Obispo Alejandro Goic: “Cuando el dinero ocupa el lugar de Dios se cometen las tropelías que hemos visto”

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– Al cumplir 50 años de sacerdocio, el pastor hace un balance de su labor y también se refiere a la crisis que se vive en Chile. Además, indicó que el Papa Francisco no le aceptó su renuncia al cargo de obispo de Rancagua.

Por: Flor Vásquez Gómez

 

Este viernes 12 Monseñor Alejandro Goic cumple 50 años de su ordenación sacerdotal y en mayo próximo 37 años de obispo. Se le ve contento y lleno de energías para continuar su labor pastoral, más aún ahora que el Papa Francisco no le aceptó la renuncia que debió presentar al cumplir 75 años, por lo que continuará un tiempo más como obispo a cargo de la Diócesis de Rancagua.

En entrevista con El Rancagüino hace un balance de su labor pastoral y también responde las preguntas sobre el Caso Caval y la crisis que se vive  en Chile. En ese tema es enfático y señala que “cuando el dinero ocupa el lugar de Dios se cometen todas las tropelías que hemos visto en nuestro país”.

Indica que fue ordenado sacerdote el 12 de marzo de 1966 en Punta Arenas, por el obispo de la época Wladimiro Boric. Agrega que para celebrar estos 50 años de sacerdocio, “la comunidad cristiana de la Diócesis, representada por el Vicario General, ha organizado una misa para este viernes 11 de marzo, a las 19:30 horas en la Catedral. Se ha invitado a los obispos del país y al señor Nuncio Apostólico, como también a las autoridades de la región”. “Previamente –añade- el sábado 5, en la Catedral de Punta Arenas, mis antiguos feligreses me invitaron a una misa. En esa diócesis trabajé durante 13 años”.

-¿Cuáles son sus sentimientos al cumplir 50 años de sacerdocio?

– Primero, de profunda gratitud a Dios, que me ha permitido llegar a esta edad y celebrar 50 años de sacerdocio. Más allá de mi fragilidad, porque todos somos pecadores y frágiles, es una alegría que el Señor me haya permitido ser fiel a esta vocación sacerdotal, la cual me ha hecho muy feliz en mi vida.

Junto con eso, debo expresar mi gratitud a tantos rostros de hombres y mujeres que donde yo he servido -Punta Arenas, Concepción, Talca, Osorno y ahora en esta hermosa región del Libertador-  me transmitieron mucho de Dios. He tenido amistades de varones y de damas de mucha fe, de mucho amor a Dios y que me exigían a mí que fuera un sacerdote lo más íntegro posible. Yo siempre he sostenido que al sacerdote lo ayuda mucho una amistad sincera de los laicos (as), que con su modo de vivir y su cercanía le exijan a uno lo que está llamado a ser : sacerdote ciento por ciento.

En ese sentido doy gracias a Dios porque he recibido mucho de tanta gente.

– ¿Ha sentido que el tiempo ha pasado muy rápido?

– Sin duda, el tiempo pasa muy rápido. Van a ser casi 14 años, en agosto, que estoy aquí en la región. Me parece que fue ayer.

Y en mayo próximo cumplo 37 años de obispo. Actualmente soy el obispo con más años de ejercicio en la Conferencia Episcopal y también el mayor en edad que está en ejercicio. Y durante 7 años fui el obispo más joven de Chile.

– Cumplió 75 años, presentó su renuncia al cargo de Obispo de Rancagua, ¿se la aceptó el Papa?

– Efectivamente, yo presenté mi renuncia como está estipulado en las leyes de la Iglesia. Tuve que ir en el mes de enero a Roma con el presidente de la Conferencia, el cardenal Ezzati, porque teníamos que cumplir un mandato de la Conferencia Episcopal. Y conversando ahí con el Papa Francisco, con mucho sentido del humor se refirió al tema. Él sabe que yo fui operado varias veces de la columna y en la última operación me pusieron 10 pernos con cuñas de titanio. Entonces, me dijo sonriendo, Alejandro yo te doy un clavo más, te pido que sigas gobernando la Diócesis (de Rancagua) por un tiempo más. Es decir, no me van a aceptar la renuncia por ahora.

– ¿Lo esperaba; se puso contento?

– Yo me siento bien, aparte de mis malestares en la columna, pero gracias a Dios todavía me siento con fuerzas para trabajar y si el Papa me lo pide, obviamente que seré feliz en obedecerle. Y el día que me diga hasta aquí llegaste, buscaré otra manera de servir, ya no con la responsabilidad del cargo, sino simplemente con mi condición sacerdotal, servir en lo que pueda ojalá hasta el último día de mi vida.

MOMENTOS TRISTES Y DIFICILES

– En estos 50 años de sacerdocio ¿qué cosas le han provocado tristeza?

– Primero, yo diría que en 50 años he tenido, con la gracia de Dios, dones muy maravillosos. Es hermoso que Dios se sirva de uno para lograr que mucha gente se acerque al Evangelio y procure vivir el proyecto de Jesús en sus respectivas realidades, en el matrimonio, en el trabajo, en la empresa. Ese es el regalo más grande que Dios le da a uno en el ministerio. Que su  ministerio tenga una eficacia, no por uno, sino que por la gracia de Dios.

