Mercados agroecológicos en O’Higgins: un movimiento que suma cada día más adherentes

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Adquirir hortalizas libres de agroquímicos y de manos de los propios productores es una práctica que está tomando fuerza entre los habitantes de la región. En ese escenario nacieron Kulko San Vicente y La Cosecha de Rancagua, dos organismos donde uno se encarga de reunir productores y el otro, paralelamente, suma consumidores; ambos todos apuntando a un mismo fin: la alimentación sana, de calidad y a un precio justo.

La demanda de mercados de frutas y verduras limpias de químicos en la Sexta Región se hace cada vez más evidente. Es irónico que siendo esta una zona agrícola por excelencia, sus habitantes no puedan acceder a los productos que necesitan a precios justos debiendo conformarse con la oferta de ferias y supermercados, y fue precisamente este escenario el empujón necesario para que dos organizaciones nacieran generando un verdadero movimiento social que cada día tiene más adherentes. Se trata de La Cosecha de Rancagua y Kulko San Vicente, ambos aspirantes a un mismo objetivo: alimentar de manera libre de agroquímicos a quienes lo requieran a través de circuitos cortos de comercialización más conocidos como mercados de productores.

En el caso de La Cosecha de Rancagua , este grupo nació hace tres años tras la reunión de 12 familias de la comuna quienes por distintos motivos se vieron en la necesidad de adquirir hortalizas libres de químicos, así lo detalla su fundadora Joyce Cifuentes: “una diversidad de personas se acercaron para ser parte de este grupo, algunos lo hicieron por un tema de salud, ya que habían padecido cáncer y les habían recomendado consumir productos sin químicos; otros porque sus hijos son alérgicos y en el caso de nosotros con mi marido lo iniciamos porque extrañábamos los olores del campo y los sabores del campo cuando comíamos verduras, algo que no encuentras en los productos convencionales” .
Cifuentes indica que los integrantes de La Cosecha – que hoy suma un centenar de familias- en un primer momento tuvieron la posibilidad de cultivar sus propias verduras, sin embargo, la escasez de tiempo les impidió cumplir este verdadero sueño; por eso optaron por crear canastas de verduras a pedido abastecidas por productores ecológicos de la región. “Comenzamos a buscar a los productores con el fin de comprarles directamente y constatamos que en Rancagua no habían productores libres de agrotóxicos porque todos usaban el sistema de cultivo convencional. Pero buscando hicimos contacto con agricultores de Pichidegua y San Vicente que ya tenían esta forma de cultivar y que empezaron a abastecer a La Cosecha para la confección de las canastas de productos que repartimos todas las semanas”.

Paralelamente con el nacimiento de La Cosecha , en el interior de San Vicente de Tagua Tagua la agroecóloga de la Universidad de Santiago, Laura Hernández, daba vida a Kulko , un organismo que reúne a una veintena de productores libres de químicos. Hernández cuenta cómo al llegar a la zona se dió cuenta de que una cantidad no menor de campesinos producían verduras a través de los sistemas limpios: “llegué a hacer mi práctica a Pichidegua, al centro de don Delfín Toro, y me di cuenta de que había un número no despreciable de productores trabajando de la misma forma. En esta región este tipo de producción es potente, tienes agroecología en Lolol, Pichidegua, Santa Cruz lo que no es menor”. La profesional explica cuál es la filosofía que motiva este tipo de agricultura. “ Ellos trabajan de acuerdo a la agricultura clásica, del sentido común, ellos han trabajado por generaciones en agricultura y las últimas dos generaciones han estado expuestas a agrotoxicos con las consecuencias que eso trae para la salud: sus familias han sufrido o muerto por estar expuestas a los químicos trayendo consigo malformaciones y tumores, por eso muchos de ellos tomaron la decisión de cambiar y empezar a trabajar como sus abuelos. Uno le pone agroecología técnicamente, pero es agricultura y la agricultura que debiera ser, la más responsable”.
La gestora de la organización agrega que “llegué con toda la idea de potenciar el mercado local y trabajar los canales cortos de comercialización, para eso junto a los productores empezamos a dibujar nuestro plan de desarrollo, cómo queríamos empezar a vender, a qué precios queríamos vender y eso fue fundamental porque sacamos los intermediarios y pudimos ofertar las hortalizas a un precio que cualquier persona pudiera comprarlos , donde el agricultor gana y el consumidor también. Cualquier alza se divide entre el agricultor y el productor por lo que se mantiene un precio equilibrado”.

