La extirpación de las amígdalas es la cirugía más frecuente en los niños

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– El médico otorrinolaringólogo Ricardo Quitral explicó los casos en que se indica esa intervención quirúrgica.

Flor Vásquez Gómez

Cumplen una función defensiva, reteniendo las bacterias y los virus nocivos que entran por la garganta; también fabrican anticuerpos que ayudan a luchar contra las infecciones. Sin embargo, a veces causan más problemas que beneficios, por lo que no queda otra solución que extirparlas. Son las amígdalas y adenoides, que en algunos casos provocan infecciones a repetición y obstrucción en las vías respiratorias.

El doctor Ricardo Quitral, otorrinolaringólogo del Hospital Clínico Fusat, explicó que a su vez la obstrucción nasal puede causar una atrofia de la cavidad nasal que se asocia a un ascenso del paladar que toma una forma ojival,  lo que se expresa como una  cara alargada y alteración de la mordida.

El médico señaló que la extirpación de amígdalas y adenoides es una de las intervenciones quirúrgicas más frecuentes en la etapa infantil; indicándose para resolver problemas importantes de obstrucción en las vías respiratorias y disminuir la frecuencia de las infecciones respiratorias.

Explicó que las amígdalas  y adenoides son parte del sistema inmunológico (defensivo),  cuya función, especialmente activa antes de los 10 años de vida, es poner en contacto los antígenos aéreos y alimentarios con el sistema inmunológico , gatillando con ello la producción de inmunoglobulinas  especialmente Ig A. Es decir, reconocen a bacterias y virus, dando la alerta al organismo para que cree anticuerpos y se defienda.

– ¿En qué casos se indica cirugía para extirpar las amígdalas y adenoides?

– Las indicaciones más aceptadas de cirugía de amígdalas y adenoides son la infección crónica de estas  (amigdalitis purulentas a repetición, abscesos periamigdalinos) y la obstrucción de la vía aérea superior, que habitualmente se manifiesta por ronquido intenso, mal dormir, apneas o pausas respiratorias nocturnas. Las otitis y sinusitis a repetición o la acumulación de líquido en el oído, que persisten a pesar de tratamiento médico, en que el crecimiento anormal del adenoides puede ser la causa, es también una indicación relativamente frecuente. Otras indicaciones menos frecuentes son la sospecha de tumores, la tonsilolitiasis severa (cálculos amigdalinos), algunas enfermedades inmunológicas renales, la apnea del sueño en adultos con hipertrofia amigdalina, etc.

– ¿Existe algún tratamiento médico alternativo a la cirugía para los casos en que esas estructuras dan problemas?

– Hasta hoy no existen tratamientos médicos que sean tan eficientes como la cirugía para solucionar los problemas  por los que ésta  se indica. Sin embargo, ocasionalmente el ronquido no es generado  por la hiperplasia del tejido adenoamigdalino sino por la hiperreactividad alérgica de la vía aérea superior (rinitis alérgica), condición que al ser tratada con medicamentos puede atenuar o hacer desaparecer los ronquidos en estos pacientes, por lo que una adecuada evaluación por el especialista otorrinolaringólogo resulta fundamental para definir la mejor conducta a seguir.

SINTOMAS

– ¿No produce problemas no tener amígdalas ni adenoides?

– Se ha visto en estudios realizados en pacientes adenoamigdalectomizados  que la extirpación de dicho tejido no redunda en deterioro de la inmunidad ni infecciones  más frecuentes del resto del aparato respiratorio, ésto posiblemente debido a que  las funciones inmunológicas del tejido extraído quirúrgicamente son asumidas por el tejido linfático residual de la faringe (amígdala lingual, acúmulos de tejido linfático de pared faríngea, etc).

– ¿Cuáles son los síntomas de que existen problemas con los adenoides y con las amígdalas?

– La patología adenoamigdalina se puede manifestar de diversas formas,  dentro de las que destacan las amigdalitis purulentas a repetición, habitualmente evidenciadas por fiebre alta y dolor faríngeo intenso; el ronquido  con y sin pausas respiratorias es otra forma de manifestarse, acompañándose con frecuencia de sudoración e inquietud nocturna, dificultad y lentitud para alimentarse, enuresis (se orinan en la noche), hiperactividad diurna y problemas de concentración en los niños, somnolencia marcada en los adultos, todo ello consecuencia de la obstrucción de la vía aérea que se genera durante el sueño. En los casos de hiperplasia adenoidea, la respiración bucal, sinusitis y otitis a repetición, la halitosis (mal aliento) pueden también ser síntomas.

– ¿Qué problemas puede ocasionar respirar más por la boca que por la nariz? Se dice que las personas con adenoides grandes respiran más por la boca.

– El crecimiento anormal especialmente de las adenoides va a producir obstrucción nasal y respiración bucal. Al no ser utilizada la fosa nasal para respirar se produce una atrofia de la cavidad nasal que se asocia a un ascenso del paladar que toma una forma ojival,  lo que se expresa como una  cara alargada y alteración de la mordida. Por otro lado, la respiración bucal, al saltarse la función nasal que es la de humidificar, limpiar y temperar el aire que respiramos, hace que  éste llegue en condiciones deficientes a la vía aérea baja, pudiendo ello redundar en un aumento de los problemas infecciosos e irritativos a ese nivel.

– ¿A qué edad es mejor extirpar las amígdalas o los adenoides?

– La edad ideal para ser operado es entre los 3 y los 15 años, pues en este periodo las complicaciones y molestias postoperatorias son menores. Sin embargo, la operación se puede realizar en cualquier momento de la vida si la indicación así lo amerita.

Amígdalas y adenoides

Las adenoides son tejido linfático que se encuentra en las vías respiratorias altas entre la nariz y la parte posterior de la garganta. Son similares a las amígdalas. Cuando crecen mucho (hipertrofia) se forma una masa de tamaño variable en la parte superior de la faringe, lo que ocasiona su obstrucción, impidiendo el paso del aire, por esto, el niño se ve forzado a respirar por la nariz.

Las adenoides inflamadas obstaculizan no sólo el pasaje del aire, sino la evacuación o drenaje del moco que se produce en las fosas nasales, provocando cuadros prolongados y frecuentes de resfríos.

Las amígdalas son una masa de tejido a ambos lados de la garganta. Ellas retienen las bacterias y los virus nocivos que entran por la garganta, y fabrican anticuerpos que ayudan a luchar contra las infecciones.

La amigdalitis aparece cuando las amígdalas se infectan e inflaman.

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