Lepidópteros nocturnos y diurnos: el curioso fenómeno del aumento de polillas y mariposas

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Debido al extraño comportamiento del clima, que ha traído lluvias y bajas temperaturas en meses no usuales, estos insectos han encontrado el ambiente especial para reproducirse. Este simpático fenómeno entomológico, según aclaran del SAG, no tiene efectos dañinos para la agricultura ni para las personas.

 

 

Felipe Alvear Silva
Fotos: Marco Lara Silva

 

 

Guste o no, el cambio climático llegó. El efecto producido en la Tierra desde el comienzo de la Revolución Industrial ha provocado paulatinas alteraciones al ecosistema, lo que está teniendo graves repercusiones en varios lugares del mundo, entre ellos Chile. Un ejemplo: si el promedio de precipitaciones durante los últimos cien años en la ciudad de Rancagua era de 350 a 380 milímetros, hoy es apenas de entre 100 y 150 milímetros. Por ello, debemos acostumbrarnos a nuevos y peculiares fenómenos.

Durante los presentes días las personas que viajan al norte del país pueden presenciar uno de los espectáculos más hermosos de nuestro planeta: el Desierto Florido. La generosa cantidad de lluvias que cayó durante el presente año no sólo causaron graves problemas a las ciudades y localidad poco preparadas para las precipitaciones, sino que también permitieron el profuso crecimiento de flores en el lugar más árido del mundo. Seguido al crecimiento de la flora, hubo otro aumento: los lepidópteros. El ambiente favorable provocó un significativo aumento de mariposas, insectos que embellecieron aún más el hermoso paisaje.

Pero el crecimiento de la subespecie de las papilionoideas en el Desierto de Atacama y en las zonas rurales, no ha sido el único en su especie, también lo han sido las noctuidaes, eso sí, en la ciudad. Normalmente conocidas como polillas, las noctuidaes son las mariposas nocturnas de gran tamaño que han aparecido en altas cantidades en las urbes de la Zona Central del país, especialmente ayudadas -al igual que las mariposas del norte- por la gran cantidad de alimento que tienen.

 

 

INOFENSIVAS

Para ahondar en este simpático fenómeno entomológico, el director del Servicio Agro Ganadero (SAG) de la Región de O’Higgins, Rodrigo Sotomayor, nos recibió en su oficina para hablar del tema. Para el ingeniero agrónomo el crecimiento de la población de mariposas y polillas está estrechamente relacionado con el cambio climático que vive nuestra Tierra y al cambio de uso de suelos que se ha dado fuertemente en las urbes nacionales.

De acuerdo a la autoridad es un tema netamente biológico. “El insecto está relacionado con el medio, y el medio está cambiando”, señala el director que aclara que debido a las lluvias atrasadas de octubre y noviembre, las poco habituales temperaturas de las últimas semanas y los efectos de ello en los árboles frutales y ornamentales, ha provocado el alto crecimiento de vegetación -maleza y flores- que ha propiciado la aparición de insectos.

Finalmente el director del SAG O’Higgins llama a la población a estar tranquila, ya que si bien todo esto es parte del cambio climático que está viviendo nuestro planeta, la excesiva aparición de lepidópteros en las urbes y sectores rurales es parte de los efectos de las lluvias a destiempo. Además, según lo que explica Sotomayor, este aumento de mariposas y polillas no afectará ni la agricultura ni la vida cotidiana de las personas, ya que no tienen efectos nocivos para nosotros; es más, estas noctuidaes ni siquiera se alimentan de fibras textiles, por lo que ni siquiera la ropa está en peligro.

 

 

UNA DE LAS TANTAS POLILLAS

Etimológicamente la palabra castellana “polilla” tiene varias posibles significaciones: de “polvo”, ya que roe las tela y las deja desintegradas; de la palabra “populari” que significa destruir; de “pullulare” extenderse; o de la conjunción de las palabras “pabulari” (comer) y “papilo” (mariposa). Mientras que la palabra castellana “mariposa” viene de “María Posa”; en este término hay menos claridad respecto al porqué de la palabra, que no se parece en nada a la de los otros idiomas.

Para saber más de las mariposas y polillas, conversamos con la entomóloga del SAG, Marcela Idalsoago, que comenzó aclarando que las denominadas “polillas” son lepidópteros nocturnos que tienen cientos de especies. Muy comunes son las polillas come ropa (tineola bisselliella) o las lobesia botrana (las come uvas que tanto daño le hacen al agro), pero en el caso particular que está viviendo la Zona Central del país, según señala, son las noctuidaes.

De acuerdo a lo señalado por la ingeniera agrónoma, las noctuidaes son lepidópteras inofensivas, que viven muy poco y que se alimentan de los néctares de las plantas. Por su parte, las mariposas que han aparecido en altas cantidades en los campos son lepidópteros diurnos que se alimentan de los néctares, pero que tampoco provocan problemas para la comunidad. Como vemos, se trata sólo de un simpático fenómeno entomológico.

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