LOS TRABAJADORES Y UNIVERSIDAD REGIONAL

En las últimas semanas hemos sido testigos de numerosas manifestaciones y declaraciones diversas respecto a la locación que debe tener la nueva universidad regional, pública y estatal. Sin duda que su ubicación no es un tema menor, considerando que en la región han fracasado diversas propuestas universitarias y que han dejado en evidencia la ausencia de diálogo con las comunidades, organizaciones y actores sociales diversos de la región.

No obstante, desde el ámbito de los trabajadores, nuestra principal preocupación radica en el tipo de proyecto académico que se plantee, entendiendo que esta universidad debe proyectarse al largo plazo, tanto para las generaciones presentes como para las futuras. Aun cuando hemos escuchado de las carreras que podrían comenzar a impartirse y que se han iniciado conversaciones con algunos actores y autoridades sobre lo que esperan de esta institución, ¿qué ha sucedido con los planteamientos que entregamos con nuestras bases, los trabajadores?, pues a nadie hemos escuchado demandando por el cumplimiento de la propuesta que se genera con la ciudadanía y en el territorio.

Nuestra organización fue convocada el año pasado a participar en la Comisión Ejecutiva para la Universidad Regional, a través de la presidencia nacional y delegada la representación a esta presidencia provincial. Eso nos permitió, en conjunto con otras organizaciones laborales, discutir y plantearnos nuestros idearios de universidad. La participación proporcionó el sustento de la propuesta de la CUT, pensando una institucionalidad distinta que respondiese a las necesidades de la región y del país, lo que se plasmó en el documento presentado a la Presidenta Michelle Bachelet a finales del año 2014.

En los planteamientos presentados, los trabajadores postulamos una universidad gratuita con posibilidades reales de ingreso para los sectores de menor capacidad económica, de cuyo universo forman parte la mayoría de las familias de trabajadores, entendiendo que la educación debe ser un derecho y no un producto transable en el mercado. Es imperante que se establezcan distintas formas de acceso a los estudiantes, reconociéndose también las deficiencias de la educación regional y generar estrategias que permitan una permanencia en el sistema para el egreso exitoso. Con ello, esta universidad también debe hacerse responsable en formar, de manera integral e interdisciplinaria, a profesionales con una concepción de ciudadanos que estudian para entregar sus conocimientos al país y su comunidad, por sobre un quehacer economicista e individualista como ocurre hoy en el sistema universitario chileno.
Deben estar presentes en su oferta académica las diversas áreas del conocimiento, es decir, las ciencias, las humanidades y las artes, y no solo carreras ligadas a las potencialidades productivas de la región o aquellas determinadas por la economía local. Dado el nivel de desarrollo de las ciencias y la tecnología, se debe avanzar a la creación de espacios académicos multidisciplinarios, abandonando la concepción de facultades unidisciplinarias con que operan la mayoría de las universidades y que convierten a las facultades en islas, sin intercambios de conocimientos y ni experiencias, limitando una mirada más amplia del saber a sus alumnos y a las comunidades en que se insertan.

La universidad debe contemplar la posibilidad para que los trabajadores interesados podamos ingresar a ella, accediendo a las carreras que imparta y en condiciones especiales que compatibilicen los estudios con las obligaciones laborales. Por otra parte, es necesaria la participación de los trabajadores en una vinculación permanente con la universidad, tanto por las propuestas de extensión hacia la comunidad, así como en los mismos programas de formación continua a la cual podamos acceder, y más aún ser considerados con representación en la Junta Directiva, como una oportunidad inédita en el actual sistema universitario. También se hace indispensable la participación de los trabajadores de la misma universidad, tanto en las elecciones de sus autoridades, como en la participación en las estructuras normativas y en las definiciones de sus lineamientos estratégicos.

La universidad debe tener una estructura espacial integrada a la comunidad, que genere identidad con ella, donde los espacios abiertos no solo tienen una dimensión física, sino que también se expresan en las labores de extensión, promoviendo ampliamente la cultura y el conocimiento. Es decir, la universidad debe transformarse en una institución de la cual la comunidad se siente parte y se identifica con ella.

Los fracasos vivenciados en el pasado deben ser un llamado de alerta en este nuevo emprendimiento, para no incurrir en los errores que frustraron dichas iniciativas. El conocimiento de la región, la idiosincrasia de sus habitantes, la consideración de sus necesidades y anhelos, así como la incorporación de ellos a este nuevo proyecto son, entre otros elementos, aspectos de primera importancia para la alcance del éxito y que se manifiestan en la propuesta presentada a la Presidenta de la República.

Por lo anterior, esperamos que, a diferencia de muchas otras oportunidades, la opinión y participación de los trabajadores en la definición del norte y misión de la nueva universidad, sea considerada positivamente y no solo primen las opiniones de las elites políticas y académicas, que probado está no siempre se corresponden con la realidad.

 
MANUEL LLANTÉN TRONCOSO
PRESIDENTE – CUT CACHAPOAL

1 comments

Los trabajadores tuvieron la oportunidad de presentar su posición en el tema de la educación superior, pero desgraciadamente, algunos personeros que representan organizaciones laborales, no consideraron la opinión de componentes de las organizaciones de trabajadores, que son mínimas y en ningún caso representan a los trabajadores de la región al igual que todos los sectores consultados, que no pasaron mas allá de ser grupitos de amigos, que miraron sus intereses personales.

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