La devoción popular en el templo de La Compañía

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Como es tradición en la zona, la jornada de ayer martes estuvo marcada por el peregrinaje de un multitudinario número de fieles que llegaron hasta la comuna de Graneros.
Por Juvenal Arancibia D.
Fotos: Marco Lara.

 

 

Un agradable día martes favoreció a los miles de los creyentes que se movilizaron hasta el Santuario de La Compañía para agradecer por los favores concedidos o devolver la mano frente a algún requerimiento en una jornada que se caracterizó por la tranquilidad y lo expedito de las vías de acceso hasta el centro neurálgico de la comuna de Graneros este 8 de diciembre.

En el mismo recorrido que la mayoría de los feligreses realizaron este diario pudo observar que el peregrinaje fue realizado principalmente por familias completas que pudieron distraerse por el tradicional comercio que se ubica unas cuadras antes del Santuario y que acapararon la atención de la gran cantidad de niños que asistieron acompañando a sus padres y abuelos.

En el Santuario en tanto, el obispo de la Diócesis de Rancagua, monseñor Alejandro Goic, llegó al mediodía para oficiar la tradicional homilía en recuerdo de la festividad como tal, destacando, en primer lugar, el tremendo significado que tiene para la iglesia católica la figura de la Inmaculada Concepción de la Virgen y también para responder los requerimientos que muchos creyentes realizan año a año.

Cabe destacar que en septiembre de este año se dieron inicio a los trabajos de reconstrucción del malogrado templo de La Compañía con un renovado proyecto traerá de vuelta la normalidad al Santuario y que pondrá fin a la improvisada carpa que ha caracterizado a las jornadas de los años siguientes al 27F.

Más de 40 mil visitantes llegaron al Santuario el que abrió sus puertas desde las 7 de la mañana y ofreció misas cada una hora hasta las 20:00 horas del martes, dando la oportunidad a quienes vienen desde lejos a retribuir la gracia divina.

En otro aspecto, también se observó un completo equipo de voluntarios que prestaron servicios durante toda la noche y día para informar a los peregrinos y orientarlos en relación a los diferentes lugares donde se celebrará la Santa Misa, donde visitar la imagen de la Virgen, celebrar el sacramento de la confesión y pagar mandas. Además las voluntarias de la Cruz Roja también prestaron ayuda a quienes sufrieron alguna descompensación o problema de salud al llegar al Santuario.

 

 

La Compañía

La Iglesia fue construida por los jesuitas cuando eran propietarios de la Hacienda La Compañía. Sobre la fecha de su construcción se manejan dos años: 1670 y 1758.
La expulsión de los jesuitas de nuestro continente (1767), les obligó a salir de estas tierras atendidas por ellos durante siglos, pero la imagen de la Virgen quedó en La Compañía como símbolo del amor de Dios, de ese amor que todo lo supera y todo lo puede.
La propiedad pasó por distintos arrendatarios, para posteriormente salir a remate y ser adquirida, en 1771, por don Mateo Toro Zambrano, quien fuera primer presidente de la Junta Nacional de Gobierno en 1810.
A mediados de 1900, la Villa La Compañía le pertenecía a Manuela Correa de Lira y Margarita Correa de Cerveró, bisnietas del Conde de la Conquista. Cuando ellas fallecieron, la capilla de la Villa pasó a manos de los padres Pasionistas, congregación que desde 1945 se dedicaba a predicar misiones y atender distintas capellanías, entre ellas El Carmen y La Compañía.
Debido a las necesidades espirituales de la población, esta capilla-santuario es elevada, en 1974, a la calidad de parroquia, dedicada a la Inmaculada Concepción (La Purísima).
Cuando en 1995 el Seminario Mayor Cristo Rey se traslada a la localidad de Graneros, la atención de esta parroquia queda a cargo del equipo de sacerdotes formadores.
Cada 8 de diciembre, las calles que circundan al Santuario se transforman en enormes columnas de fieles que, provenientes de distintas zonas del país, se dirigen hasta el templo a rendirle tributo a la Virgen en el día de la Inmaculada Concepción.

 

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