Universidad Regional: Más allá del emplazamiento.

Prof. Mahia Saracostti, PhD. en Social Welfare, City University of New York, USA.

 

Sólo en dos ocasiones el Estado Chileno ha dado lugar a la creación de una universidad estatal. En el 1842 dio origen a la Universidad de Chile con el espíritu de constituir la Universidad del Estado de Chile, que simbolizaba el logro de la libertad e independencia, y constituía un hito en la consolidación de las instituciones republicanas. En la década de 1940, el Estado de Chile dio vida a la Universidad Técnica para así promover la investigación y formación en las áreas técnicas que el país requería en el marco de su estrategia de industrialización.
En estas dos ocasiones, el Estado Chileno ha creado universidades con un claro espíritu fundacional, vinculadas a Chile y a las necesidades de su desarrollo.
La prensa local y el entorno político han reflejado, en los últimos días, debates apasionados en torno al emplazamiento de la nueva Universidad Regional. Entendible, frente a este tercer esfuerzo histórico del Estado, donde nuestra Región es su principal protagonista.
Pero, el espíritu que debe animar este tercer esfuerzo no puede perder su sentido fundacional y de contribución al desarrollo de la región y de Chile.
Actualmente, en materia de educación superior, nuestros jóvenes junto a sus familias enfrentan a lo menos dos tipos de problemas: barreras académicas y financieras de acceso al sistema y dificultades en el control de la calidad de las instituciones de educación superior.
En este contexto, la Universidad y la Región tienen una oportunidad inigualable: desarrollar una institucionalidad que permita recuperar la confianza en el sistema y sus instituciones y dar respuesta a los desafíos de la región y del país en el desarrollo productivo, social, científico y cultural.
Así, la nueva Universidad Estatal de la Región de O´Higgins tiene una oportunidad única: desde sus orígenes garantizar de manera efectiva el derecho tanto al acceso como a la calidad en la educación superior. Esta Universidad, si hace bien las cosas, puede nacer de manera ejemplar materializando los principios rectores de una Reforma de Verdad. Por nombrar solo un ámbito, la Universidad podría definir una participación activa en el mejoramiento del sistema escolar en la región, desarrollando investigación y transferencia de conocimientos con foco en los establecimientos escolares, emprendiendo acciones que mejoren la formación inicial docente así como la de continuidad, en el caso de los docentes en ejercicio. Y, vinculándose tempranamente con los establecimientos escolares para la generación de programas de acompañamiento a estudiantes y profesores. Esto, con la finalidad de avanzar hacia la equidad en el acceso a la educación superior mediante sistemas de selección integrales y multidimensionales.
Respecto a la calidad educativa, por otro lado, la nueva institución regional tiene la oportunidad de impulsar una concepción renovada de Universidad, desde la cual se genera un espacio fecundo de diálogo entre disciplinas, de creación de conocimiento científico, de formación de nuevas generaciones de profesionales y, por sobre todo, de formación de mujeres y hombres cultos.
La Universidad se orienta, en coherencia, a acciones relevantes en materia de investigación, docencia y vinculación con el medio, constituyéndose como las tres misiones fundantes. Estas acciones se relacionan con el quehacer propiamente universitario y florecen, teniendo en cuenta algunas de las desigualdades que han retrasado o impedido el desarrollo de la región.
La Universidad recoge las necesidades de formación de capital humano avanzado que requiere nuestra región: docencia de postgrado y de pregrado además de la instalación de centros de investigación en áreas sensibles para el desarrollo regional, como por ejemplo la agro industria y la minería. Todo esto en una relación recíproca, fundante y permanente entre universidad, ciudadanía y gobierno regional.
El nuevo Rector, además, ya ha anticipado la vocación pública de la Universidad Regional. Y, en consecuencia, la formación de las facultades de salud y educación. Por un lado, se hace cargo de aprovechar ventajas comparativas considerando que se cuenta con uno de los hospitales más modernos de Sudamérica que puede constituirse en un gran centro formador. Por otro lado, se reconoce una oportunidad inigualable para la conformación de una Facultad de Educación de alto nivel, ejemplar para el resto del país y en diálogo con los grandes referentes internacionales.

Todo esto es, francamente, consistente con varias de las propuestas que surgen del diálogo ciudadano que se realizó durante el 2014 y que se recogen en el Informe de la Comisión Ejecutiva para la Formación de la Universidad Regional.

En definitiva, la creación de la nueva Universidad debe situarse, más allá del emplazamiento, con un espíritu fundacional que requiere reconocer y hace cargo de los grandes desafíos de nuestros tiempos: Un proyecto académico desde la Región del Libertador para Chile.

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