INIA Rayentué se adjudica tres proyectos con financiamiento FIC-R 2015

Ovinos

Se trata de los proyectos: “Quínoa de calidad, Tecnologías para su producción”; “Ovinos entrenados para controlar malezas en frutales” y “Manejo del cultivo de cucurbitáceas con potencial exportable”.

En el marco del Concurso “Fomento de proyectos de I+D+i colaborativos en los sectores hortícolas, frutícola, vitivinícola, ovinos y turismo” convocatoria 2015, financiado por el Fondo de Innovación para la Competitividad, FIC, y el Gobierno Regional de O’Higgins, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias, a través de su Centro Regional de Investigación, INIA Rayentué, se ha adjudicado, a través de este instrumento de inversión pública, tres iniciativas que compromete una inversión de 600 millones de pesos, aproximadamente.
“Quínoa de calidad: Tecnologías para su producción”, es un proyecto que será dirigido por el ingeniero agrónomo, doctor Christian Alfaro, con una duración de 36 meses y alcanzará una inversión de 191 millones de pesos. “Ovinos entrenados para controlar malezas en frutales”, es un proyecto que se ejecutará en 30 meses, con una inversión de 129 millones de pesos y estará cargo del director regional del INIA Rayentué, doctor Nilo Covacevich. En tanto, “Manejo del cultivo de cucurbitáceas con potencial exportable”, que será dirigido por la ingeniero agrónomo, Sofía Felmer, tendrá una duración de 36 meses, con una inversión de 265 millones de pesos.
Para el director regional de INIA Rayentué, doctor Nilo Covacevich, la ejecución de estos tres proyectos reforzará las ventajas comparativas para la exportación de la agricultura regional, validando soluciones técnicas para avanzar en la producción limpia de frutas y granos de alta calidad.

 

Quínoa de calidad: Tecnologías para su producción
Los granos también son parte de la estrategia de desarrollo e innovación regional, señalando que las mejoras que se puedan realizar en la adopción de tecnologías tradicionales e innovadoras orientadas al desarrollo de productos de calidad, asociados a un territorio con identidad propia son un gran desafío.
Para el investigador Christian Alfaro, “en la región de O’Higgins existen quínoas adaptadas a las condiciones locales (Ecotipo Costa), de las cuales en general se desconoce sus características agronómicas e industriales, dificultando la obtención de materia prima que cumpla los estándares de calidad exigidos por el mercado. Esta limitante imposibilita el desarrollo e identificación de materiales para diferentes usos”.
Dada esta realidad, Alfaro explicó que “el objetivo general del proyecto es desarrollar tecnologías de manejo agronómico que sustenten la producción de quínoa en condiciones de riego y secano. Es por ello que el proyecto contempla formular protocolos de manejo agronómico (fertilidad, manejo de suelos, riego, plagas y enfermedades) orientados a mejorar la calidad y producción de la Quínoa. Asimismo, agregó se espera identificar genotipos de quínoa de alto valor agronómico diferenciados por calidad; validar procedimiento de registro y protección de germoplasma de quínoa”.
Cabe señalar que el proyecto considera también desarrollar un programa de difusión y transferencia, dirigido a agricultores actuales y potenciales de la región, con el fin de aumentar la superficie sembrada de quínoa, que en las últimas décadas ha sufrido una reducción importante debido al aumento de hectáreas destinadas a plantaciones forestales. Hoy por hoy son sólo algunos agricultores los que han mantenido el cultivo de quínoa como tradición familiar. La superficie destinada a este cultivo puede ir desde únicamente unas hileras hasta parcelas de 10 hectáreas.

 

Ovinos entrenados para controlar malezas en frutales
Otra de las estrategias de desarrollo e innovación regional tiene que ver con la mejora y diferenciación de las potencialidades de la producción ovina y es en este contexto donde se enmarca el proyecto “Ovinos entrenados para controlar malezas en frutales” que tiene como objetivo disminuir o eliminar el uso de herbicidas en frutales. Para esto, el proyecto propone el pastoreo directo, en huertos frutícolas, con ovinos entrenados para consumir sólo las malezas que crecen entre hileras, o las forrajeras sembradas tanto para su control, como para mejorar las características físicas, químicas y biológicas del suelo. De esta forma se aumentaría el ingreso predial con un manejo integrado que disminuye costos y añadiendo a los ovinos como rubro complementario.
Cabe señalar que el uso de herbicidas es aproximadamente un 10 por ciento de la carga total de productos químicos aplicados a los huertos de frutales
Según explicó Nilo Covacevich, “el entrenamiento se basa en un reflejo condicionado que asocia a las plantas que se desea proteger con sabores o sensaciones desagradables. Esta aversión inducida a ciertos alimentos tiene su origen en los mecanismos naturales de selección de dieta que tienen los rumiantes en pastoreo sobre pastizales naturales, en que el olor, textura, sabor y efectos post-ingesta regulan el consumo de plantas con diferente valor nutritivo y contenido de taninos, alcaloides y toxinas”.
Por su inocuidad, en el entrenamiento de los ovinos, se utiliza cloruro de litio como repelente (Ralphs y Provenza, 1999). Los primeros trabajos buscaban crear aversión al consumo de plantas tóxicas, pero más recientemente se ha evaluado el control de malezas en olivos con cabras en España (Manuelian y otros, 2010), y en viñedos con ovejas en California (Davis). La tecnología está en proceso de validación en ambos países y en el caso de Chile, se requiere evaluar para la realidad local.

 

“Manejo del cultivo de cucurbitáceas con potencial exportable” (melón, zapallo italiano y pepino)
La producción de cucurbitáceas para el mercado nacional, y eventualmente internacional, está basado en un número amplio de variedades pertenecientes a distintos grupos, y donde, hasta ahora, no existe el conocimiento paso a paso del manejo agronómico de los cultivos y sobre el potencial de almacenamiento o guarda para cada una de ellos. Por lo tanto, la selección de la variedad adecuada para cada especie y para el mercado objetivo es la base de toda plataforma pensada para llegar con producto de calidad, ya sea al mercado local como internacional.
Según explicó, Sofía Felmer, “A través de este proyecto, se busca fomentar la potencial exportación de cucurbitáceas (melón, zapallo italiano y pepino) desde la región de O’Higgins, a mercados distantes, ofreciendo un producto de óptima calidad y condición. Para ello, la iniciativa contempla desarrollar paquetes tecnológicos de los mencionados frutos hortícolas con calidad exportable, integrando factores agro-climáticos (suelo-agua-planta) y de postcosecha”.
Asimismo, la profesional indicó que se determinarán manejos óptimos de riego y nutrición para el desarrollo de cucurbitáceas en las especies mencionadas, con potencial exportador. Se van a identificar y seleccionar genotipos o variedades aptas para los mercados objetivos. Junto con diseñar estrategias de manejo fitosanitario para reducir daños por pérdidas de plantas y rendimiento final, ocasionados principalmente por Fusarium oxysporum y se evaluarán alternativas tecnológicas en postcosecha, para la exportación, de acuerdo a mercados de destino. Es importante indicar que los resultados de todo este trabajo se transferirán y difundirán a los productores hortícolas, técnicos, profesionales y autoridades de la región, para poder implementar las tecnologías en el mediano plazo.

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