Resultados PSU

Los resultados de evaluaciones estandarizadas y los logros no alcanzados en estas son siempre síntoma de algo, pues responden a carencias y debilidades del sistema de enseñanza y de aprendizaje. Si hace algunos meses el estancamiento de los resultados del Simce encendió las alarmas, lo mismo sucede hoy con la disminución de respuestas correctas en la PSU.
Es entendible que la PSU deba construir preguntas que no sean fácilmente respondidas, porque se trata de diferenciar las habilidades adquiridas en el proceso escolar. Pero los 138 puntos de diferencia entre un colegio municipal y un colegio particular en la prueba de Matemáticas evidencian nuevamente el grave problema del sistema educacional, el cual no alcanza los estándares que se requieren para poder hablar de una educación de calidad.
Que hoy los esfuerzos en recursos económicos se estén desplegando para que la educación superior sea gratuita, sin duda habla en favor de la igualdad de oportunidades. El problema es que si bien podemos lograr acceso universal y favorecer a quienes se enfrentan a condiciones menos favorables, una vez dentro de la Universidad, ¿no se seguirán arrastrando las deficiencias de aprendizaje, las habilidades superiores no desarrolladas, los hábitos intelectuales no adquiridos?
Evidentemente que sí, lo que genera deserciones, desempeños insuficientes, causales de eliminación y fugas frente a un sistema exigente que trabaja desde ciertos estándares hacia arriba, como debe ser en educación superior.
La educación escolar sufre de fiebre alta; el paracetamol es un sucedáneo momentáneo para este padecimiento; mientras no se ataque de raíz este “virus educacional” la enfermedad puede hacerse crónica, y por más gratuidad universal que exista, seguirán habiendo dolientes de cuya afección nadie ha decidido hacerse cargo seriamente.

 

 

M. SOLANGE FAVEREAU C.
Directora de Estudios Pedagogía Media
Universidad de los Andes

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