Joven con capacidades diferentes realiza terapias alternativas

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Cristopher Sepúlveda abrió una consulta en su hogar, donde pretende ayudar a sus pacientes mediante la utilización de las flores de Bach, chilenas, entre otras. Su objetivo es seguir aprendiendo acerca de otros métodos de sanación, que considera menos nocivos para el cuerpo.

 

Marcela Catalán

 

“Siempre me ha llamado la atención todo lo espiritual, además de los métodos más naturales y no invasivos para sanar el cuerpo. Eso me impulsó a comenzar a estudiar esto”, cuenta Cristopher Sepúlveda Badillo (30), joven que en su hogar, ubicado en Rancagua, abrió una consulta en torno a las terapias alternativas -para acordar una cita con él, llame al celular 74146855 o al teléfono fijo 2960072-.

 

¿Pero cómo se adentró en estos temas? Según explica, más allá de sus intereses, una motivación adicional fue situación. Y es que él tenía problemas para socializar con el resto, aparte de sufrir cuadros de pánico y ansiedad, alteraciones que ha logrado ir superando gracias a las herramientas concedidas por la medicina no tradicional.

 

“Mi idea es entregar un mensaje a mis pacientes. Porque cuando ellos vengan a verme, quizá piensen ‘fui a atenderme con este terapeuta, aunque estaba peor que yo. ¿De qué me quejo?’ Mi objetivo es darles a entender que se puede salir adelante”, reflexiona. Lo anterior, pues él sobrelleva una paraparesia espástica. Ésta consiste en un grupo de padecimientos hereditarios, caracterizados por una rigidez progresiva y contracción de las extremidades inferiores, como resultado del deterioro o disfunción de los nervios.

 

Sin embargo, esta complicación no fue un impedimento para que Cristopher aprobara un curso en flores de Bach y otro en flores chilenas, diplomas que obtuvo en la Escuela Salud Floral Chile. Igualmente, posee un certificado en reiki.

 

Por el momento, ya que posee todos los implementos para poder dar una buena atención en esta materia, se limitará a brindar terapias florales. Este tratamiento se basa, en sus palabras, en que los seres humanos son aquejados por diferentes aflicciones, debido a una pugna en el interior. “Apunta a la existencia de un conflicto entre la personalidad y el alma, lo cual genera síntomas y hace que el sujeto vaya enfermando. Con esto, se consigue un equilibrio y la sanación”, explica.

 

Respecto cómo se convenció de la efectividad de esta propuesta, recuerda que comprendió que es toda una ciencia. En esta línea, argumenta que se fundamenta en arquetipos o grupos de personalidad. Estos son el del miedo, incertidumbre, desesperación, desinterés, angustia por los demás, entre otros.

 

“El primer paciente fui yo, porque me ha costado mucho el tema social y soy muy nervioso. Por eso empecé a tomar (las esencias), ayudándome a enfrentar bien a más gente. Y a quienes no creen, pensando que esto es psicológico o un efecto placebo, no es así. Yo lo pude comprobar con mis crisis de pánico, que no se detenían, hasta que desaparecieron de a poco”, asegura.

 

También cuenta que ha atendido a otros, con resultados positivos. No obstante, observa que “el mérito es de la flor, uno sólo presta los conocimientos y se alegra cuando le dicen “me han hecho bien, estoy tranquilo, se me cortaron esos pensamientos”, añade. Según comenta, estas personas sufrían de diferentes problemas, algunos más complejos que otros: desde la engorrosa separación de la pareja, pasando por cuadros de estrés y falta de control de impulsos, hasta niños hiperactivos.

 

En ese sentido, esgrime que a través de las flores se pueden tratar todas las enfermedades. Incluso una diabetes. A su juicio, ésta puede ser combatida con esencia de durazno en flor y copihue, mientras que el cáncer puede ser abordado con añañuca.

 

“Mi idea es ofrecer algo distinto, acogedor y diferente a una clínica. Porque muchas veces la gente requiere otra cosa, como la tercera edad, que necesita hablar y ser escuchada, siempre y cuando se tengan los conocimientos adecuados y terapéuticos”, agrega Sepúlveda. Por eso quiere aprender sobre otros tratamientos alternativos a futuro, como el de los imanes y las constelaciones familiares, para seguir profesionalizándose en estos temas. Esto último “tiene que ver con el árbol genealógico, todo lo anterior a nacer y la reencarnación. Mi objetivo es dar una atención buena, con un precio adecuado y accesible para las personas. Es una apuesta distinta”, remata.

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