Nuevo Hospital Regional tendrá sistema de camas indiferenciadas

El nuevo modelo de gestión considera que los pacientes podrán ser internados donde existan camas disponibles y no esperar que se libere una en determinado servicio. El director del Servicio de Salud, Fernando Troncoso, explicó algunos aspectos del proceso de traslado.

 

Flor Vásquez Gómez

 

 

Entre marzo y mayo Rancagua tendrá dos hospitales funcionando: el actual y el nuevo. En ese período se realizará el traslado al imponente edificio que implicará no sólo un cambio de casa, sino que una forma distinta de atención. De hecho, el director del Servicio de Salud O’Higgins, Fernando Troncoso, resaltó que el diseño del hospital fue ideado considerando este nuevo modelo de gestión. Uno de los aspectos de este modelo corresponde a lo que se denomina sistema de camas indiferenciadas, que en la práctica significa, entre otras cosas, que el paciente podrá ser hospitalizado en el servicio que tenga cama disponible.

Sobre ese y otros temas relacionados con el traslado al nuevo centro asistencial conversamos con Fernando Troncoso, quien comenzó señalando que el equipamiento del actual hospital (a excepción de algunos equipos nuevos que ya se le había entregado) será destinado a los otros hospitales de la red. “Hemos hecho esfuerzos durante el 2014 y 2015 para dar señales de equidad en el mantenimiento de la red; el año pasado se invirtió más de 3 mil millones en la compra de equipamiento para los otros hospitales. Ahora, estamos actualizando los inventarios y vamos a supervisar que (al nuevo hospital) se vayan con lo puesto. Y que los equipos que van a ser repuestos quedan disponibles para que otros establecimientos si así lo estiman puedan presentar sus necesidades y distribuir el equipamiento entre los 14 hospitales”.

Agregó: “Los establecimientos seguramente nos van a entregar un listado de sus necesidades, entonces tendremos que cruzar el listado de necesidades con lo disponible y priorizar qué es lo que sanitariamente resulta más efectivo. Y el equipamiento que no esté en condiciones habrá que darlo de baja”.

– ¿Se ha considerado dejar algunos equipos antiguos para hacer un museo de la salud?

– Sí, lo hemos considerado y estaría en Chimbarongo, donde ya se inició la construcción de un nuevo hospital. El actual es el más antiguo de la red, tiene más de un siglo y estamos haciendo gestiones para intentar poner allí algo parecido a un museo de la salud; el equipamiento más antiguo puede servir para eso. Lo vamos a evaluar.

Museo en Chimbaro go por ser el hospital más antiguo de la red. Distribuir equitativamente los recursos.

– ¿Se ha pensado dejar algunos pabellones del actual hospital para las carreras de la salud de la universidad regional que funcionará acá?

– Dejar un pabellón implica dejar mucho más que una sala con una cama quirúrgica. Todo lo que es infraestructura pedagógica va a ser dispuesta por la universidad. La idea nuestra es usar todo el equipamiento posible para seguir prestando servicios sanitarios a los beneficiarios de la red. Esa es la primera prioridad. Si hubiese un requerimiento de la universidad y equipamiento que pudiésemos disponer no tenemos ningún problema, pero la primera prioridad son los pacientes.

– Se prometió 500 nuevos cargos para el hospital, ¿cuándo va a empezar la contratación?

– Los cargos y la contratación no son equivalentes. Los cargos vienen a regularizar situaciones de otras formas de contrato que no son partes de la dotación. La dotación pública está constituida por los titulares y los contrata. Otros funcionarios contratados por otras modalidades, honorarios por ejemplo o compra de servicio no son dotación y se considera técnicamente una brecha. Significa que si llegan 200 cargos y yo tengo 200 honorarios tendría que tomar esos honorarios y pasarlos a contrata y eliminar los contratos a honorarios. Por lo tanto, esas personas ya están trabajando; los funcionarios que llevan un tiempo largo y que tienen buenas evaluaciones pasarían a contrata. Hay algunas condiciones, que tengan una cierta antigüedad y que sus calificaciones por parte de su jefe directo sean adecuadas.

