Padre Luis Escobar, exorcista: “Muchos acuden pensando que están poseídos y sólo necesitan ser escuchados”

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– El sacerdote, exorcista de la Diócesis de Rancagua, asegura que en Chile han aumentado los casos de influencia demoniaca. Advierte además que la gente tiene una necesidad de ser oída y que hacen falta más exorcistas, pues de lo contrario los afectados, buscando respuesta a sus inquietudes, caerían en manos de “inescrupulosos” dedicados al esoterismo.

 
Desde que fue conocido su nombramiento como exorcista de la Diócesis de Rancagua, muchos escépticos o ignorantes respecto del demonio, han querido saber más del tema y del padre Luis Escobar Torrealba. Así es, pues en el mes de diciembre de 2013 el sacerdote fue nombrado exorcista de la Diócesis de Rancagua por el obispo Alejandro Goic, pero no fue hasta el mes de abril de este año, con la publicación del Decreto Nº 66 difundido por la revista diocesana Rumbos que se diera a conocer la noticia, nombramiento que se concretó, según explica el sacerdote, por el aumento de los casos de influencia demoniaca que está afectando a muchas personas en el país.

Escobar, oriundo de El Rosario, es profesor de educación general básica: egresó del Seminario Cristo Rey de Graneros y fue ordenado sacerdote en junio de 1994. Desde entonces su trabajo pastoral no ha cesado. Actualmente tiene a su cargo la parroquia Santísima Trinidad, ubicada en la Población Costa del Sol, en el nororiente de Rancagua, al fin del polvoriento pasaje El Abra, donde también se encuentra el colegio San Nicolás de Bari, establecimiento educacional del cual fue gestor con el fin de atender a los menores del sector. Por allí pasan niños, profesores y apoderados que poco parecen saber de rituales de sanación o de expulsión de demonios.

Sin embargo, el padre Luis es conocido en Rancagua y fue declarado hijo ilustre hace algunos años por su labor tanto en el sector como entre los internos de la cárcel, pues defiende con ahínco la dignidad de las personas privadas de libertad. Así también el sacerdote ha denunciado públicamente, en reiteradas ocasiones, la inseguridad y el flagelo de la droga que padecen sus vecinos del sector nororiente de Rancagua.

 
¿Cómo fue que comenzó a instruirse en esta materia de los exorcismos?

La cuestión del exorcismo es algo específico y para casos muy particulares que, en virtud del ministerio sacerdotal, por la real necesidad de alguna persona y previa autorización de mi Obispo, he debido realizar. Pero lo primero, antes de los exorcismos, ha sido conocer y comprender el beneficio de las oraciones de sanación y liberación. Dios me fue mostrando su amor, la misericordia por sus hijos, en la acción del Espíritu Santo y un momento importante en esto fue cuando hace nueve años atrás llegaron a la parroquia familias de la Renovación Carismática. Me solicitaron poder celebrar en la parroquia una misa a cuyo término se oraba por la sanación de los presentes y acepté. Como celebrante de la eucaristía y para la oración final vino el padre Jesús Grañón. El sacerdote me explicó el bien espiritual e incluso físico de esta oración en que se impone las manos -se bendice- a las personas, previa oración adorando al Santísimo expuesto, pidiendo al Espíritu Santo se manifieste en sus gracias que todo sanan y liberan. Me advirtió también que al imponer las manos, algunas personas experimentan un grado de arrobo espiritual, tal que no pueden tenerse en pie y caen. Cuando comenzamos esa misa estaba muy nervioso y en el momento en que imponíamos las manos, caían todas las personas que pasaban con el padre Jesús, pero de las que yo iba bendiciendo, ¡nadie! ‘Señor Jesús -oré, como un niño- ¿lo estoy haciendo mal?’ En ese instante mucha gente que nunca había estado en una misa de sanación se puso en mi fila ¡y uno a uno caían todos! Quedé muy impactado y dije, esto es de Dios, por lo que seguí haciendo estos momentos de oración por la sanación y liberación de las personas al final de algunas misas, así comenzó todo esto.

