Libro repasará el legado del artesano Marcial del Real

Iniciativa es comandada por la periodista Verónica San Juan, gracias a la adjudicación de un Fondart Regional en la línea de Patrimonio Cultural Inmaterial. El texto estará disponible en bibliotecas públicas, carcelarias y en colegios de la zona.

Marcela Catalán

“Marcial del Real Richasse: 30 años de oficio” es el nombre del proyecto que pretende repasar el trabajo del citado artesano de Chépica, quien principalmente ha destacado por construir a escala el pueblo de Guacarhue, en Quinta de Tilcoco. Se trata de una iniciativa impulsada por la periodista Verónica San Juan, reportera que rescatará su legado a través de un libro. Dicho texto se encontrará en bibliotecas públicas, carcelarias y en colegios de O’Higgins, gracias a la adjudicación de un Fondart Regional en la línea de Patrimonio Cultural Inmaterial.

De acuerdo con la profesional, el desarrollo de esta publicación significa llevar a cabo una serie de entrevistas. Éstas incluyen a del Real, con el fin de hacer un recorrido por los hitos de su trayectoria y también para que éste reflexione y vea cómo ésta ha evolucionado. Esto último se apoyará en conversaciones con otras fuentes especialistas. Entre éstas, consultarán a Blanca Tagle y Carmen del Río, arqueóloga y ex directora del Museo Regional, de modo respectivo. “Son personas que tienen una conexión con su obra, viéndola en sus diferentes periodos”, explica la cabecilla de la idea.

¿Por qué enfocarse en el aporte del artesano de Chépica? San Juan recuerda que todo partió de su anhelo por conocer más en profundidad y vincularse con el quehacer cultural de esta región. Aquello, pues a pesar de que vive en Machalí, realizaba su quehacer laboral en Santiago. “Una vez que decido no ir más (a la capital nacional) y comienzo a explorar temas acá, veo lo que sucede en esta zona y amplío mi mirada. En esa exploración es que conocí su carrera y surge esta propuesta. Treinta años es un número muy interesante, que implica una vida dedicada a este oficio”, comenta.

En palabras de la periodista, “no hay comparación con su trabajo. Lo dice la misma gente que pasa por el Museo Regional. Puede que otros lo hagan, aunque no con su minuciosidad y modo en que te invita a ingresar a estos lugares. No sólo observas las fachadas, sino que sabes cómo vivía la gente en estas casas, que son de fines del siglo XIX y principios del XX”, enfatiza acerca de sus marquesinas y maquetas.

Por su parte, del Real destaca que este libro contribuirá a que su legado trascienda a su propia vida. “Finalmente, uno se acaba. Luego de eso queda esta publicación, de la cual se podrá aprender, ver cómo construyo y cuál es la secuencia de mi quehacer. Eso será muy interesante, porque permitirá que una nueva generación ahonde en mi forma de trabajo”, apunta.

En ese sentido, San Juan agrega que el ejemplar incluirá “una especie de manual” sobre la manera de proceder del artesano. El compendio estará disponible en las bibliotecas públicas, en las cuatro cárceles de la zona, además de llegar a escuelas de la región. “Tenemos el compromiso de la Seremi de Educación, quien nos ayudará a repartirlo” en los colegios, garantiza la gestora del proyecto. “Eso es importante, porque servirá como material para los profesores, para ver contenidos transversales como el patrimonio y la identidad local, en particular en aquellos pueblos donde todavía está viva esta arquitectura”.

En cuanto a los lectores que podrán acceder al libro, subraya que creían relevante “que (su impacto) se irradiara, como material de identidad local y de reconocimiento de la labor de Marcial”.

Entre las obras que será posible encontrar en el volumen, ambos adelantan que repasarán las maquetas de Guacarhue, la de la Iglesia Recoleta Domínica y la del Museo de la Educación, aparte de sus dioramas para museos. “Igualmente tenemos contemplado poder ir a las casas (donde hay colecciones privadas suyas), para poder fotografiar esas creaciones. Hay repartidas en muchos sitios”, advierte San Juan, respecto a la complejidad de desarrollar este proyecto. Entre estas creaciones, se encuentra una ruca mapuche a escala.

Por su lado, antes de poder verlos en el libro de San Juan, del Real elige las propuestas emblemáticas para su persona. “’Chépica se pinta de color” fue una iniciativa de difusión social y cultural, basada en pintar este pueblo con un sentido patrimonial. Me abrió la puerta para mostrar lo que hacía. Antes de ésta, me encontraba muy encerrado en el taller; en ‘Guacarhue, muros en el tiempo’, crucé el retablo liso con la construcción de maquetas, pasando a la tridimensión pura; también está la museografía que realicé para el Museo Lircunlauta de San Fernando y las marquesinas de tres teatros para el Teatro Regional de Rancagua”, destaca el artesano. Estos son el de San Fernando, el de Olivar y el San Martín de Rancagua.

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