161 años de “vida” del Cementerio de Rancagua

¿Desde cuándo existe el Cementerio Numero 1 de Rancagua?… La pregunta se la formulan muchos de los rancagüinos en cada primero de noviembre, cuando acuden al más antiguo de los camposantos para visitar las tumbas y recordar a sus seres queridos.
Este primer Cementerio no tuvo un “día de inauguración”. No es posible imaginar una “fiesta inaugural”, con champaña, canapés, etc. solo podemos recordar que comenzó a prestar servicios a mediados del siglo XIX, es decir alrededor del año 1850.
Veinte años antes, el 28 de julio de 1830 se planteó por primera vez en el Cabildo la necesidad de construir un cementerio laico. Como primera medida, los regidores o cabildantes acordaron solicitar la autorización del señor Obispo de Santiago, bajo cuya jurisdicción religiosa estaba la parroquia de Rancagua.
Vinieron después largos trámites para encontrar una propiedad adecuada para la sepultación de los cadáveres. Todos estaba de acuerdo en que tendría que estar alejada de la ciudad y con amplitud suficiente, con miras al futuro. No era tarea fácil, ya que nadie quería tener un cementerio dentro de un fundo o propiedad agrícola, como lo eran las que rodeaban el pueblo y no tan retirado para que no fuera muy molesto ir a sepultar los cadáveres.
A nadie le pasó por la mente que un siglo más tarde el cementerio ya estaría prácticamente en medio del recinto urbano de Rancagua.

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