Exhiben documental “Surire” en Biblioteca Eduardo de Geyter de Rancagua

Grabación puede ser observada este 14, 21 y 28 de octubre, a las 19:30 horas. La entrada tiene un valor de $1000.

 

Cuatro años después de “La muerte de Pinochet”, los realizadores chilenos Bettina Perut e Iván Osnovikoff regresan a las salas del país con Surire. La cinta es la última apuesta con que MiraDoc pretende difundir documentales a lo largo del territorio nacional, trasladando a los espectadores de ahora hasta el Salar de Surire. Ubicado en el altiplano chileno a 4300 metros sobre el nivel del mar, en la frontera con Bolivia, en dichos parajes se puede observar a un puñado de ancianos, los últimos sobrevivientes de la cultura aymara en el área. En tanto, el telón de fondo está conformado por la maquinaria de una faena minera, entremezclada con flamencos, vicuñas y llamas.

De este modo es que se retrata este espacio único y fascinante, donde conviven la belleza natural, el absurdo humano y el ocaso cultural. Se trata del séptimo trabajo de la citada pareja, por el cual han recibido los premios a la Mejor Propuesta Artística en el Flahertiana Documentary Festival, en Rusia, como también la distinción a la Mejor Película en el Santiago Festival Internacional de Cine (Sanfic) 2015 -entre otros galardones-

En vista de todo lo anterior es que MiraDoc quiso exhibir el documental en el país, incluyendo a la Biblioteca Eduardo de Geyter de Rancagua para que allí muestren la grabación. Es así como el público local podrá apreciar esta propuesta, el próximo 14, 21 y 28 de octubre. La cita es a las 19:30 horas en Avenida Cachapoal N°90, encontrándose a $1000 la entrada general, bajando a $500 para estudiantes. Igualmente, se agrega una fecha para el sábado 17 de este mes, a las 16 horas.

 
“El rodaje fue muy exigente”
El interés por rodar esta propuesta surgió en 2008, cuando los directores buscaban locaciones para otros proyectos. “Nos alucinó el paisaje (de Surire), el silencio, el aislamiento, las transformaciones que experimentaba el lugar en pocos minutos, los animales y plantas, la aparente virginidad de lo que nos rodeaba. ‘Qué ganas de instalarse a hacer una película aquí’, comentamos”.

En el sitio se encontraron con una serie de personajes, aunque reconocen que el proceso de grabación no fue fácil. “Fue muy exigente. Cada vez que llegábamos, los tres primeros días eran muy duros. Sobre todo por las noches: la falta de oxígeno no te deja dormir por la taquicardia, el dolor de cabeza… Además, estaba la desconexión total, sin teléfono, televisión ni radio, nada (…) Pero cuando las cosas empezaban a fluir, íbamos consiguiendo material que sentíamos valioso y nuestra relación con el lugar y la gente se iba consolidando. Surire se fue transformando en algo muy querido y, mientras montábamos, la nostalgia del lugar era fuerte”, sostienen Perut y Osnovikoff.

Acerca de la experiencia de enfrentar el filme, los realizadores confiesan: “Muchos que han visto la película nos comentan que es un verdadero viaje: que los transporta e instala en Surire junto a sus personajes, con una cercanía que los sorprende. Para nosotros, eso lo resume todo. Lo que buscamos es trasmitir nuestra mirada sobre este sitio que nos alucinó, pero que sea el propio espectador el que enfrente este mundo de manera autónoma, como si fuera el mismo el protagonista del viaje. Un viaje no sólo en el espacio, sino también en el tiempo”, rematan.

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