Módulos de Transición: el proyecto que cambió la vida de los más pobres en Santa Cruz

Entregar dignidad a las familias vulnerables y terminar con el círculo  vicioso de las políticas asistencialistas fue el cometido el municipio santacruzano, que cambió las mediaguas por viviendas mejor implementadas. Hoy, la comuna está creando un completo sistema de acompañamiento biopsicosocial como un puente hasta que las familias beneficiadas puedan cumplir el sueño de la casa propia.

 

IRENE PADILLA A.
FOTOS: HECTOR VARGAS

 

En el sector de Guindo Alto en Santa Cruz vive don Jaime ValdéMODULOS 2s con su esposa, hija  y  nietos.  Tras el terremoto de 2010 su familia perdió la vieja casa de adobe en que vivían y desde esa fecha, todos se habían acomodado en una bodega donde usualmente guardaban productos para  los caballos que don Jaime cuidaba. Pasaban los años y la escasez económica no les permitía abandonar el frío y ventoso lugar donde residían. “Vivíamos de aquí hasta allá- dice  el agricultor mostrando el poco acogedor galpón- teníamos que vivir así porque la plata no daba,  lo que yo siembro es poco  y lo que gano en la cosecha me tiene que durar 12 meses, antes podría haber hecho algo  para salir de aquí pero quedaba corto de recursos”. Para don Jaime todo cambió el año pasado cuando su hija se integró al programa  Módulos de Transición del municipio santacruzano que busca entregar un impulso a las familias vulnerables para salir de su condición. Hoy  vive en un lugar distinto, una muy bonita y acogedora  casa de campo compuesta por módulos entregados por el municipio y ampliaciones de estos hechas con sus propias manos. En unos meses este vecino pasó del piso de tierra del viejo establo a un buen piso de cerámica,  y ventanas de aluminio muy lejanas a los  huecos  de madera de antes. “Harto me cambió la vida, este invierno transpirábamos adentro, y antes teníamos que pasar mucho frío,  teníamos viento por todos lados y estábamos acostumbrados, y vimos que es cuestión de nosotros tirar para arriba”.

Ese es el objetivo de este programa, que a la fecha ya ha entregado más de 50 módulos a diversas familias vulnerables y que busca implementar un completo programa de acompañamiento a quienes resulten beneficiados. Jaime Vega sociólogo de la U. Católica de Temuco y encargado del diseño del programa cuenta: “La idea con esto es generar un programa que tenga un enfoque biopsicocial,  que no sea un programa de acompañamiento solo a nivel de trabajadores sociales sino que  ellos tengan apoyo en áreas clave como  salud y educación. Estos módulos son para paliar la vulnerabilidad social existente en la comuna, y este programa que estamos generando se ve vinculado a cómo podemos acelerar el proceso de integración social de familias vulnerables”.

Los módulos de transición son infraestructuras que reemplazan la clásica mediagua con mejores instalaciones que esta. Poseen ventanas de aluminio, instalación eléctrica, y techos doble agua que le dan mayor seguridad a la vivienda. El único compromiso que el municipio solicita a las familias es unirse al programa de intervención municipal y comprometerse ampliar y mejorar la estructura entregada. Las familia pueden tener la opción de postular a una vivienda a través del subsidio habitacional y mantener sus módulos lo que les permite tener  una casa más amplia y cómoda.

“El módulo es de transición porque le da la oportunidad a estas familias de postular a un subsidio, además en cuanto a costos para las municipalidades estos módulos son más baratos que una mediagua pero con mejor materialidad. Las mismas familias pueden hacer ampliaciones y en el proceso de acompañamiento el municipio ve qué aportes entregarles para apoyarlo en ese desafío”.

Don Jaime recorre su casa nueva y la muestra con orgullo, ha cuidado de su jardín y el conjunto es perfecto, prácticamente  no se nota que unos simples módulos fueron la base de este cambio tan radical que le dio dignidad a su familia. “Estamos terminando unos papeles para  ver legalmente el terreno y postular al subsidio, una vez que nos salga queremos hacer la casa pegada a los módulos

y nos quedaríamos con una casita  mucho más amplia”, concluye el vecino.

 

LA IMPLEMENTACIÓN DEL MODELO “SE PUEDE”

 

El municipio santacruzano y especialmente su alcalde, William Arévalo, creen que este programa posee un diseño replicable y que su impacto puede ser similar al de las farmacias populares de Recoleta. Arévalo, quien lideraba una fundación de ayuda social llamada “Se Puede” antes de asumir como alcalde, se declara enemigo del asistencialismo a cambio de nada, por ello quiso generar un programa que cambiara la forma de pensar de las familias más vulnerables y efectivamente las sacara de la pobreza.

