Un remedio efectivo contra la inequidad en la cuenta de la luz

Por Juan Luis Castro, Diputado de la República. Miembro de la Comisión de Minería y Energía.

 
Durante mucho tiempo hemos observado como dentro de los temas que cada ciudadano de este país considera prioritario para el crecimiento o desarrollo individual se ha instalado una falla grave del sistema, en la que por años ha sido protagonista una gran parte del sector empresarial, desarrollándose este grave problema como una enfermedad: la desigualdad.
El diagnóstico es claro, no obstante, nadie quiere iniciar el tratamiento que conlleva acabar esta inequidad. Es más, al momento de encontrar la forma de cómo erradicarle, algunos sectores, como el empresarial, no desean asumir la cuota de compromiso correspondiente para colaborar, ya sea a través de una reforma o una medida, que finalmente pueda poner fin a este triste escenario donde reina la falta de equidad, permitiendo que al final la desigualdad logre transformarse en una enfermedad nacional, la cual podría comprometer los ejes prioritarios de cada Gobierno (Salud, Trabajo, Educación)
Durante el Gobierno anterior, escuchamos voces señalando que la Educación y Energía serían prioritarias para la eliminación de la inequidad y lograr el desarrollo del país, sin embargo, no vimos ninguna solución a esta problemática, a pesar del desfile de cuatro ministros en la primera cartera y de cinco en la segunda.
Para el caso de la Educación, afortunadamente después de amplios diálogos, hoy vemos avances traducidos en una reforma que permite reconocer que las personas destinan gran parte de sus ingresos en costear una Educación, donde muchas veces, carece de calidad para sus hijos.
Sin embargo, para el caso de la Energía, motor de desarrollo para la economía y elemento básico para las familias, existe una sensación de lejanía, en especial con las regiones a lo largo del país, traducido en una injusticia en los cobros de las cuentas de la luz, donde la cuota de desigualdad tarifaria prevalece en los bolsillos de las personas.
En la actualidad, pagamos por energía uno de los costos más caros de Latinoamérica, es por ello, que hace un tiempo atrás, pedimos al Gobierno modificar la ley que norma las tarifas eléctricas y en ese sentido hoy se ven avances: En el proceso de licitaciones eléctricas vemos la aparición de más actores y con ello más competitividad en los precios, donde además se incorpora la energía renovable permitiendo respetar nuestro medio ambiente, lo cual, junto con reducir el precio de la energía, permitirá que a mediano plazo que ello se vea reflejado en la cuenta de la luz. La buena noticia es que los precios para los clientes regulados (hogares) serían 40% más bajos que en el 2013.
En consecuencia, cuando tenemos la oportunidad de plantear elementos que pueden poner en riesgo la equidad en las personas, modificando además, los factores que permiten generar un desbalance en las familias y finalmente por parte de los actores, tenemos la voluntad para cambiar la ley, podemos encontrar un remedio eficiente, frente a una enfermedad grave, como lo es, la desigualdad.

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