 
¿Ocurrió alguna situación extraña en esas primeras misas donde se oraba por la sanación de los presentes?
Mire, no hay que enfrentar esto del demonio y su acción con miedo, morbo o como algo extraño según lo menciona. Cualquier manifestación que pudiere ser causada por el demonio y que atormente a las personas, antes o después será superada. El demonio es derrotado. ¡Porque ya fue derrotado para siempre por Jesucristo en la cruz y el triunfo de su resurrección! Hoy, cada vez que intenta dañar a los hijos de Dios de forma sutil o atrevida como en los casos de posesión -que no son habituales- Jesucristo, la Santísima Virgen María se encargan. Es Jesucristo quien libera, el sacerdote –representando a su obispo- es un mero instrumento.

 
¿Qué significa para usted ser exorcista de la diócesis ?
Una bendición para el ministerio sacerdotal que recibí al ser ordenado. Confirma mi vocación sacerdotal, señalando la gracia de los sacramentos y la preocupación de la Iglesia frente a lo que las personas viven respecto de estos temas. Involucra también acoger el corazón de personas concretas, sus heridas, dolores, traumas, las soledades de tantas personas, la necesidad de ser escuchados. Muchos acuden pensando que están poseídos no es así y sólo necesitan ser escuchados en el contexto de la confesión, regresar a una vida sacramental y de oración regular para que se resuelva aquello que les atormenta. La confesión sana y libera. Más que andar poseyendo, el demonio, que es más astuto que cualquier ser humano, prefiere siempre poner confusión y dudas en la mente de las personas, tentarlas en sus fragilidades, porque así somete la libertad y la voluntad logrando que esa persona peque, cerrándose con ello a Dios, y arriesgando entonces su salvación.

 

 

¿ La actividad demoníaca se ha incrementado en nuestro país?
La actividad de hechicería ha crecido mucho en Chile y hoy con este secularismo, la influencia de la televisión donde se lee el horóscopo, los amuletos, las supersticiones y cosas por el estilo aparece el problema. Rancagua es una ciudad de mucha superstición, brujería, lectura de cartas, visita a brujos y chamanes.
San Agustín dice que el demonio es un perro bravo amarrado, mientras yo no me meto en su terreno, no tengo nada que temer; pero si yo me meto en su terreno, lo más probable es que me pase algo. Y así lo he podido percibir en la gente que llega aquí que se ha puesto a jugar a la Ouija y este juego termina con complicaciones psicológicas y espirituales.

 

 

¿A usted acude mucha gente por esta causa?
Aquí llega gente de todas partes, del Norte, del Sur de Chile y también de fuera del país. La demanda se ha triplicado y es señal de algo que ocurre. Parece evidente señalar que hoy existe en las personas necesidad espiritual de hacer una permanente experiencia de Dios. La gente podrá ser sugestionada, engañada por un tiempo, pero nuestro pueblo no es estúpido ni ignorante, la New Age, los charlatanes del esoterismo, el mal, no satisface, no da vida, no da paz, sólo encadenan, son parte de una cultura de la muerte. Sólo Jesucristo es la respuesta. La iglesia y sus sacerdotes exorcistas estamos al servicio de esta verdad.

 

 

¿Existen más sacerdotes interesados en esta materia?
Sí y gracias al magisterio de Papa Francisco en este tema de doctrina y pastoral, cada vez más obispos, como Monseñor Alejandro Goic lo hizo, acogen esta urgencia de nuestro tiempo.

 

 

¿Qué tipo de formación recibe un exorcista?
En mi caso, además de lo ya señalado respecto de un proceso de experiencia directa, ha sido fundamental el esforzarme por ser fiel a Cristo y a mi Iglesia. La información está disponible para todos los sacerdotes, mediante literatura especializada, el consejo de los obispos, congresos, retiros, diálogos con quienes llevan más tiempo ejerciendo esta pastoral, etcétera. Pero lo fundamental es mi vínculo con Cristo. Es Cristo quien libera y sana todo.

