando dejáis entrar” – Mateos 23:13 RV 1960- Dios nos guarde y que no seamos nosotros los escribas y fariseos de estos tiempos.

Nuestro Señor redujo la ley en dos mandamientos, simples pero profundos, donde el Amor al Padre y al Prójimo es lo esencial, y no las formas y tradiciones de nuestras denominaciones eclesiásticas, corporaciones, entre otras. Debemos entender que de estos mandamientos debemos sujetar el resto de las cosas, y así extender el Reino de Dios para impedir que ese 22% de no creyentes siga aumentando.

 

Richard Torres Rivas
Cristiano Evangélico

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