Museo Regional inaugura exposición de cerámicas y vidrios de mediados del siglo XIX

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Piezas de la muestra fueron analizadas en el marco de un estudio arqueológico, el cual comparó elementos encontrados en excavaciones realizadas en la Estación Intermodal de Quinta Normal y en Freire con Membrillar. Fruto de aquello, los investigadores lanzarán un libro en noviembre.

 

Marcela Catalán

 

En el segundo piso de la Casa del Pilar, el Museo Regional inauguró una exposición de cerámicas y vidrios que habrían sido utilizados entre mediados del siglo XIX y principios de la centuria pasada. La muestra considera piezas que fueron observadas en el contexto de un estudio arqueológico, el cual compara elementos que fueron encontrados en excavaciones en la Estación Intermodal de Quinta Normal -Región Metropolitana- y en Avenida Freire con Membrillar -en Rancagua-.

La investigación pretendió confrontar los objetos hallados y así poder establecer a qué grupos sociales pertenecieron, entre otros antecedentes. La exhibición estará abierta hasta fines de este mes en el mencionado recinto y el proyecto concluirá con el lanzamiento de un libro, con los detalles de su desarrollo. Éste será presentado alrededor del 15 de noviembre.

“Estudio comparativo de utensilios de cerámica y vidrio de procedencia colonial y republicana”, es el título de la indagatoria, ejecutada gracias a la adjudicación de un Fondart Regional. La iniciativa fue efectuada por los arqueólogos Mario Henríquez -director del citado museo-, Claudia Prado y Gia Lazzari.

En palabras del primero, “la idea era comprobar si el material encontrado correspondía a gente de situación económica similar en ambos sectores”. Lo anterior, considerando que los dos sitios se emplazaban en “los suburbios de sus ciudades”. Es decir, en áreas “casi rurales”.

En cuanto a los objetos hallados, Henríquez revela que examinaron “piezas de loza, de gres y de vidrio”. Es así como se pueden apreciar “vajillas de mesa, adornos y diferentes ornamentos”, los cuales habrían sido empleados entre mediados del siglo XIX y las primeras décadas de la centuria pasada. “Para los dos lugares, las fechas son similares”, agrega. También debieron analizar botellas de vino y de cerveza.

A su juicio, estos artículos les permitieron establecer “indicadores sociales”. Y es que según explica, “algunos no eran de fácil acceso”, constituyéndose en productos suntuarios. Entre estos pueden situarse las lozas importadas, pues antes tenían un alto costo monetario. Por el contrario, las botellas poseían un “uso común y corriente”, más popular.

“Por una parte, nos encontramos con una gran cantidad de loza importada. Pero en línea con la realidad de esa época, la mayoría (de la población) pertenecía a familias obreras. De este modo, de acuerdo con la documentación, concluimos que no todos podían adquirir esto, porque su compra correspondía al 14 por ciento del sueldo de un obrero normal, padre de familia. A partir de eso, consideramos esto como algo suntuoso”, detalla Gia Lazzari.

En ese sentido, argumenta que antecedentes como los especificados ayudan a que los profesionales de su área puedan establecer “qué contexto socioeconómico estamos enfrentando”.

No obstante, Henríquez aclara que, pese a las diferencias indicadas, todos estos productos guardan un valor patrimonial. Aquello, porque su observación permite inferir su historia y la de quienes los emplearon, guardando un significado para la sociedad que los analiza.

Ahora bien, para que el público pueda comprender el contexto en que los elementos fueron fabricados y utilizados, la exposición incluye gráficas que revelan dichos antecedentes. A su vez, también hay dos tótem donde indagar en estos datos.

¿Pero por qué examinar materiales de las dos ubicaciones señaladas y no de otros emplazamientos? En línea con Lazzari, lo anterior se debe a que los artículos fueron encontrados en el marco de los trabajos de mejoramiento de Avenida Freire y durante las obras en la Estación Intermodal Quinta Normal.

“La Ley de Monumentos Nacionales determina que se debe hacer un estudio de impacto ambiental, lo que incluye uno de tipo arqueológico. Los objetos resultantes de eso debían dar con el depósito de un museo de la Dibam, arribando a éste. Pero además de los análisis solicitados por reglamento, no había una investigación en profundidad sobre el tema. Nosotros aprovechamos eso, que teníamos (elementos de) sitios cronológicamente similares, por lo que quisimos hacer una indagatoria comparativa”, remata.

 

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