 
En un exorcismo, ¿cómo actúa el sacerdote para atacar al demonio? ¿Qué criterios se deben seguir?
El Rito del Exorcismo propiamente tal es hermosísimo, no como en las películas que lo muestran tan tétrico. Es uno de los ritos más hermosos que existen. El rito está centrado en el Señor y en la Santísima Trinidad y por ello exponer el Santísimo Sacramento es clave. Se alaba, se bendice, se reconoce el amor a Dios, la gracia, la bondad, la misericordia de Dios. Se cantan los Salmos, se le pide a los santos que intercedan, se suplica, se unge, se bendice con agua, se hace la señal de la cruz, se eleva el reconocimiento del hombre a Dios. La suplica de intercesión a la Santísima Virgen María mediante el rezo del Santo Rosario es también medular. ¡El demonio es explícitamente aplastado por el pie de la Inmaculada Concepción!

 
¿Cuáles son los signos por los que se manifiesta una presencia satánica?
Depende del tipo de presencia satánica de que se trate y también de la historia de la persona o personas afectadas. Si alguien teme estar afectado por el demonio o teme por un ser querido, lo adecuado es que solicite a su párroco consejo y ayuda. Si el párroco no puede ayudarle o el tema supera sus posibilidades, la persona debe acudir a su obispo quien sabrá intervenir o derivar adecuadamente.

Para determinar si una persona está poseída o infestada, ¿la religión se apoya en otras ciencias? ¿Cómo se distingue entre un enfermo psíquico y una persona que está con la presencia del demonio?
Se puede trabajar con psiquiatras y psicólogos idóneos y lo he podido hacer en el tiempo. Pero no es tan difícil para un sacerdote que se aboca a esta pastoral darse cuenta cuando una persona está poseída, oprimida o vejada. También en algunos casos es evidente que hay un trastorno psicológico y psiquiátrico.

 

 

¿Cómo se manifiesta el demonio en nuestro diario vivir?
Te lo topas a diario, en cada esquina. Cuando uno reza y tiene una vida de fe, el Señor te va mostrando cómo descubrir al demonio actuando en lo cotidiano para así resistirlo y vencerlo. Está presente en la tentación, en el pecado, en la droga, en la violencia, en la delincuencia, en el sin sentido de la vida, en la pobreza moral, en la corrupción, en la desigualdad, en los engaños, en el abandono, etcétera, todo eso no es de Dios.

 

 

¿Cómo un demonio puede influir en nosotros y dañarnos?
El demonio es el Padre de la mentira, maestro del engaño, el gran acusador y una de las seducciones que más goza de susurrar es hacerle creer a la persona que tus pecados son muy grandes, que Dios no te los va a perdonar, que Dios te va a castigar, que te mereces el sufrimiento. Te acusa y no te deja disfrutar del amor de Dios, porque sabe que en el momento en que uno acepta el amor, él está perdido.
¿Cómo se neutraliza el mal?, viviendo en el amor que nace del vínculo que cuidamos con Dios y lo cuidamos con la vida sacramental, la formación en la fe, la oración, el ofrecimiento de nuestras vidas a Cristo. El demonio no soporta el amor y donde hay amor no puede estar el demonio. Ese es el antídoto. Amar a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo.

 

 
Entonces, ¿cuáles son las armas que tiene el cristiano para atacar al demonio y evitar ser tentada?
Una vida sacramental; es decir, si es católico ir a misa, comunión, la celebración de la confesión, el rezo del rosario, la lectura de la palabra de Dios, las obras de caridad. El Papa Francisco decía que la oración es la que alimenta la fe, si yo tengo una vida de oración debo estar tranquilo; me pueden venir a tirar un cementerio a la casa y no me va a pasar nada, y uno como creyente debe orar pidiéndole al Señor “que todo este mal se vuelva, se convierta, en bendiciones para mi hermano”. Es un mandato cariñoso de Jesús el decirnos lo bueno que es amar a los enemigos y orar por los perseguidores.

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