Padre Angélico Aranda, discípulo de Gaudí en Rancagua: 1955

 

El nombre del Padre Franciscano Angélico Aranda ha sido mencionado muchas veces en Rancagua, relacionándolo con el famoso Antonio Gaudí, de Barcelona.
Se recuerda que, motivado por si amistad con el arquitecto catalán, le escribió solicitándole un bosquejo para la construcción de una Capilla en Rancagua.
Gaudí le contestó amigablemente y aún más, le envió los planos para el templo, como un regalo extensivo a toda la ciudad de Rancagua.
Lo que generalmente se ignora es que el Padre Aranda estuvo viviendo un tiempo en el Convento de San Francisco, en esta ciudad, dedicando algunas horas diarias para pintar.
Por mi parte, tuve la oportunidad de conocerlo y ser su amigo. Lo insté a que realizara una Exposición Pública de sus obras. Yo mismo me encargue de organizarla y de invitar a las autoridades y vecinos de la ciudad a la solemne inauguración.
Esta ceremonia se realizó el 21 de Enero de 1955, tuve el agrado y privilegio de presentar en un discurso al Sacerdote, Artista y Pintor.
La Exposición permaneció dos semas, siendo visitada por gran número de personas.
Cuando finalizó con un breve acto de clausura, tuve una extraordinaria sorpresa: el Padre Aranda me obsequió uno de sus oleos, de inestimable valor artístico e histórico, que conservo en mi oficina de trabajo y que representa justamente la colonial esquina de la “pilastra de piedra”, como se la denominaba en la ciudad.

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