EDITORIAL: Día del profesor

Ayer se celebró el día del profesor, maestros que en un ambiente político convulsionado muchas veces son criticados en pos de la tan ansiada calidad.

Si bien es cierto que no hay reforma que valga si no se producen cambios en la sala de clases, donde el norte siempre debe ser que el aprendizaje recibido por nuestros jóvenes sea el mejor, también es cierto que es muy difícil hacer más cuando no se tienen las condiciones necesarias, ya sea por exceso de alumnos en el aula o por la falta de tiempo para realizar una planificación adecuada o por otros tantos factores insistentemente denunciados por el Colegio de Profesores.
También es cierto que reiteradamente caemos en comparar y evaluar a los colegios y de paso a los profesores solo por los resultados que muestran en las distintas pruebas, llámese PSU o SIMCE, lo que claramente no es suficiente para determinar si existe calidad. Sin ser expertos, creemos que si bien uno de los objetivos de la educación científico humanista es la correcta preparación para el ingreso a la universidad –por lo tanto rendir una correcta PSU- la educación abarca una gran diversidad de otros factores que se complementan con la formación recibida en el hogar. Después de todo el colegio y la educación superior no son más que herramientas para desenvolverse mejor en la vida adulta, haciendo –ojala- lo que gusta y finalmente buscando la realización personal y familiar en pos de la felicidad.
Al finalizar esta columna un gran saludo a todos los profesores, y felicitarlos por la labor que realizan llena de vocación donde cada día se ven obligados a demostrar que son profesionales cultos, talentosos, capaces de resolver conflictos en el aula sin recurrir al escándalo y guiar a sus alumnos a elegir siempre el bien. Exigentes en el saber, permanentes en el perfeccionamiento y optimistas respecto del potencial de sus alumnos.

 
Luis Fernando González
Sub Director

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