Antes del 30 de noviembre se conocerán los trazados de locomoción hacia el nuevo Hospital Regional

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  • Así lo indicó el seremi de Transportes y Telecomunicaciones, Francisco Lara, quien señaló que las micros de la ciudad mantendrán sus tarifas. Además, explicó que los buses de Machalí podrían llegar hasta el recinto de salud. Esto, siempre y cuando sus operadores adopten la regulación de sus pares de Rancagua.

Marcela Catalán
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Seremi de Transporte, Francisco Lara

Desde que comenzó la construcción del Hospital Regional Libertador Bernardo O’Higgins –así es como finalmente se llamará el nuevo nosocomio-, empezó a rondar la inquietud acerca de qué locomoción trasladaría hasta el lugar a sus diferentes usuarios y trabajadores. La pregunta fue cobrando fuerza y generando incertidumbre, puesto que el recinto no está en el centro de la ciudad, ventaja comparativa de la cual goza el antiguo sanatorio de la Alameda.

Se trata de un argumento que repite el seremi de Transportes y Telecomunicaciones, Francisco Lara, al explicar que la ubicación del nuevo hospital dificulta la malla de recorridos en torno a éste. Lo anterior, pues recalca que será más engorroso replicar los factores bajo los cuales opera hoy el transporte hacia el actual nosocomio regional.

Pese a este escollo, la autoridad asegura que antes del 30 de noviembre informarán cómo quedarán configurados los servicios hasta el espacio y adelanta que priorizaron el acceso de los microbuses al lugar. Aquello, porque a diferencia de los colectivos, los primeros “tienen algún tipo de regulación en cuanto a sus condiciones de operación” y no poseen tarifa “de puente a puente” –que aumenta si se pasa cierto tramo-. De esta manera, también procuran evitar la saturación de las vías.

En vista de esos aspectos es que se han reunido con operadores de las micros, para considerar los trazados que ya existen y las propuestas de estas empresas. En relación a la fecha en que empezarán a funcionar los recorridos escogidos, destaca que esto ocurrirá cuando ya exista demanda de traslado, tanto de usuarios como de funcionarios. Es decir, cuando esté por ponerse en marcha el sanatorio. Aparte, insiste que más tarde evaluarán el éxito de la malla diseñada, para después realizar las modificaciones pertinentes.

En palabras del seremi, hoy existen dos líneas que pasan por allá y que podrían aumentar su frecuencia por el área: Cordillera y Cachapoal. Según comenta, este punto se regula de dos formas: a través de las condiciones de operación, donde se establece un mínimo de veces que deben circular por allí, y la demanda. Y dado que ésta irá al alza, la frecuencia también lo hará. “Igualmente sufrirán intervenciones las otras cuatro unidades de gestión, que son Circunvalación, Manzanal, Isabel Riquelme y Buses 25, ya sea para generar una trama de trazados pensada hacia el sanatorio, además de accesos directos al hospital”, agrega.

Respecto a la situación de los colectivos, el seremi sostiene que sus cambios serán la consecuencia de las modificaciones establecidas dentro de la locomoción mayor. Esto, en razón de los reclamos recibidos por los funcionarios del nosocomio, en cuanto a que los colectivos cobran de “puente a puente”. “No podemos intervenir en eso, porque su única regulación corresponde al Decreto 212. Por lo tanto, operan de manera libre y ellos fijan la tarifa, informándola con un mes de anticipación. Tampoco podemos obligarlos a transformaciones en sus recorridos, sino que ellos las proponen y nosotros las aprobamos o rechazamos”, detalla. Lo mismo sucedería con la asiduidad de sus servicios.

En relación a los sectores que tendrán más o menos acceso al recinto de salud, la autoridad explica que ahora, “por el modo en que está constituida la trama de locomoción menor y mayor, el desplazamiento de oriente a poniente es más fácil que de norte a sur hasta allá”. No obstante, añade que dotarán de cobertura a la zona norte y sur de Rancagua. Sobre esta última, comenta que por esa área pasan los buses de la línea Cachapoal, aunque deberán mejorar los servicios que transitan por el lado oriente. Esto también “debería pasar con Manzanal y Buses 25. En la parte norte, igual debemos tener algún tipo de cobertura, ya sea con alguna de las líneas”, observa.

Sobre si la mayoría de la población deberá pagar dos pasajes para llegar al nuevo hospital, Lara responde que ésa ya es la realidad de algunos usuarios del actual recinto. “Nosotros esperamos que esto se replique en la medida más baja posible. Eso no significa que van a andar todos los servicios a la puerta de la casa, con origen y destino (al nuevo sanatorio), pero sí disponer de las condiciones de acceso mínimas hasta allá (…). Buscamos optimizar al máximo las condiciones de hoy. Eso es lo que arrojará la modificación del trazado”, esgrime.

En ese sentido, acerca de si podrían implementar un sistema integrado que permita cancelar un solo boleto, la autoridad contesta que, por el momento, es poco viable. Y aunque su rechazo no es categórico, argumenta que esta sugerencia posee varias complejidades.

“Acá existen muchos mono operadores e incluso hay muchos conductores que son dueños de las micros y es difícil centralizar los pagos, porque el negocio de ellos es tener la plata al día. En el caso del pago, lo primero que necesitamos es tener un administrador de fondos. Eso es parte de centralizar, no sólo significa pasar la tarjeta. También se deben ver las complicaciones de esto y por qué queremos tener este sistema. Evaluando eso, podemos avanzar. Por el momento, sus pro no lo justifican”, garantiza.