Los productores de Kulko poseen una importante variedad de alimentos desde queso, miel, hasta huevos cuya cadena de elaboración no contiene ningún tipo de producto artificial. La organización posee una página web y se mueve a través de redes sociales para la confección de canastas ha pedido participando también de otras organizaciones como La Cosecha de Rancagua . “Kulko se transformó en una plataforma donde ellos, los productores, son lo más importante y tienen la oportunidad de comercializar directamente sus cosechas. A cada uno lo promocionamos de manera independiente, ya que cada uno tiene un valor en si mismo de acuerdo en su emprendimiento , ya sea la señora que hace las mermeladas, el pan, o vende huevos. Para mí ha sido un desafío no menor mantener esta organización porque además de agrónoma me he convertido en publicista pero hasta el momento he salido bien”.

 
EL SUEÑO DE UN MERCADO PERMANENTE

Tener la posibilidad de instalar un mercado de productores tanto en Rancagua como en San Vicente es una de las ideas que casi no deja dormir a estas dos emprendedoras. Tanto Joyce Cifuentes y Laura Hernández creen que ahora es el momento exacto para generar este espacio de comercialización, ya que la demanda de alimentación sana y a precios justos esta posicionándose en el ADN de los chilenos.
La creadora de La Cosecha explica que el éxito de la organización los llevó a buscar la forma de generar un espacio para que estos productos se ofrecieran de manera al menos mensual en un lugar fijo de la capital regional, naciendo así el Mercado Agroecológico de Rancagua, el cual ya lleva dos versiones a la fecha. “El mercado nació porque conocemos la diferencia entre la forma de cultivar tradicional y la agroecológica y creemos que no puede ser un privilegio de unos pocos el acceso a este tipo de alimentos sanos. Por eso, con el fin de promover el consumos de estos productos y de ayudar a su vez a los productores nació el mercado que ha sido bastante exitoso”, cuenta Joyce Cifuentes
El nacimiento de este mercado no ha sido un desafío menor. La agrupación no posee personalidad jurídica por tanto por la vía legal es difícil la instalación de estos stands. Conseguir un espacio fijo en Rancagua no fue fácil tampoco, debieron tantear en varios lugares hasta que consiguieron el apoyo de los vecinos del Barrio Centenario quienes les prestaron su plaza. Pero lo importante para Cifuentes es que aunque sea una vez al mes se ha logrado el objetivo de hacer un mercado agro-cultural atractivo para las familias. “La gente que ha comprado en el mercado esta feliz, nos comentan que los productos son de buena calidad, que duran más que otros, que los aromas y lo sabores son más intensos, nos han reconocido y nos buscan mucho sobre todo familias jóvenes que no quieren comer con químicos. Pero nos dicen que no quieren esto solo una vez al mes sino que de manera permanente, y hacia allá apuntamos, a lograr instalar el mercado de manera semanal y para eso sacaremos la personalidad jurídica para conseguir los permisos que necesitamos, con el respaldo de los vecinos”.

Problemas similares ha tenido Laura Hernández con Kulko. Para esta agroecóloga sería un sueño hecho realidad que la comuna de San Vicente se pudiera alimentar con los productos de sus propios vecinos a través de un mercado permanente, pero la burocracia ha hecho este objetivo una verdadera hazaña. “ A través de Prodesal hemos organizado ferias y el alcalde se comprometió a realizar cuatro Mercados de la Tierra al año, pero necesitamos algo más estable , donde se asegure a las personas que ahí estaremos con nuestro productos todas las semanas. Para eso estamos viendo la posibilidad de instalarnos como distribuidora, de postular a un Capital Abeja a través de Sercotec para la construcción de un local e incluso he llegado a pensar en comprar una combi y convertir esto en un mercado ambulante, tratando obviamente de buscar la mayor cantidad de posibilidades”.
Hernández agrega que hace falta más compromiso por parte del Gobierno para promocionar los circuitos cortos de comercialización, como estos que van en directo apoyo de la pequeña agricultura familiar campesina y por supuesto de las comunas de la región habitadas en su mayoría por personas de escasos recursos.
“ La dificultad que tenemos sigue siendo la comercialización porque Indap nos esta exigiendo de cierta forma que nos proyectemos para ir más lejos, esto quiere decir que pensemos en los supermercados , en cooperativas para exportar; y nosotros queremos concentrarnos en las comunidades cercanas y esa convicción creo es lo que nos ha dado más fuerza porque al querer potenciar el mercado local la economía queda acá, el recurso queda acá y eso es lo que queremos darle a entender a Indap para que atienda a nuestra demanda real que en nuestro caso es tener un local para poder distribuir los alimentos”.
Laura asegura que no se quedará tranquila y que de alguna forma logrará tener el mercado de productores que ha visto tantas veces en el extranjero y que aun no entiende por qué es tan difícil crearlos en su propia comuna.

