124 hectáreas de uva de mesa en la región apelan para no ser destruidas

FOTO GENERAL QUE SALGA GRANDE

Es uno de los temas prioritarios para el Ministerio de Agricultura en estos momentos,aunque por todos lados se ha querido bajar su perfil noticioso. Durante mediados del año pasado, 3.500 hectáreas de uva del país, tanto de mesa como de vino fueron contaminadas por lotes defectuosos de uno de los productos estrella de la empresa agroquimica: “Pasta Poda Full”. 

Tras desatarse el escándalo en diciembre, y ante la ira de los productores, la transnacional optó por pagar indemnizaciones a los casos más graves que como consecuencia debieron destruir la fruta de la temporada. Aun así, todavía hay 280 hectáreas en lista de espera, las que están en medio de un pugilato entre Anasac, el Servicio Agrícola Ganadero y por supuesto los agricultores que se niegan a perder el trabajo completo de un año.

 
IRENE PADILLA

 

 

Según el último Catastro Frutícola, 12.363 hectáreas de la Sexta Región están dedicadas a la producción de uva de mesa, una de las superficies más grandes del país. Por eso, cuando en diciembre estalló el Caso Anasac, un escalofrío corrió por la espalda de varios productores. La situación no era menor, luego de conocerse que uno de los agrónomos de Indap en la región del Maule denunciara a principios de ese mes cómo decenas de parrones mostraban claras deformaciones en su ramaje, plantas atrofiadas que según el experto traerían consigo una mala producción para este año. Según los análisis, el responsable fue el producto agroquímico, “Pasta Poda Full”, fungicida producido por Anasac y comercializado por Coagra, el cual , en alguno de los lotes que salieron al mercado, traía incluido como principio activo dosis del herbicida Quinclorac, químico que actúa dañando las plantas.

1Así lo explica el director del Servicio Agrícola y Ganadero regional Rodrigo Sotomayor: “Según la auto denuncia hecha por la empresa, es que ellos en algún minuto cometieron algún error o imprecisión -eso lo tiene que determinar la investigación- con el ingrediente activo (usando) un ingrediente activo que no correspondía. Esto no es un error de los agricultores, porque ellos lo que hacen es confiar en la compra de un producto cuyo propósito era cicatrizar las heridas de la planta producto de la poda y lamentablemente al contener este otro activo que no tenía por qué estar ahí se afectó la planta. El herbicida al tomar contacto con una rama la puede deformar, tenemos imágenes de deformaciones de las ramas de las vides y eventualmente algunos racimos, también se habrían deformado”.

Tras enterarse el Gobierno de esta situación la preocupación no fue menor: el ingreso de fruta contaminada a otros países podía significar el cierre de los mercados, y que Chile, uno de los principales exportadores mundiales de uva de mesa perdiera la reputación que ha ganado en más de 30 años.

Francisco Duboy , dirigente de la Asociación de Productores y Exportadores de Fruta de la región cuenta que Pasta Full Poda “era un producto que el atractivo que tenía es que cuando lo compraban los grandes agricultores les hacían un muy buen precio entonces lo aprovecharon solo los grandes productores”, según el vocero de Asoex , en cifras son “a nivel nacional 3.500 hectáreas las afectadas de las cuales 1.600 son de mesa y la diferencia de uva vinífera”.