Acerca de si ingresarán nuevos operadores, lo descarta. Esto, pues la locomoción mayor ya está regulada y se trabaja en modificar la forma en que funciona. En cuanto a los colectivos, recuerda que su parque automotor se encuentra cerrado. Es decir, no puede circular una mayor cantidad de taxis. “Si bien por ley pueden haber nuevos servicios, estos no solucionarían los problemas, al tener que andar los mismos vehículos. Por ende, generar otra línea sólo entrega un negocio adicional al propietario de ésta”, subraya.

A su juicio, hay otras materias que son más relevantes para el funcionamiento de la malla de transportes en la ciudad. “Es obligación saber cómo está operando la flota, con un sistema de control para medir la frecuencia y, de acuerdo con ésta, asignar los recursos de subsidio.  Hoy vemos esto mediante el envío de fiscalizadores que, durante determinados días, se hallan en determinados puntos, los cuales no deben ubicarse más allá de 500 metros desde la salida. Por lo tanto, se analiza sólo una parte del trazado y no medimos la frecuencia ni regularidad al interior” de la capital, apunta. Tampoco se observa si hay problemas en otros horarios o días, como los fines de semana o feriados.

“En la actualidad, todos (los buses) tienen GPS. Pero deben ser empresas autorizadas por el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, y que así nosotros tengamos el control directo de la información en línea. Lo mismo sucede con la incorporación de tecnología para validar la Tarjeta Nacional Estudiantil. A partir de eso, podemos avanzar hacia la integración del pago”, concluye al respecto.

LOCOMOCIÓN PARA OTRAS COMUNAS

Acerca de la situación del transporte rural, el seremi explica que revisan cómo modificar la llegada al nuevo hospital desde algunos sectores. Esto, considerando que ya existen servicios con acceso al recinto, como los que vienen desde las comunas al norte de la capital regional. Entre estos, menciona la locomoción de San Francisco de Mostazal, quienes arriban por la Ruta H-10. “Los que no tienen entrada son los que llegan desde el sur o desde el poniente. Aunque estos últimos no tanto, porque lo hacen por Baquedano o por la Alameda. Entonces, ahí debemos hacer modificaciones pequeñas”, declara.

En ese sentido, agrega que el perfeccionamiento “en la operación de tránsito” hará que éste sea más fluido y que el aumento de la demanda de traslados hasta el sanatorio haga que los servicios prefieran irse por Baquedano y no por la Alameda.

En su opinión, “debemos garantizar que desde el Rodoviario y desde el Terminal O’Higgins” haya medios de transporte hacia el nuevo nosocomio. No obstante, acota que primero deben trabajar en la resolución de vías de ingreso a Rancagua. “A partir de eso, podemos permitir el acceso de locomoción rural”, argumenta.

Sobre la situación de las micros que circulan entre Machalí y Rancagua, el seremi responde que han conversado con estos operadores para poder incorporarlos al perímetro de exclusión donde funcionan las condiciones bajos las cuales opera la locomoción mayor de la capital regional. Aquello, manteniendo su situación como máquinas que provienen de sectores rurales. De esta manera, sus buses podrían no tener como origen y destino el Rodoviario, “sino que terminar en la vía pública” y disponer de un circuito por Rancagua. Esto, considerando la conurbación imperante entre ambas comunas. En sus palabras, que estas modificaciones se materialicen, depende de que estos operadores “cambien su regulación actual. Hoy ellos se rigen, tal como los colectivos”, observa.

Con estas transformaciones, el ministerio tendría control sobre su tarifa y trazados, todo lo cual también se asocia a un subsidio al que podrían optar. “Igualmente, tendrían pasaje rebajado para adultos mayores y escolares”, afirma.

 

LUGAR DE PROCEDENCIA DE PERSONAS Y OTRAS MEDIDAS

En relación a los factores que contemplan para diseñar la malla de recorridos hacia el sector, recuerda que solicitaron al Servicio de Salud la información sobre el sitio de procedencia de usuarios y trabajadores del nuevo recinto. Acerca de los primeros, detalla que las seis principales derivaciones corresponden a los Cesfam de Rancagua. El que más y menos aporta es el número uno y el seis, emplazados en Baquedano y Vicuña Mackenna,  de manera respectiva.

En cuanto a la situación del resto de las comunas, gran parte viene desde Machalí y Mostazal. “Rengo no tiene tanta derivación directa. Lo mismo el Cesfam de San Vicente, porque las resuelven en el hospital de allá. También hay algunas desde los de Marchigue y Litueche, que son más pequeños”, menciona.

Sobre los funcionarios del nosocomio regional, manifiesta que la mayoría vive en Rancagua, Machalí, Graneros, Rengo y Requínoa. Igualmente, hay quienes residen en Santiago.

Respecto a los problemas de operación de tránsito que se han presentado en torno al nuevo Hospital Regional, entre otras medidas, el seremi explica que están instalando un semáforo en Salvador Allende con Alameda. En palabras de la autoridad, el valor de dicho dispositivo asciende a $40 o $45 millones y se encontrará en marcha en diciembre de este año. Luego encenderán el otro, ubicado en la salida principal hacia Salvador Allende.

Además sostiene que hoy está saturado el cruce que se halla emplazado entre esta arteria y Avenida Bernardo O’Higgins, lo cual justificó la instalación del semáforo –que estará integrado a la UOCT, sincronizado con el otro-. “Creemos que ordenará el tránsito (del área), especialmente hacia la Alameda y que es la vía perjudicada, al ser un cruce complejo”, añade. Aparte, comenta que “la calle de servicio, que se encuentra subutilizada al no funcionar aún el hospital, debería solucionar harto el problema y no tendría que sobrecargar este cruce”, remata.

 

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