El primer Obispo que tuvo la Diócesis de Rancagua

Varias veces hemos mencionado en esta columna del recuerdo, al primer Obispo que tuvo la Diócesis Católica de Rancagua.
Hace pocos días fue conmemorado el 90° Aniversario de la creación de la Diócesis, por Su Santidad el Papa Pío XI.
Creemos oportuno recordar una vez más, a Monseñor don Rafael Lira Infante, repitiendo algunos párrafos del “Recordando” publicado el 26 de Abril de 1996, bajo el título de “Así nació la Diócesis de Rancagua”,  cuando se cumplían 70 años desde sus inicios, con la llegada a la ciudad de Monseñor Rafael Lira, ya que la Diócesis comenzó sus actividades con la llegada a la Ciudad de don Rafael, el 6 de Abril de 1926, iniciando de inmediato sus actividades eclesiásticas.

 

Su recia personalidad
Don Rafael se tituló de Abogado el 30 de Abril de 1902, junto con su hermano don Alejo, con quien fue uno de los creadores y sostenedor del Patronato de San Isidro. Después de su titulo en Leyes siguió estudios eclesiásticos. Uno de sus biógrafos escribió: “Se distinguió por su modestia, su edificante piedad y afición al estudio”. Obtuvo la mayoría de los premios. Predicaba en su Patronato y en el Hospital y hacia clases en el Seminario. El Arzobispo González lo nombró prosecretario. Después, fue designado Rector en 1928, sobre su persona se escribieron las siguientes palabras: “Incansable para el trabajo, hacia 15 horas de clases semanales. Era el primero en levantarse y el ultimo en retirarse al descanso. El Historiador Virgilio Figueroa lo describió así: “Se ingenió para proporcionarle al Seminario nuevos recurso. Puso todo su empeño en la formación de muchos jóvenes seglares que recuerdan con cariño a su Rector.
Desde Roma llegaron las bulas, que lo consagraron como Obispo de Rancagua en la Diócesis que abarcaba las Provincias de O’Higgins y Colchagua.
En la práctica la Diócesis se dio por fundada junto con el arribo y toma de posesión de su primer Obispo.
(Continuará)

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