Este viernes: Museo Regional exhibió cuadros de Matta y abrió su laboratorio arqueológico

Todo aquello ocurrió, en el marco de la versión 2015 de los “Museos de Medianoche”. En Rancagua, personas de todas las edades participaron de la actividad.

Marcela Catalán

A partir de las 18 horas del viernes pasado, el Museo Regional se unió a las más de 40 instituciones del país que este año participaron en la versión 2015 de los Museos de Medianoche. Es así como el público local pudo visitar este recinto cuando ya caía la tarde, actividad que se dio por empezada con la presentación de danzas tradicionales y cantos, a cargo de agrupaciones de adultos mayores de la ciudad.

La cita prometía. Sí, pues la invitación era a observar pinturas de Roberto Matta, las que fueron facilitadas por un particular para la ocasión. Dichas obras fueron dispuestas en uno de los tres salones del primer piso de la Casa del Pilar, cuadros que los asistentes pudieron apreciar sin cancelar entrada alguna. En el lugar también había otras creaciones, de artistas como Gladys Beltrán, entre otros.

En tanto, en el segundo nivel los esperaba una exposición de cerámicas y vidrios de mediados del siglo XIX. Las piezas fueron encontradas en el contexto de un estudio arqueológico, debido a las excavaciones efectuadas en la Estación Intermodal de Quinta Normal -Región Metropolitana- y en Freire con Membrillar -en Rancagua-.

Pero esto no fue todo, ya que los interesados también podían reservar hora para conocer el depósito de colecciones. El espacio es de acceso restringido y alberga objetos que no se hallan en exhibición, pues en ese momento no calzan con el guión o propuesta museográfica de las muestras actuales, en cuanto al “contexto histórico o estilístico” que se pretende representar. Así lo explicó Francisco Mora, encargado del área, quien agregó que en esta habitación hay pinturas de los próceres de la nación, pertenencias de Bernardo O’Higgins como su sable, aparte de artesanías en mimbre, chamantos, entre otros.

Allí igualmente guardan huesos de mastodonte, los que captaron de inmediato la atención de los visitantes, además de un Cristo del barroco, de fines de 1700. Este último permanecerá en el lugar hasta que vuelvan a levantar la iglesia del Santuario de La Compañía, de donde proviene.

Otra de las secciones a las que el público ingresó, previa reserva de hora, fue al laboratorio arqueológico. Éste fue enseñado por Mario Henríquez, director del Museo Regional de Rancagua. Es así como mostró diferentes piezas utilitarias, explicando la evolución en el uso de estos elementos. De tal manera, se refirió a su empleo por parte de las poblaciones originarias de hace 2 mil años atrás, cómo incidió la llegada de los españoles en esto, la introducción de la cerámica mayólica, que era importada, o el comienzo de la fabricación de loza nacional.

Además, el recinto abrió su Sala de Religiosidad e Imaginería Popular -no estrenada de forma oficial- y sus ambientaciones -una sala de estar y un comedor, a usanza de fines del siglo XIX; un dormitorio, ambientado a inicios de 1800; y un escritorio, del periodo en torno a la Batalla de Rancagua, entre 1800 y 1820-.

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