Tras recabar información fue la propia empresa la que decidió auto denunciar la crisis y catastrar a los productores afectados. Cientos de lotes de Pasta Full Poda fueron retirados del comercio y aquellos que estaban en las bodegas de los productores también fueron eliminados. Ahora quedaba pendiente una solución para los agricultores que sin ser responsables, perdieron el trabajo de un año. En esa instancia, Anasac optó por indemnizarlos pagando altos precios por la falla cometida, cuenta Francisco Duboy “respecto a las 1.600 hectáreas de uva de mesa, Anasac y los productores acordaron que la producción de 1.300 fuera eliminada, seguramente tras una negociación entre ambos porque lo pidieron de común acuerdo, con instancias legales de por medio. Esta uva es la que se exporta para consumo fresco, que se vende muy bien y que les iba a significar a los agricultores perder una proporción importante de su temporada. Yo diría que me da la impresión, y aquí estoy especulando también, que Anasac tenía los seguros correspondientes y le está respondiendo a los agricultores de estas 1.300 hectáreas”.
Los productores indemnizados por la empresa serían los llamados “casos graves”, aquellos que no tenían ninguna posibilidad de que su fruta saliera al mercado en las condiciones que quedó. Sin embargo aún hay, según los registros del SAG, 284 hectáreas de fruta calificadas como “casos leves”, entre Valparaíso y O’Higgins donde los productores están en la más completa incertidumbre, a solo semanas del comienzo de la cosecha. El director del SAG regional afirma que específicamente en O’Higgins estos productores son cinco, los cuales suman 37 cuarteles, “con superficies variables que debieran andar alrededor de 100 hectáreas”.

Según Francisco Duboy, la contaminación producida por los productos de Anasac fue un golpe bajo para una temporada agrícola que se veía venir excelente “es una tragedia cuando ocurren estas cosas porque hay que imaginar trabajar todo el año para finalmente perder la producción y además con alguna sospecha de no saber qué es lo que va a pasar en la próxima temporada, si es que este producto que le entró a la planta durará para el otro año también , eso no lo sabemos y vamos a tener que esperar al otro año para confirmarlo”.

 
HECTÁREAS SIN DESTINO CLARO

Los precios de la uva de mesa estaban bien, aproximadamente a 20 dólares la caja lo que dejaría buenos retiros a los exportadores. Por ello, aún hay cinco empresarios de la región, y varios más de la zona centro que conforman las 284 hectáreas de la discordia, quienes apelaron al SAG para que les sea permitido embarcar su fruta.
Por su parte, el Servicio Agrícola y Ganadero ha sido estricto en cuanto a este caso, según su personal es de suma importancia que ni un solo grano contaminado llegue a países extranjeros, en ese sentido el SAG ordenó a los directores de las tres regiones comprometidas a realizar análisis acuciosos de los predios pendientes y decidir si esta fruta será destruida o pasará la barrera fitosanitaria.
Este miércoles, esta situación generó una nueva crisis luego que el propio Juan Sutil, presidente de Coagra, la principal distribuidora de los productos Anasac, aseguró a través de un diario de circulación nacional, que el SAG sí había dado los permisos de exportación, pasando por encima de la versión oficial del Servicio Agrícola y Ganadero . “Estoy muy contento y reafirmo la buena decisión de la autoridad de liberar la exportación de esta fruta lo que permitirá aminorar el daño”, detalló el empresario.
Según Rodrigo Sotomayor , director regional del SAG, nada de eso ha sucedido, es más, en los próximos días recién serán sometidos a análisis de laboratorio las muestras de las hectáreas pendientes, y argumenta que hasta el momento la orden del SAG es clara: de cosecharse, esa fruta no puede salir del predio de origen.
“ Hay una investigación en curso y obviamente hay antecedentes que se están evaluando, siendo solicitados a las empresas y en paralelo nosotros ya estamos procediendo a hacer algunos análisis a aquella fruta que estuviera disponible para saber si hay residuos disponibles o no, que es la determinación más importante por lo pronto para dar la confianza a un consumidor que lo exige y requiere. El consumidor no puede estar expuesto bajo ninguna circunstancia a la presencia de algún residuo que no estaba autorizado originalmente para ese fin”. Sotomayor agrega que en cuanto a plazos “si nosotros partiéramos tomando muestras el lunes 8 de febrero, perfectamente podríamos tener los resultados dentro de la misma semana, y esos, usarlos como antecedentes que se suman a todos los antecedentes para la toma de decisión porque hay que entender que es uno de los datos, no es el único”.
Finalmente el director del SAG reafirmó el compromiso del Servicio por cuidar a los consumidores y la calidad de la fruta chilena que es comercializada en el exterior. “ La preocupación principal es cuidar este producto que es la uva de mesa que es considerado el embajador de la fruticultura chilena por lo tanto, no puede bajo ninguna circunstancia llegar uva con alguna traza de un producto que no corresponda, por eso se ordenó el análisis acucioso que se está desarrollando y una vez que tengamos la certeza total se va tomar la determinación”, sentenció tajante Rodrigo Sotomayor.

