Opinión: Dividir la integración territorial de la Región de O’Higgins… ¿en serio?

Fredy León Donoso*

Presidente del Capítulo Regional Fundación Chile Descentralizado… Desarrollado

 

* Es Ingeniero Agrícola; Magíster en Desarrollo Rural; Magíster en Medio Ambiente; Licenciado en Gestión Ambiental; Diplomado en Cooperación Internacional al Desarrollo; Postítulo en Análisis Estratégico para Proyectos Urbano-Regional en seguridad humana, eficiencia energética y equilibrio climático; Coach con Programación Noeurolinguística; Certificación Internacional en Innovación.

 

 

Hace algunas semanas la idea de iniciar un proceso de Regionalización para la creación de una región entre las Provincias de Cardenal Caro y Colchagua ha llamado la atención en la discusión pública, al menos en los medios de prensa de nuestra región.

Lo que más llama la atención es el motivo que origina este planteamiento, que no puede ser entendido más como un arrebato mediático en reacción a la determinación tomada por el Rector de la Universidad Regional -quien es la principal autoridad responsable del proceso de instalación y puesta en marcha de esta nueva universidad del Estado- de instalar en Rancagua su sede central.

No me referiré a la determinación del rector, ni a los argumentos que llevan a su decisión, que por lo demás, considero correcta de acuerdo al momento en que se encuentra el inicio de este proyecto emblemático para el desarrollo de la región de O’Higgins, y que por lo demás, no es excluyente respecto de la participación de la región en su conjunto en el diseño de instalación, y posterior consolidación de este proyecto universitario que recién se inicia en nuestra región y que se espera sea un aporte en el sistema nacional de universidades públicas. Me referiré a la cuestión de fondo, el hecho que autoridades políticas de la región traten de instalar un tema que desde mi perspectiva resulta del todo artificial, “dividir la región de O’Higgins en dos”, como si eso fuera la solución a los supuestos males planteados por el centralismo a nivel regional.
Consideraciones para el planteamiento de una Nueva Región.

Aspiraciones como éstas en el pasado han sido planteadas por diversos territorios y actores relevantes en cada una de las experiencias de regionalización que podemos recordar, como ocurrió para el caso de Valdivia (región de Los Ríos), Arica (región de Arica y Parinacota) y en la actualidad con Chillán (región de Ñuble) que ya inició un proceso formal en el parlamento.

Pero ¿cuáles son las consideraciones que se deben tener en cuenta para justificar
un proceso como este? Porque imagino, y es de pelo gruyo, que un proceso de estas características debe tener una justificación bastante seria y que movilice las estructuras sociales, institucionales y productivas de un territorio determinado, al menos así me lo puedo imaginar, al respecto entonces algunas consideraciones:

– Factores Ecológicos: En este análisis debe considerar los elementos de la Geomorfología, Suelo, Vegetación, Clima, Paisaje y Recursos Hídricos, al menos, para poder identificar una unidad territorial homogénea.
– Fundamentos Económicos: Considera los elementos de distancia, accesibilidad y transporte, localización de actividades productivas, el rol de los centros urbanos, las redes de comunicación, el turismo, entre otras actividades.
– Dimensión social y cultural: Considera la relación social y la distancia entre poblados, la relación de control sobre el territorio, la transmisión cultural, segmentación y diferenciación del espacio.
– Dimensión Política: El análisis de los servicios públicos, el tipo de sociedad civil organizada, el sistema político local, la organización político-administrativa, los actores regionales y su posicionamiento en los sistemas administrativos.
– Coincidencia e Identidad Territorial: La historia y el espacio vivido, la dimensión colectiva con sentido regional, ontología espacial y diversidad regional, identidad, territorio y diferenciación regional, el deseo de identificación, sentimiento de pertenencia, la identidad y la dimensión ideológica.

Al revisar rigurosamente estos aspectos, y relacionarlos con el proceso planteado de fragmentación territorial de una pequeña región como la región de O’Higgins, no veo con claridad que se manifieste alguno de ellos con la fuerza necesaria que justifique la creación de una nueva región, es decir, no veo que existan factores ecológicos fuertes que aporten a esta idea, más allá de un análisis de cuencas hidrográficas; no veo que existan fundamentos económicos importantes que justifiquen un proceso como el que se ha planteado, es más, veo que es necesario mantener una complementariedad entre las funciones de cada uno de los territorios al interior de la región; no veo una justificación sociocultural marcada ni organizaciones que lo levanten como bandera de lucha; no veo desde la dimensión política una necesidad por separar la región (más allá de esta sobrerreacción coyuntural); y no veo que existan tantas diferencias históricas e identitarias que justifiquen la propuesta planteada, puesto que más allá de existir culturas y formas de vida diferentes entre la costa, el secano y los valles, existen aspectos que unifican este territorio más que aspectos que lo dividan.

 
El caso más reciente: Ñuble Región.

La Provincia de Ñuble lleva cerca de 18 años trabajando por transformar esta provincia en una nueva región para el país. Analizando los aspectos antes mencionados, se cumplen todos en mayor o menor medida, y han sido estos aspectos lo que han dado sustento a la determinación presidencial de envío de un proyecto de ley que crea esta nueva región, la Región de Ñuble, cuya capital regional será la ciudad de Chillán.

Entre las características que posee la provincia de Ñuble para convertirse en región, según lo que han planteado sus propios habitantes, se incluye que es la que reúne un alto número de comunas, un 35% de la superficie de la región de Biobío. Además, tiene recursos naturales para autoabastecerse e identidad propia en torno la cuenca del río Itata.

Por otro lado, presenta una gran desigualdad en índices de desarrollo. Su población tiene gran dificultad para acceder a Concepción (la capital regional) y presenta mayores índices de pobreza que esa ciudad.

Por lo mismo, para los ñublenses, convertirse en región es la vía para lograr niveles de desarrollo económico y cultural más igualitario y menos burocracia.

Además, este proceso cuenta con la aceptación del resto de la región (del Biobío) y cuenta con respaldo transversal de la comunidad y de sus principales autoridades.

 
¿La Región de O’Higgins necesita este proceso?

Más allá de la legitimidad del planteamiento (para algunos más o menos legítimo), lo importante aquí es, antes de estar planteando una separación administrativa de la región, que por cierto implicaría una doble estructura administrativa del estado en la región -con sus altos costos incluidos- creo que es más legítimo, sano y eficiente fortalecer el rol de cada uno de los subcentros poblados de la región, con una buena plataforma de acceso a servicios básicos, acceso a la cultura, educación, salud, empleo, conectividad digital, vialidad, entre otros, de manera que cada habitante tenga similares oportunidades de desarrollo, independiente del lugar donde viva. ¡Hacia allá se debe transitar! Sobre eso se debería reaccionar con fuerza, sobre eso hay que actuar, ese es el sentido del trabajo que desarrolló la Comisión sobre Descentralización y Desarrollo Regional. Espero que en adelante los planteamientos sean más correctos y acertados al momento que como región estamos viviendo.

1 comments

He mirado algo sobre nuestra región, sus autoridades y sus logros que dejan mucho de desear. ejemplos monumentales de desaciertos.
CONTAMINACION ATMOFERICA.
CONURBACION DE RANCAGUA Y MACHALI
SEGURIDAD CIUDADANA
SALUD
EDUCACION SUPEROR
ETC,ETC.

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