Sin duda que he tenido momentos complejos. Me tocó vivir realidades muy duras en Punta Arenas y en Concepción, en el contexto de los acontecimientos del  11 de septiembre de 1973 y de los años posteriores.  Como Iglesia en esa época nos pusimos de lado de los que sufrían; más allá de las ideas  que cada uno pueda tener nadie tiene derecho a violentar la sagrada dignidad humana. Como sabemos, hubo mucha violación a los derechos humanos y la Iglesia en esa época, y a mí particularmente, en Punta Arenas y Concepción, me tocó trabajar y servir con mucha fuerza en ese sentido.

Y yo diría que el dolor interno eclesial más grande que he tenido ha sido por estos episodios tan dramáticos, en que algunos hermanos sacerdotes han traicionado su fidelidad sacerdotal abusando de personas, especialmente de menores de edad. Yo presido hace 5 años en la Conferencia Episcopal un Consejo Nacional de Prevención de Abusos y realmente he profundizado este tema, he estado en dos encuentros internacionales en Roma. Si bien no tiene una magnitud en número, aunque fuera uno solo es muy triste lo que ha pasado, en el sentido que el sacerdote que está llamado a hacer el bien haya dañado la dignidad de menores de edad. Pero al mismo tiempo la decisión de la Iglesia en el mundo y especialmente en Chile, ha sido la de trabajar seriamente para que nunca más se vuelva a repetir esto; y si se repite tomar las medidas que correspondan. Hemos creado unas guías que ya se empiezan a estudiar en todas las diócesis, en Rancagua tenemos un proyecto después de Semana Santa, para dar a conocer a todos los agentes pastorales estas orientaciones, de tal manera de crear en la Iglesia ambientes sanos y seguros para nuestros niños y jóvenes. Esa es la decisión que ha tomado la Conferencia Episcopal y que yo personalmente como presidente del consejo

 trabajaré hasta el último día de mi vida para que esto se haga realidad y puedan realmente nuestras parroquias, movimientos, colegios, brindar ambientes sanos y seguros para todas las personas, especialmente para los más vulnerables.

¿Y EL SUELDO ETICO?

– Usted hizo noticia cuando planteó el asunto del sueldo ético, ¿cómo ve ahora el tema?

– Fue en el contexto del conflicto de los contratistas de El Teniente el año 2007. Siento que sin duda a Chile aún le falta mucho para ser un país más equitativo. Hoy día el sueldo mínimo llego a 250 mil pesos, pero es evidente que desde que yo lo propuse pasaron casi 10 años. Ahora debería ser cerca de los 400 mil. Pero cómo hacer un país más equitativo, cómo hacer  una mejor distribución de los bienes. Tengo entendido que todos los indicadores señalan que Chile es uno de los países más inequitativos, donde pocos ganan mucho y muchos ganan poco. Entonces creo que ese desafío del llamado sueldo ético que en su momento levantó tanta polémica sigue pendiente; es importante que se siga trabajando en eso. Creo que hay políticos interesados en hacer un país más equitativo. En ese sentido  todos deberíamos contribuir a que así fuera, que ojalá lo sea.

– Pareciera que la situación va empeorando, ¿cómo lo percibe?

– Sin duda que Chile vive un momento político complejo, es cierto. Se ha perdido un poco la confianza en las instituciones, en el parlamento, en el  ejecutivo, en las empresas. Es un momento complejo y yo tengo la esperanza de que en medio de esta complejidad todos los que están constituidos en autoridad, en los diferentes niveles, tomen en cuenta la opinión de los ciudadanos. Lo que pasó recientemente en el Festival de Viña del Mar refleja lo que está sintiendo el pueblo.

Me preocupa una cosa; es cierto que ha habido corrupción, que ha habido problemas en la clase dirigente, pero no podemos decir que el pueblo está ajeno a esas conductas. Cuando un porcentaje alto de personas en Santiago no paga el pasaje en los buses del Transantiago, cuando se hacen trampas, eso significa que el mal y el error están en las clases dirigentes y también en el pueblo. Todos tenemos que reconocer que si podemos a veces hacemos trampas; por eso es que debemos hacer un examen de conciencia para cambiar nuestras actitudes negativas. Como cristianos estamos viviendo el tiempo de Cuaresma que es un tiempo de conversión. Hay gente honesta en el pueblo y en la élite; hay que erradicar el mal en cualquier sector social en que se encuentre.

EL CASO CAVAL

– ¿Qué le ha parecido el Caso Caval?

– Sin duda que es tremendamente doloroso. Yo me imagino el dolor de la Presidenta porque un hijo y su nuera han estado involucrados en ese caso, pero es parte del drama que vivimos como sociedad. Lo mismo, gente que uno consideraba proba y honesta también se ha visto involucrada en recibir dineros que no les correspondían.

