Flotantes, mutantes y coherentes

Son las tres especies que se han ido decantando entre quienes votaron por Piñera o Matthei, o simplemente no han votado nunca por la Concertación o los comunistas.

En cada una de ellas hay especímenes puros, que le dan plenitud a la categoría y no tienen intención alguna de cambiar de casillero; pero también hay individuos mixtos, que usan la respectiva etiqueta, pero no tendrían inconveniente en cambiar de marca.
Los flotantes puros son personas que se llaman a sí mismos de centro derecha, o del sector, o de oposición, pero que consideran que la gente de derecha es integrista, fundamentalista y fanática; que el sector no debe admitir extremistas provenientes del pinochetismo (así los llaman) y que no hay que hacer oposición, sino más bien llegar a acuerdos con quienes nos desgobiernan. Flotan, de modo que en algún momento desde la izquierda puedan ser considerados tan de centro que lleguen a ser aceptados en esas aguas, sin el trauma de tener que pasar por ninguna catarata. Qué bien se flota en el centro.
Pero existe también el flotante mixto, aquel que tiene dudas profundas ¿No será mejor apitutarse y convertirse en mutante, instalándose de una vez por todas en las categorías de la izquierda, aunque siempre se le va a notar que viene de la otra orilla?
El mutante puro es simplemente una persona que ha sido vaciada de sus convicciones anteriores y ahora repite tres mantras: todos los políticos de derecha son corruptos; los empresarios son todos ladrones; el gobierno militar (perdón, obviamente lo llama dictadura) violó los derechos humanos de todos los chilenos con el bajo pretexto de mejorar la economía. Esa es la profundidad de su análisis, hacia esa tierra yerma mutó. Si él hubiera sabido, cuando él supo, ahora que él se ha dado cuenta… de que existen los cómplices pasivos, le dijeron.
Por su parte, el mutante mixto está siendo continuamente tentado por la posibilidad de mitigar su discurso tan definido y convertirse mejor en corcho flotante. No vaya a ser que a consecuencia del desastre del gobierno Bachelet, la próxima administración se parezca más a Pinochet que a Piñera. Convendría quizás flotar un poco más.
¿Y los coherentes?
Son los que leerán con disgusto este texto, pensando que debió ser aún mas duro con flotantes y mutantes, y que debió dar nombres concretos. Es que los coherentes van perdiendo el miedo. Y si alguno estaba en proceso de flotación inicial o de mutación incipiente, que se pregunte: ¿habré sido o seré hoy un cómplice pasivo? Será el reactivo que lo cohesionará aún más.

 

 

Gonzalo Rojas Sánchez

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