Falleció el Padre Andrés Rojas González

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 La misa de exequias se celebrará este viernes, a las 18:00 horas, en la parroquia San Juan Bautista de Machalí, para luego ser sepultado en el cementerio de esa localidad.

 
En la tarde de este miércoles, alrededor de las 19:00 horas, partió a la Casa del Padre el sacerdote Andrés Rojas González (Q.E.P.D.), producto de una larga enfermedad que aceptó con mucho valor, dando testimonio de fe en Jesucristo y la Vida Eterna. Sin embargo, en el año 2014, esa dolencia lo alejó de sus funciones de párroco en la Parroquia de Santo Cura de Ars.
El padre Andrés que cerró los ojos a la vida a los 70 años, nació en 27 de junio de 1945, producto del amor de sus padres Ema y Luis. Se ordenó sacerdote el 19 de noviembre de 1971, luego de formarse en el Seminario Cristo Rey en Graneros y el Seminario Pontificio.
En sus primeros años de sacerdocio, fue vicario parroquial de la Parroquia San Fernando Rey de San Fernando, tiempo en que recibió a los sobrevivientes uruguayos del trágico accidente aéreo en la Cordillera de los Andes en 1972. También sirvió como párroco en Alcones en Marchigüe y en Machalí, donde dejó huella en quienes lo conocieron y es que el presbítero se destacó por su celo apostólico, amor a los pobres y la austeridad.
El Padre Andrés además fue Capellán del Hogar de Cristo en Rancagua y colaboró como asesor del movimiento apostólico Encuentro Matrimonial, entre otras tareas pastorales que desempeñó con gozo.
El cura párroco está siendo  velado en la Capilla Santa Teresa de Machalí y después del medio día será trasladado a la Parroquia San Juan Bautista de Machalí. En tanto, la misa de exequias se celebrará este viernes 11, a las 18:00 horas, en la misma parroquia, para luego ser sepultado en el cementerio de esa localidad.

 

 

ESE HOMBRE
Hace ya más de 30 años, una familia de un apartado lugar del campo veía cómo la pobreza les acechaba. El padre de aquella familia había caído repentinamente enfermo y debió ser trasladado a la capital para ser hospitalizado. La enfermedad era grave, en cada pulmón un quiste y se necesitaba urgente operación.
En el campo, en medio de los cerros, quedó su esposa que recién había dado a luz a su último hijo. Era el invierno del 1982. ¿A quien recurrir en medio de tanta pobreza?. Pasaban los días y los hijos mayores luchaban por ayudar a su madre y cuidar de su último hermano.
Un día llegó un hombre, silencioso, tranquilo, humilde. Este hombre había sabido de las apreturas que pasaba aquella pobre familia. Ese hombre les tendió la mano, no solo una vez, lo hizo durante el largo tiempo de ausencia del padre. Ese hombre les ayudó siempre en silencio, como ayuda Dios. Ese hombre hizo posible que esos hijos estudiaran y que no faltara la comida ni la ropa para aquella familia.
Ese hombre era el cura del pueblo, muchos no lo querían, pues no le conocían. Ese hombre de aspecto tosco y serio fue quien trajo esperanza a esa familia. Esa familia es la mía, yo soy ese último hijo. Ese cura un 15 de agosto me bautizó.
Ese hombre hoy ha muerto, se ha ido al encuentro de Dios. Su nombre Andrés Rojas. A él toda mi gratitud y la de mi familia. Para él la vida eterna, para nosotros la acción de gracias. Para él la paz de Dios, para nosotros su testimonio.
Andrés Rojas disfruta de la vida en Dios.

 

Por padre Leonardo Lizana; desde Vitoria, España.

106 comments

Qué lamentable. Fue una gran persona de un carisma humilde, de sabios consejos, de didácticos sermones y sobre todo amante de Jesús.

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