A mí siempre me impresiona la fuerza con que Jesús dice ustedes no pueden servir a Dios y al dinero. Cuando el dinero pasa a ser el valor más importante y la codicia pasa a ser la razón de la vida de un ser humano, evidentemente que esa persona se equivoca. Hemos visto a personas con mucha riqueza y uno piensa para qué quiere más, por qué no comparte y genera situaciones laborales y empresariales que permitan que otros también puedan participar de os bienes y no solo enriquecerse unos pocos.

Cuando el dinero ocupa el lugar de Dios, claro, se cometen todas las tropelías que hemos visto en nuestro país. Por eso, como pastor y como creyente, lo que pido y rezo es que Dios esté en el centro de nuestras vidas; porque el dinero es un medio, pero nunca un fin.

– ¿Desea entregarle un mensaje a la comunidad?

– Agradecerle a la comunidad rancagüina y de la Región del Libertador por el afecto, el cariño y la comprensión hacia este pastor, cuyo único norte y la única preocupación es tratar de servir desde mi fe y desde la comunidad de la Iglesia Católica que presido para hacer de nuestra región una región cada vez más digna, más respetuosa y preocupada de los más vulnerables, de los más pobres. La iglesia está para amar a todos, pero tiene un amor preferente, como Jesús, por los que más sufren. Esa es nuestra meta y nuestro anhelo para seguir trabajando por los demás en esta querida región. Y expreso a todos mi gratitud y mi plegaria.

Vocaciones sacerdotales

-¿Por qué cree que están disminuyendo las vocaciones sacerdotales?

– Creo que forma parte de una crisis actual, pero a mí más que el número o la cantidad me interesa la calidad. En vez de tener 20 sacerdotes que no sean abnegados en el servicio, prefiero tener uno que se la juegue seriamente por Dios. Yo creo que lo importante es que cada día más los bautizados que están en el mundo, en la familia, en la educación, en la política, asuman la Iglesia como propia y asuman las tareas de ésta. Y que quienes tenemos la vocación sacerdotal o los que la van teniendo en esta época puedan ser bien formados para que sean sacerdotes íntegros.

– ¿No cree que se debería permitir que los sacerdotes tuvieran la opción de casarse?

– Creo que en este momento la disciplina de la Iglesia Católica en Chile y en el mundo, por lo menos la de origen latino, es que los sacerdotes sean célibes. Tenemos los diáconos permanentes, en la Diócesis hay cerca de 70, casados la mayoría y solo cuatro célibes. Yo no sé si el día de mañana el Papa actual u otro autorizará la consagración sacerdotal de estos hombres, podría ser un camino, pero hoy día la disciplina de la Iglesia  es que quien está llamado al sacerdocio viva su consagración también en el celibato.

– ¿Cuál es su opinión?

– Yo soy fiel a la Iglesia. El Papa Juan Pablo II manifestó su opinión sobre este tema con fundamentos bíblicos. Acojo ese mandato. Creo que siempre está la posibilidad de servir a Dios en una entrega total. Para que esto en el futuro pueda modificarse ordenando a hombres casados, está la posibilidad, pero no me compete a mí tomar esa decisión.

Su lema “Cristo es mi vida”

Cuando el Papa Juan Pablo II lo ordenó obispo, el 27 de mayo de 1979, se convirtió en el obispo más joven de Chile.

Monseñor Alejandro Goic recordó que cuando era párroco en  Punta Arenas lo llamaron   a   través   del   Nuncio   Apostólico   y   le   dijeron   que   el   Papa   quería ordenarlo obispo. “Yo nunca pensé que iba a llegar a ser obispo, yo me formé para servir a la gente, para ser sacerdote y cuando tenía 39 años, el Papa Juan Pablo  II     me   llamó   para   este   servicio.   Y   como   dije   lo   considero   una   mayor exigencia   de   servicio,   no   un   honor   o   una   forma   de   hacer   carrera”.   En   ese momento escogió como lema episcopal “Cristo es mi vida”.

2 comments

EN RANCAGUA, VIVE EL OBISPO DON ALEJANDRO GOIC, AL CUAL EL PAPA FRANCISCO LE RECHAZO LA RENUNCIA, AL. CUMPLIR LOS 75 AÑOS DE EDAD, EN CHILE ES CASI IMPOSIBLE ENCONTRAR PERSONAS COMO DON ALEJANDRO. Y CREO QUE ES LA PERSONA QUE TIENE LA ESTATURA PARA LIDERAR LA RECOMPOSICION MORAL EN NUESTRO PAIS,

EL PAPA CREO QUE FUÉ ILUMINADO POR SU DIOS, PARA RECHAZAR LAA RENUNCIA DEL OBISPO DE RANCAGUA, DON ALEJANDRO GOIC. RANCAGUA Y EL PAIS, NECESITA CON URGENCIA LA IRRADICACION DEL ABUSO Y PILLERIA.
¿QUIEN PUEDE LIDERAR UN PROYECTO DE MODIFICACION DE CONDUCTAS DAÑINAS DE LOS CHILENOS?, YA ESTAMOS LLEGANDO A LA CIMA DE LAS MALAS COSTUMBRES Y EL HOMBRE QUE PUEDE INICIAR ESTE PROCESO.ES DON ALEJANDRO.

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