 
Producción Agroecológica: la más sana y barata de todas

Los productores que conforman estas redes de comercialización forman parte de un selecto grupo que cultiva de manera completamente armónica con la naturaleza. Cada uno de ellos tomó meses y hasta años para lograr la purificación de sus terrenos de cualquier residuo químico. Para el proceso productivo solo usan fertilizantes naturales que deben provenir de animales alimentados a su vez con productos limpios. Al mismo tiempo el combate de las plagas las hacen de manera natural con insectos o hierbas.
Esta es la agricultura más ortodoxa existente, y posee profundas diferencias respecto a la agricultura orgánica, con la cual se tiende a confundir. Mientras la agricultura orgánica usa cierto tipo de productos especiales, y necesita de certificaciones sumamente costosas para venderse en Chile y el extranjero ( llegan a valer más de un millón de pesos anual), la agricultura ecológica no utiliza ningún tipo de producto originado en un laboratorio, y las certificaciones de limpieza son realizadas de manera gratuita por Prodesal. Esto se traduce en que una verdura agroecológica siempre tendrá margenes equilibrados de costos que mantienen los precios de mercado bajos, a diferencia de la agricultura orgánica cuyos altos costos de producción son traspasados de manera brutal al consumidor.
Respecto a la productividad de la agricultura ecológica, esta puede ser igual de prolífica que cualquier cultivo convencional, sin embargo, lo acotado de su demanda los obliga a tener una producción más programada. Laura Hernández de Kulko explica “ ellos tienen que aprender que este mercado exige un proceso más pausado, de rotación de cultivos con estacionalidad en una parcela. Quienes se dedican a esta área tienen una importante variedad de cultivos en un solo predio y por ejemplo yo les voy pidiendo productos de acuerdo a lo que me van solicitando los clientes, para eso se programa por ejemplo una cosecha de 20 lechugas semanales , no más que eso porque como hasta ahora funcionamos con canastas a pedido no podemos pasarnos. Y en caso que nos falten productos los solicitamos a otras organizaciones similares en la región o Santiago”

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LOS PRODUCTOS AGROECOLOGICOS, COMO LOS ORGANICOS, USAN ELEMENTOS SIMILARES, COMO SON: AIRE CONTAMINADO. TIERRA CONTAMINADA AGUA CONTAMINADA. LOS PRECIOS TIENEN ESTRUCTURAS SIMILARES, COSTOS Y GASTOS, UTILIDAD, O GANANNCIA O MARGEN DE COMERCIALIZACION, IVA PRECIO DE VENTA. LOS PRECIOS DE VENTAS SIN IMPUESTOS SE MUEVEN, PERO SU TOTAL SE MANTIENE. LA DIFERENCIA SE PUEDE DAR EN EL PESO(PESAJE, DONDE EL KILO VENDIDO PESA MENOS DE 1.000 GRAMOS) DONDE LOS PRODUCTOS SON DE DIVERSAS CALIDADES PERO SE VENDEN AL MISMO PRECIO(AÑEJOS, NUEVOS, TAMAÑO CHICO, TAMAÑO NORMAL, ETC. ETC.) CONDICIONES SANITARIAS DE MANIPULADORES Y LUGARES DE VENTAS, CONDICIONES CLIMATICAS DE LUGARES DE VENTAS, POLVO EN SUPENSION DE LUGARES DE VENTAS, TODO LO ANTERIOR DEBIERA DAR UNA DIFERENCIA DE PRECIOS ENTRE SUPERMERCADOS Y FERIAS. CREO QUE LOS CENTROS DE VENTAS MASIVOS DE VENTAS DIFERENTES DE SUPERMERCADOS, SE HAN QUEDADO PEGADO EN EL PASADO Y ES NECESARIO UNA MODERNIZACION GLOBAL PARA QUE LA SALUD Y BOLSILLOS DE TODOS LOS ACTORES SEA ARMONIOSA, CARENTE DE TODA INTENCION DE PILLERIA.

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