– ¿Esa cantidad de personal es suficiente?

– La validación técnica que se hizo señala que con eso deberíamos quedar en buenas condiciones. Sin embargo, siempre hay un nivel de compras de servicios.

 

NUEVO MODELO DE GESTION

 

Fernando Troncoso explicó que el nuevo modelo de gestión originó la estructura del edificio del nuevo hospital. “Este edificio fue diseñado en un modelo de gestión distinto, que es de cama indiferenciada, de atención progresiva, en que se le entregan los servicios que requiere el paciente según su complicaciones. Si el paciente presenta un problema leve puede estar en un hospital de baja complejidad, en una cama básica”.

Aseguró que el sistema de camas indiferenciadas permite optimizar el uso de las camas. “Por ejemplo, si llegaba un paciente grave y era operado, si no había cama en el Servicio de Cirugía tenía que quedar en la urgencia esperando que se liberara una cama en Cirugía. En el sistema de cama indiferenciada, donde hay camas, allá se manda al paciente. Este cambio requiere también modificaciones en la manera de pensar de los funcionarios, porque antes el personal estaba súper especializado, enfermeras que solo veían cirugías, ahora van a tener que ver otras cosas

– ¿Ha habido resistencia de los funcionarios?

– Nunca un proceso de cambio no ha tenido resistencia. Es natural que los haya.

– ¿Qué desventajas tiene el sistema de camas indiferenciadas?

– Tiene algunas desventajas, sobre todo a nivel de la organización porque como es indiferenciada produce una cierta indiferencia, en el sentido que no hay un médico de cabecera como en otros servicios, pero eso se ha ido resolviendo asignando un especialista por módulo.

El modelo no es tan rígido; no desaparecen los servicios. La lógica es que nosotros optimicemos el uso de los recursos sanitarios que tenemos disponibles; si hay una cama se usa.

– En un hospital grande y con camas indiferenciadas, ¿en algunos casos los médicos tendrán que andar en patines?

– Un médico me contaba que en un hospital en Estocolmo, de magnitudes similares, se movilizaban enteramente en monopatín o algo así para recorrer más rápido. En todo caso, tampoco es tanta la dispersión física dentro del edificio.

– ¿Cómo se va a solucionar el problema de que en algunos servicios los pacientes estén hospitalizados varios días, a veces esperando un examen?

– Parte de los elementos del nuevo modelo de gestión considera otras formas de hospitalización y con la tendencia en general a ser ambulatorio. Eso explica por qué no hicimos un hospital con el doble de camas, porque no es la idea seguir aumentando el número de camas. La idea es que la gente ojalá ocupe cada vez menos las camas de los hospitales, porque éstas se ocupan cuando ya llegamos tarde en el manejo por ejemplo de patologías crónicas. En esto la comunidad también juega un rol. Un hipertenso, por ejemplo, debe cumplir las indicaciones del médico para así prevenir complicaciones y no llegar a tener un infarto. Esa es la tendencia del modelo. También hay una modalidad que se conoce como hospitalización domiciliaria, en que el paciente se va a su casa con indicaciones  de cuidados y la visita periódica del equipo de salud. Eso está en desarrollo, esperamos ir cada vez incorporando un mayor número de esas modalidades.

– ¿Qué servicios se trasladarán primero al nuevo hospital?

– Lo más seguro es que primero se trasladen las áreas administrativas. En algún sentido ya hay funcionarios trabajando en el nuevo hospital. Urgencia será lo último porque requiere que todo lo demás esté operativo. Así es que primero se trasladarán los servicios de apoyo, como esterilización, servicios. En un momento, será el único periodo en que habrá dos hospitales para Rancagua. Trabajarán en paralelo varios servicios.

Y en todo este proceso de traslado vamos a necesitar la colaboración de la comunidad.

 

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