Las Fiestas de la Primavera en plena Guerra Mundial: 1941

Con notable retraso se iniciaron en Rancagua las tradicionales Fiestas de la Primavera, en el año 1941, cuando comenzaba a arreciar la Segunda Guerra Mundial, al ser sorpresivamente atacados los Estados Unidos en Pearl Harbor por los japoneses En Chile comenzaban a escasear la bencina, el petróleo y todos los artículos importados.

La costumbre de que las Fiestas se realizaran en octubre no se pudo seguir ese año y se fueron postergando indefinidamente, porque ninguna institución tradicional se atrevió a organizarlas. Inesperadamente, en un arriesgado gesto, el Centro de Ex Alumnos del Instituto O’Higgins tomó la decisión de realizarlas a mediados de diciembre.
La gente respondió con entusiasmo, pensando que tal vez serían las últimas fiestas de este tipo. Se iniciaron con la elección de Reina, que recayó en la simpática y atractiva joven rancagüina, Carmen Guzmán Maturana, alumna del 4º año de humanidades del Colegio del Sagrado Corazón, coronada en una Velada Bufa en el Teatro Apolo. Le dieron realce al programa los humoristas de Santiago, Luis Rojas Gallardo y Rolando Caicedo y las artistas Marta Ubilla, Marta Charlín y Marta Pizarro.
La Reina Carmen estuvo acompañada por su Corte de Honor, las jóvenes y hermosas estudiantes: Bessie Pérez, Ana Letelier, Picha Gumucio, Gilda González, Picha Célis, Irma Fernández, Quena Ibarra, Nora y Dora Capetillo.
El sábado se efectuó el Baile de Fantasía, con varias comparsas de disfrazados. El premio al mejor disfraz, fue para “El domador con el oso”, que nadie los pudo reconocer hasta que, a las 12 de la noche, al ser otorgados los premios, se quitaron los disfraces: el domador era yo, Héctor González, y el oso mi tío Salvador Valenzuela, ambos ex alumnos del Instituto, que recibimos un generoso premio en dinero. ¡Así se divertía la juventud de entonces!…
El domingo, el espectacular corso de Flores en torno a la Plaza de los Héroes fue la culminación de las alegres fiestas que terminaron esa noche con un baile popular en la Plaza de los Héroes, animado por la Banda del Grupo de Ingenieros Membrillar y una cena íntima en la Intendencia en honor a la Reina y al Comité organizador.
Esa misma noche, la aviación japonesa bombardeó intensamente el puerto y ciudad de Hong Kong, que estaba bajo el dominio británico, causando enormes destrucciones y centenares de víctimas. La prolongación de la guerra apagó el entusiasmo por continuar en los siguientes años estas festividades.

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