“Nosotros después del terremoto hicimos un análisis y de 10 familia vulnerables,  buena parte de esos casos eran familias que se mantenían  en esas condiciones  porque vivían en mediaguas. Cuando asumí como alcalde  llegaban a pedirme ayuda,  me decían ‘alcalde necesito ayuda porque soy pobre y vivo mal en una mediagua”, luego venía la abuela y la hija de la misma persona a pedir lo mismo, como un círculo vicioso”. Arévalo agrega que “dijimos cómo quebramos el circulo y me di cuenta que tú puedes crear una actitud distinta en la gente sacándola de la mediagua, pensé  una intervención completa, en entregar algo mejor  poniéndome en el lugar del otro, porque  a mí no me importa regalar planchas de zinc o nylon, a mí me importa un cambio más radical en esas personas”, indica el edil.

El uso de módulos como primera vivienda no fue algo fácil. El Estado chileno reconoce solo a las mediaguas como viviendas de emergencia por ello el municipio debió generar diversas estrategias para lograr llevar a cabo este plan, que cabe destacar,  no está financiado por recursos municipales sino por el Fondo de Desarrollo Regional, FNDR . “Estuvimos un año con la plata que obtuvimos a través del FNDR porque el Estado solo reconoce las mediaguas,  entonces le preguntamos a la Contraloría y nos dijeron que si la nombrábamos vivienda no se podía hacer, por eso se llama módulos, y si yo hago el techo de dos aguas, toma forma de vivienda y tampoco me lo aceptaban. Durante un año buscamos como solucionar este problema, y vimos que el techo y el piso lo controla Serviu, así que por ello encargamos la realización del piso a las familias, y al licitar los módulos damos puntaje a las empresas que nos ofrecen techos con un mejor diseño, de este modo este módulo no te bloquea para postular un subsidio y se toma como un módulo de progresión hasta que tienes tu casa. A eso se suma que la gente con este módulo obtiene el subsidio más rápido porque al ver que pueden vivir mejor se incentivan más al ahorro”.

Tras un año de trabajo, el alcalde enfatiza que sacar a una familia de la pobreza no es fácil, para ello personalmente realizó intervenciones en los núcleos familiares, visitando  las  mediaguas donde vivían los beneficiarios, donde se encargó, en caso que lo ameritara,  de incentivarlos para cambiar en primer lugar su forma de vida y luego entregarles la ayuda solicitada. “Veo donde viven, donde está el baño, la pieza, la cocina, veo todo, y les digo cuando corresponde, que lo que les pasa no es solo pobreza sino también suciedad. Es fuerte, pero no me quedo en mi oficina entregando  ayuda, yo visito a la gente y le digo las cosas como son, puedo perder mi voto político  y que me den un portazo en la cara pero si la cocina está sucia al mediodía se lo digo y les pregunto si eso es pobreza para ellos. Dos visitas más a sus casa y compruebo que la gente cambió su forma de ser y en ese momento empieza el proceso de acompañamiento y la entrega del módulo, que son comprados con los recursos de todos los chilenos hago que también se los hago ver”.

En el sector La Mina, reside Maribel Gómez, una mujer de sólo 25 años que vivía de allegada con su marido  y sus cuatro  hijos. Hoy posee un módulo que amplió y que le permite tener ambientes separados para la cocina y los dormitorios, algo que era  un sueño hace solo un año atrás. “Para nosotros ha sido bueno porque tenemos una casa distinta para nuestros  hijos y  ampliar no ha sido tan complicado, lo hemos logrado de a poquito;  el último invierno no nos mojamos, ni pasamos frío,  además el municipio entrega casi lista la instalación eléctrica, con dos cablecitos nosotros la terminamos así que todo es distinto”. Esta vecina cuenta  que su próximo proyecto es ampliar aún más el módulo y poder construir un baño que reemplace el pozo negro que aun ocupan.

El módulo de Maribel es el primero de una serie de viviendas similares a la orilla de camino, en una zona fría y ventosa de ladera de cerro donde se nota que las condiciones de habitabilidad son más críticas que en otras localidades. Por ello Nelson Díaz explica que agradece al municipio la ayuda que le entregó y que ahora está en sus manos hacerlo crecer “ha sido harto avance sobre todo  después del terremoto cuando todo esto se cayó,  ahora está todo mejor, arreglaron el camino y las casas están mejor ahora,  con la ayuda que ya nos da el municipio (el módulo) para qué vamos a ir a molestar más a la municipalidad, ahora me toca mi salir adelante”.

Todos los vecinos que conocimos estaban con algún proyecto en mente en torno a mejoras con sus módulos y con la visión a futuro de postular a un subsidio habitacional para lograr su primera  casa, lo que  demostraría que por lo menos hasta el momento el método sí funciona.

 

FRASES DESTACADAS

 

“Los módulos de transición son infraestructuras que reemplazan la clásica mediagua con mejores instalaciones que esta. Poseen ventanas de aluminio, instalación eléctrica, y techos doble agua que le dan mayor seguridad a la vivienda. El único compromiso que el municipio solicita a las familias es unirse al programa de intervención”

 

 

“Visito a la gente en sus mediaguas  y les digo las cosas como son, puedo perder mi voto político  y hacer  que me den un portazo en la cara pero si la cocina está sucia al mediodía se lo digo y les pregunto si eso es pobreza para ellos. Dos visitas más a sus casa y compruebo que la gente cambió su forma de ser”, William Arévalo, alcalde.

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