Fedefruta respaldó al SAG en en Caso Anasac
El pasado viernes el presidente del gremio fruticultor , Juan Carolus Brown, aseguró que “como Fedefruta siempre hemos apoyado las medidas del SAG para proteger el patrimonio fitosanitario de nuestro país, los estándares de sanidad e inocuidad de la fruticultura chilena y los productores de fruta. El Servicio Agrícola y Ganadero es una entidad reconocida por sus pares a nivel internacional, y estamos ciertos que toda decisión que tome para superar el problema será de beneficio para la industria frutícola chilena en su conjunto”.
El dirigente detalla que “hemos estado en permanentes conversaciones con el SAG para abordar la situación que involucra a nuestros representados. En dicho contexto, las autoridades del servicio nos informaron que procesarán las apelaciones recibidas de aquellos productores que se sientan injustamente perjudicados por las decisiones tomadas con respecto a la materia”.
Brown destacó que “esto nos parece positivo, dado que el SAG analizará cada caso de acuerdo a la última información que ha recibido al respecto. Por eso llamamos a los productores afectados a acercarse al Servicio para apelar, en caso que así lo estimen necesario”.

 

 
Académico UCM: “Las plantas que se salven nunca volverán a estar como antes”

El profesor del Departamento de Ciencias Agrarias de la  UCM es tajante y advierte que aunque el daño no sea total: "Las plantas que se salven nunca volverán a estar como antes".
El profesor del Departamento de Ciencias Agrarias de la UCM es tajante y advierte que aunque el daño no sea total: “Las plantas que se salven nunca volverán a estar como antes”.

Fue en la Región del Maule donde estalló el caso Anasac lo que generó que académicos de la zona como el agrónomo de la U. Católica del Maule, Claudio Fredes, entregaran su punto de vista respecto a la contaminación sufrida por estas 3.500 hectáreas de uva afectada. El profesor del Departamento de Ciencias Agrarias de la UCM es tajante y advierte que aunque el daño no sea total: “Las plantas que se salven nunca volverán a estar como antes”.
Fredes explica que la actual situación que enfrentan los agricultores es un llamado a reflexionar sobre el uso de estas soluciones químicas, ya que no son las mejores ni desde el punto de vista económico ni medioambiental, menos aún para la salud de las personas. El experto advierte que en el caso de Quinclorac, ingrediente encontrado en el fungicida Pasta Poda Full es un herbicida selectivo de uso en post emergencia, cuyo modo de acción es por contacto y traslocación “en las plantas estimula la actividad de una enzima que cataliza la síntesis de etileno (la hormona de la maduración), provocando como respuesta, envejecimiento y maduración prematura. El principal sitio de acción de éste se localiza en los brotes de las plantas. La ficha del producto señala, además, que las viñas y frutales son susceptibles a la acción de este herbicida, pero en realidad, por su modo de acción, cualquier vegetal puede verse afectado”, detalla el académico.
En este escenario una de las principales recomendaciones que hace Claudio Fredes a los agricultores es mejorar el sistema de poda: “Las enfermedades de la madera entran principalmente por las heridas que deja la poda; se acostumbra podar a “ras” de tronco, hacer grandes cortes y podar en primavera: lo cual es nefasto para la sanidad de las vides. Por esto la recomendación es evitar los grandes cortes de madera y en caso de no poder evitarlos, dejar una especie de pitones que alejen la madera muerta lo más posible del tronco. Por último, podar sólo en los meses fríos de invierno”. También recomienda reemplazar el uso de pasta de poda biopesticidas comerciales en base a Trichioderma y Bacillus, que han probado ser eficientes.

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