Construcción de parque en el borde del río Cachapoal pretende cambiar el rostro de ex área de campamentos

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En marzo de este año debería finalizar su etapa de diseño, cuyo desarrollo costó cerca de $50 millones. Tras esto, si todo avanza bien, viene la fase de asignación presupuestaria para su construcción.

 

 

Marcela Catalán

 

 

Con el fin de recuperar el sector para sus vecinos, en vez de contribuir a la estigmatización social de los residentes aledaños, es que el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) y la Municipalidad de Rancagua pretenden construir un parque en el borde del río Cachapoal, a la altura de Población Dintrans. Así lo indica el director de la Secplac, Raimundo Agliati, quien explica que actualmente se efectúa la etapa final del diseño, gracias a un convenio entre ambas partes. De tal modo es que el ente edilicio licitó la realización de los bocetos, a cargo de la consultora de Andrea Barril.

El acuerdo se produjo en el contexto de la erradicación de campamentos en el sector, buscando que ahora los habitantes cercanos puedan pasear por los terrenos y disfrutar de un nuevo pulmón verde. Éste alcanzará las seis hectáreas, comprendiendo áreas de descanso, senderos para recorrer y andar en bicicleta, quinchos, aparte de canchas de voleibol y fútbol. También incluye escaños, un sistema de iluminación alternada para que el espacio sea sustentable y que utilice luz solar, zonas de baño y la plantación de árboles. Además, tendrá máquinas de ejercicios, juegos para niños, entre otros elementos de mobiliario urbano.

¿Cómo será aprovechada la existencia del afluente? Según Agliati, el proyecto “trabaja con la topografía del río y con los movimientos de tierra. Por lo tanto, se utiliza un sistema de lomas”. En ese sentido, apunta a que “no será un parque plano, sino que considera lomas que hacen de mirador hacia el río”. De todas maneras, aclara que la iniciativa no contempla un tratamiento del agua y que la idea es invitar a los vecinos a observarla y poder transitar por la orilla. “Hay áreas de mayor y otras de menor altura”, agrega. En esa línea, la propuesta contiene medidas de seguridad “que separan los lugares de mayor riesgo”, con labores de paisajismo y juegos de altura, valiéndose de la misma tierra.

La realización del diseño conllevó la disposición de $50 millones por parte del Minvu, mediante un convenio firmado con el municipio a fines de 2013 y principios de 2014. Los planos deben estar finiquitados en marzo, siendo enseñados a la comunidad para así afinar los últimos detalles. Si es que todo sale bien, después viene la etapa de asignación presupuestaria y la búsqueda de vías para conseguir los recursos y luego ejecutar la idea. No obstante, el compromiso primero fue contar con $800 millones para comenzar con las faenas. Todo aquello fue conversado, en el contexto del Programa de Aldeas y Campamentos de la cartera.

“Estimo que el ministerio, durante el segundo semestre y si están las voluntades, debiera encontrarse en condiciones de comprometer los recursos correspondientes. La licitación ocurrirá una vez que contemos con los dineros para las obras”, declara Agliati. Es decir, de tener éxito en todas estas fases, el proyecto podría empezar a desarrollarse en 2017 y su construcción podría extenderse por alrededor de un año, según plazos estimativos.

 

 

PLAN DIRECTOR

En paralelo al desarrollo del diseño, la iniciativa consideró una primera etapa de participación ciudadana. Aquello ocurrió en el marco de un estudio de diagnóstico, haciendo que la consultora se trasladara al lugar y trabajara en terreno, además de sostener reuniones con los vecinos del sector. En las citas se presentó la idea del parque y recogió sus sugerencias e inquietudes en torno al tema.

Expuestos los resultados de la primera parte de todo esto, el Minvu solicitó un análisis más profundo del sentir de los residentes aledaños. El examen fue llevado a cabo por la consultora Enjambre, cuya investigación “arrojó una cantidad importante de información social y que no necesariamente apuntaba al proyecto, sino que a aspectos y situaciones de la vida” de la comunidad, cuenta Patricio Letelier, inspector técnico de la propuesta y funcionario del municipio. De esta forma, se pudo conocer más sobre sus requerimientos de conectividad, integración y equipamiento, para los distintos grupos etarios que existen entre los habitantes cercanos.

La Comisión Técnica a la que pertenece Letelier, pidió a la consultora que realizara un plan director a partir de todo aquello. Ésta no sólo considera el futuro parque. También toma en cuenta la zona anexa, “del orden aproximado de 15 hectáreas” y que más adelante “pretende recobrar el Balneario de Cachapoal”, desliza. En sus palabras, “ahí está la voluntad del alcalde, que en lo sucesivo se sigan postulando inversiones” en el área. “Él está interesado en tener esa mirada, porque si se destinarán recursos acá, es el momento de recuperar el balneario”, agrega.

De acuerdo con el profesional, la directriz sugiere “una sucesión de inversiones en los próximos años, a contar de una inversión inicial, que permita consolidar este sector y en general borde río”.

 

 

RESULTADOS DE PRIMERA ETAPA DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA

No existen espacios públicos suficientes y consolidados en el sector, los cuales permitan el libre esparcimiento de niños y jóvenes, son algunas de las observaciones hechas por los vecinos del futuro parque, en el marco de la primera etapa de participación ciudadana. En línea con el mismo informe, los residentes también aspiran a que el proyecto se convierta en un lugar sustentable y duradero en el tiempo, siendo un sitio seguro y limpio, además de esperar que la iniciativa mejore su calidad de vida y contribuya a derrotar los problemas de estigmatización social que los aquejan. Igualmente, hacen patente su buena disposición para cuidar y respetar las obras.

Por otro lado, el documento apunta a otros puntos no menores. Se trata de la extracción de áridos llevada a cabo en el borde del río, por lo cual el Sindicato de Areneros Artesanales y Carreteros ya habrían manifestado su interés en que el nuevo pulmón verde no altere los espacios y circuitos que forman parte de su actividad. En tanto, los habitantes señalan que la construcción debería permitir una mejor fiscalización y explotación de los áridos, y que la ejecución del parque pueda generar empleos y comercio a los que puedan acceder.

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