Amad a vuestros enemigos y hacedles el bien

“…Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.”

 
Evangelio Según San Lucas 6:27-28
¿Qué significa “amar” bíblicamente? ¿Cómo amaba Jesús a sus enemigos?
La ley enseñaba amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo, pero en ninguna parte del AT se afirmaba que se debía aborrecer al enemigo.
Los judíos habían hecho el siguiente razonamiento: “mi prójimo es solo un israelita”. De este modo ellos debían amar solo a sus compatriotas, los demás hombres, eran consideraban como extraños y enemigos. De esta manera, los judíos conceptuaban a todos los que no eran judíos como gentiles, como perros, por esta razón, los despreciaban, llegándose a producir un muro de separación entre unos y otros.
De ahí que los escribas y fariseos pensaran que honraban a Dios despreciando a todos los que no eran judíos.
Pero Jesús ahora corrige este pensamiento arraigado en la cultura judía y va más lejos que poner la otra mejilla, dar la capa o cargar una segunda milla. Ahora Jesús ordena a sus discípulos a “amar a los enemigos”, al extraño, al gentil, al que me es imposible amar. Esta enseñanza, este pensamiento es propio de nuestro Padre celestial, que hace salir el sol sobre buenos y malos, y llover sobre justos e injustos sin discriminar a nadie.
Y si nosotros nos consideramos hijos de Dios, es de esperar un comportamiento similar, semejante a Dios. Quizás la dificultad, el argumento mayor con que tropiezan algunos cuando leen estas palabras de Jesús, es que es imposible amar a otra persona que continuamente hace mal, hace daño.
La razón es que hoy día los significados modernos de “amar” se concentran solo en el terreno de las emociones; se trata de los sentimientos. “Amar” que significa “tener cariño”, “ser amable”. Sin embargo, Jesús cuando da esta nueva enseñanza, no está hablando del amor, eros, estorge o filía. Jesús aquí está hablando del AGAPE, Esta palabra agape, expresa amor de benevolencia, es decir, el amor que es capaz de dar y de mantenerse dando sin esperar nada a cambio. Es el amor en acción, el amor que obra, no un sentimiento, sino un amor desinteresado. En este tipo de amor no importa lo que una persona puede hacernos ni del modo que nos trate, porque siempre tendremos oportunidad de amarle, o sea, de hacerle bien. No es un amor sentimental, sino efectivo, operativo, como el amor de Dios que hace salir el sol sobre buenos y malos.
El amor de Jesús por sus enemigos lo llevó a dar su vida por ellos. El amor nuestro a nuestros enemigos, y a todos, debe ser igual. .
Amaremos a amigos y enemigos, en el sentido bíblico del amor, cuando ponemos nuestra vida por los demás, haciendo de toda nuestra vida un proyecto de servicio al prójimo. Ya lo dijo el viejo refrán: “Hechos son amores, y no buenas razones”
“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.” Mateo 16:24;

 
Pastor: Alejandro H. Cabrera C.

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