El precio del dólar y las expectativas para O’Higgins

Mauricio Carreño, Seremi de Economía

 
Cuando el dólar está alto, debemos promover todas nuestras herramientas que permitan mejorar la competitividad a través de la integración de valor agregado.
Las noticias sobre las alzas en el tipo de cambio han generado ruidos en algunos sectores, no obstante las cuentas en nuestra región, con miras a la nueva temporada de producción de frutas, son promisorias.
La región de O’Higgins es un milagro en el concierto latinoamericano, pues convive la actividad extractiva de minerales en la cordillera, con la producción agrícola en los valles aguas abajo.
Esta relación no ha estado exenta de inconvenientes, pero no ha impedido el despegue de nuestra producción frutícola de gran calidad. A ello debemos sumar el giro que estamos promoviendo hacia la producción de hortalizas en sus diversas presentaciones, apuntando a productos de cuarta gama, que son cada vez más demandados en supermercados tanto en Chile, como en el extranjero.
Las ciruelas deshidratadas y los jugos concentrados, que junto a cátodos de cobre y carnes blancas significan el 70,3% del total exportado, lideran las cifras, lo que nos permite cuestionarnos nuestras capacidades para promover la agregación de valor en otros productos que debemos integrar a una canasta regional que supere por ejemplo, el natural crecimiento de la exportación de kiwis y mandarinas, que junto a otras frutas significó un aumento de 41,6% este trimestre.
Un viejo dicho de campo señala que cuando llueve y todos se mojan, no falta quien vende paraguas. Entonces, cuando el dólar está alto, debemos promover todas nuestras herramientas que permitan mejorar la competitividad a través de la integración de valor agregado. Es importante que nuestra región multiplique las instalaciones de frío, que nos ayuden a mejorar la atención a mercados alejados, como Asia y Europa, altamente atractivos y que hoy constituyen un espacio de privilegio para nuestros productos en contraestación. De esta manera, algunas externalidades producto del precio de la divisa, como por ejemplo, el precio de los insumos usados en la producción, se ve paleado por los mayores retornos que se esperan en las liquidaciones.
Cuando como país estamos atentos a las variaciones del precio del cobre y la baja de sus retornos, nosotros en O’Higgins vemos el vaso medio lleno en los datos de las exportaciones, pero siempre pensando en los desafíos que nos deben mover a dar pasos hacia instancias que mejoren la posición de la región y sus resultados, en el entendido que esta no es de ninguna manera una carrera contra números, sino que como lo ha señalado nuestro Ministro Luis Felipe Céspedes y la propia Presidenta Bachelet, debemos tener el foco puesto en que tras cada cifra positiva hay familias con sueños y expectativas que buscan que las oportunidades que ven pasar en las buenas noticias, mejoren la propia vida.

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