Emotivo adiós a la gran mujer y periodista Marina de Navasal

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  • En una íntima ceremonia, su familia y amigos oraron por el descanso eterno de su alma.

Flor Vásquez

 

En una ceremonia íntima, la familia y amigos de  Marina Kunstmann de Navasal se reunieron ayer para orar por el descanso eterno de su alma y recordar no sólo a la gran profesional, sino también a la gran mujer que fue.

La misa de exequias se realizó a las 10 horas en la capilla de la Villa Triana  y fue presidida por el Padre Carlos, quien destacó las cualidades humanas y profesionales de la periodista que se ganó un espacio en la historia del periodismo nacional. Asimismo, el sacerdote resaltó el amor y paciencia de su hija Ximena, quien la cuidó con abnegación. Ella, emocionada y profundamente conmovida, recordó a su madre como una persona muy especial, acogedora, cálida y a la vez de gran fortaleza. Contó que Marina fue una madre siempre presente y que en sus últimos años los roles se invirtieron, pasando a ser su hija, a la que debía cuidar con dedicación.

LA QUERIDA LALA

Su nieto Gonzalo Castillo Navasal compartió recuerdos y vivencias de su abuela. Contó, a modo de anécdota, que Marina Kunstmann Oettinger, “aunque llevaba dos marcas de cerveza en sus apellidos, ante una cebada fermentada, siempre prefirió un vasito, aunque pequeñito de destilada”.

Agregó que para los nietos y bisnietos, Marina fue siempre La Lala, sinónimo de abuela amable, amorosa, querendona. Destacó su talento culinario, en especial para preparar el mejor arroz graneado.

Recordó el estilo de conducción de Marina y José Navasal en Almorzando en el 13 y en otros programas; señalando que cuando comentaban o entregaban contenido no consideraban a sus espectadores niños de 12 años, pues podían explicar lo complejo en fácil, permitiendo la reflexión en el que escuchaba. Subrayó que Marina fue una fuente de ejemplo, sabiduría y poder interior.

Agregó: “Para la mayoría, mi Lala fue una gran periodista, llena de premios, logros, viajes. Para nosotros fue nuestra abuela, que era famosa”. También, indicó que era una libre pensadora, una combatiente por la independencia de las mujeres.

La recordaron después sus otros nietos y un bisnieto. Todos destacaron lo que mucho que aprendieron de Marina, quien fue con ellos una abuela cómplice, que supo además despertarles la curiosidad y el deseo de aprender.

Terminada la misa- en que se leyó un  mensaje de condolencias del Obispo Alejandro Goic- los restos de Marina de Navasal fueron trasladados al Cementerio General de Santiago para ser cremados. Sus cenizas serán lanzadas al mar en Valparaíso, en el Cementerio Marítimo. Allí, en otra íntima ceremonia, su familia le dará el adiós simbólico porque ella seguirá siempre presente en el recuerdo de quienes la aman.

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