EDITORIAL: ¡Qué vuelvan los bombos!

Todo indica que este jueves podría volver el bombo a El Teniente, en lo que sería todo un hito ya que O´Higgins se convertiría en el primer club de primera división en volver a jugar con bombo en la galería. Y decimos podría porque pese a que O’Higgins realizó la petición a tiempo, y todo indica que la respuesta desde la intendencia sería positiva, al cierre de esta edición no existía una respuesta oficial. Pero esperamos que si no es este jueves, prontamente vuelvan los bombos y la fiesta a los estadios.

El tema de la violencia en los estadios es una problemática que vive nuestro país desde hace aproximadamente tres décadas. Las “barras bravas”, importadas desde el otro lado de la cordillera y a su vez desde Inglaterra, han sido parte importante en este nuevo paradigma de los hinchas del fútbol donde parece que todas las barras son “bravas” y no se hace diferencias entre los delincuentes que muchas veces actúan en las barras santiaguinas y el padre que lleva a su hijo al estadio. La prohibición de portar lienzos y bombos, fue una medida que cayó mal entre los barristas de Chile, que semana a semana intentan darle color a los partidos que juegue su equipo; hinchas como los de O’Higgins, deben pagar culpas de otros.
Cada encuentro deportivo, cada ciudad y cada barra responden a situaciones, historias, sicología social distintas por lo que es impensable que lo que sea correcto para Santiago, se pueda replicar en regiones. Falta desde las autoridades una mirada más desde las ciencias sociales al fenómeno del fútbol y no tanto desde el solo criterio represor donde la libertad de muchos se ve alterada por la violencia y el sinsentido de muy pocos, y es que la sensación de impunidad con que esos pocos actúan es abismante.
Precisamente uno de los reclamos es la falta de la aplicación de inteligencia policial para detener a los culpables y no por unos pocos hacer pagar a la gran mayoría de inocentes. Por ejemplo, tal como lo hemos dicho en columnas anteriores, existen cientos de imágenes de quienes causan graves desórdenes, sin embargo estas personas no son detenidas posteriormente, cuando ya no estén “resguardadas” por la barras, es decir días después de terminado el encuentro.
Sobre los bombos se argumenta que “han sido prohibidos en el medio de las tribunas del estadio debido al simbolismo que representan al interior de las barras, y de las luchas de poder”, este argumento puede ser cierto en grandes barras de Santiago, pero no tiene ningún asidero en barras familiares como la de O´Higgins, donde el bombo es parte del aliento al equipo acompañando a los canticos de las barras.
Si bien el ingreso del bombo significa que O´Higgins debe asumir una serie de medidas de seguridad, no deja de ser una buena noticia y una manera de premiar a barras que normalmente solo se dedican a alentar y como la autorización se entrega partido a partido se transforma en un incentivo positivo para mantener un buen comportamiento, más allá del enfoque represor que parece imperar en el plan “Estadio Seguro”.
Luis Fernando González
Sub Director

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