Escribir: La operación más difícil.

 

“Undistes a tu suegra”. ¡Tal cual! Era la leyenda que pudimos apreciar en los medios, escrita a brocha gorda en la pancarta que cargaba a comienzos de este año 2016, el famoso “Hombre del Cartel”. Definitivamente, al folclórico personaje “se le cayó la Gramática”. El verbo con el cual significamos meter en lo hondo, caer o hacer caer a alguien en una situación de desgracia (en este caso a la suegra) es un verbo regular, transitivo, pronominal, de la tercera conjugación y se escribe con “H”, pues deriva del latín: fúndere. La mayoría de las palabras que en latín empiezan con “F”, al pasar al castellano o la conservan (fortuna, fauna, fatiga, feto, folio) o la cambian en H muda. (farina= harina; fervere= hervir; fellis= hiel, etc.) La H es una consonante que ofrece grandes dificultades ortográficas pues además de los léxicos de etimología latina, tenemos los de origen griego, (las que comienzan con hipo, hiper, homo, etc.); de procedencia árabe (horda, hola, harén, hégira) y hasta de vocablos americanos. (hamaca, hule) Para colmo de males, la forma verbal (de la pancarta) está mal escrita. Sobra la “S”. (Undistes) Vea: Yo hundí, tú hundiste, él hundió. Modo Indicativo, Pretérito) Pedíamos hace algún tiempo un cuaderno de caligrafía. Cada vez más necesaria, porque el uso de los teclados (ordenadores, teléfonos y otros artefactos) han condenado a muerte a la escritura con lápiz o lapicero, haciéndola ilegible y plagada de faltas ortográficas.
No solo necesitamos retornar a la caligrafía. Si de verdad buscamos calidad en la educación y específicamente en el idioma materno, el castellano o español, habrá que reponer en los programas la Gramática y, guste o no, imponer el uso del Diccionario. Y no hablo del diccionario digital, pues siendo nuestro idioma de una complejidad tremenda, el ordenador y otras ayudas tecnológicas resultan deficientes, erróneas y del todo inútiles. Entonces, al Diccionario de buena procedencia, (los hay muy malos) habrá que sumar un texto de gramática actualizado. Todavía guardo –y me es útil- la gramática Española. (Curso Graduado de Gramática Española. Curso Superior por F.T.D.) que para los años 60 llevaba cinco ediciones, “obra utilísima (aquí el detalle) y en general a toda persona que quiera hablar y escribir correctamente la lengua de Cervantes”. (epígrafe de la primera página) Estamos conscientes de que no basta contar con los textos. Lo verdaderamente importante es que los profesores tengan un dominio real y cabal de la gramática. En un país como el nuestro donde –aunque duela- se habla pésimo, hemos de sumar ahora que se escribe mal. No solo los simples hijos de vecino. Copio de un periódico (18 de enero 2015) “Degollan (sic) a joven en plena población Baltazar Castro”. (Degollar, verbo irregular, la forma correcta es “Degüellan”. Por eso decía que el ordenador o “computador”, que no discrimina entre verbo regular o irregular (Los verbos irregulares en castellano son legión) no basta para escribir correctamente. También en un periódico: “Incautan revolver etc.” (febrero 2016) Ahora bien revolver: mover, agitar una cosa. Verbo transitivo. Pero lo incautado era un revólver. (falló la ortografía acentual) Uno es verbo, el otro, sustantivo. Me subo en una “liebre” chilenismo por taxi bus) y leo en grandes letras: “Avise su paradero con antisipación”. Se trata de un letrero impreso, de modo que la culpa es de quienes venden estos adhesivos. Sería oportuno que el chofer supiera “con anticipación” algo sobre el uso de C y S. En la misma línea, ese aviso en la vitrina de un local comercial: Se necesita acesora del hogar. Para mi sorpresa, en un gran súper mercado avisan que ese producto está “En exihición”. Otra vez el ordenador no corrigió. Exhibir (del latín: exhíbere) exponer, mostrar, presentar en público.
Hermoso ese canasto lleno de grandes nueces. (Pasaje Rochet) Encima un letrero con buena letra, pero… “No sacar. Grasias”. Lo más cercano que hay en nuestro idioma a esas “gracias” es: grasiento y todos sabemos lo que significa.
Me queda el remordimiento de no haber dedicado un elogio a la hermosa pérgola de las flores que el Municipio construyó al final de la calle Mujica. Viniendo hacia la mentada pérgola desde el oriente, se puede leer, los que leemos, el letrero de presentación donde se ofrece todo tipo de flores: crisantemos, claveles, rosas, lilium, etc., y además, arreglos florales para bodas, cumpleaños graduaciones y “difunsiones”. Otra vez, los expertos del pincel, que sus pesos habrán cobrado por su arte, disparate incluido, no se dieron el trabajo de hojear el diccionario, (si es que tienen alguno) porque disfunción (y no difunsión) es el funcionamiento irregular, anormal, exagerado de un órgano, de un mecanismo, etc. Quiero imaginar que no se atrevieron con el léxico “Defunción” (fallecimiento, relativo a la muerte o a un difunto) y que era lo más natural y consecuente. Cuando alguien parte de este mundo ¡vamos por flores!
En nuestra ciudad hay una cantidad considerable de peluquerías o Salones de Belleza. En mi caso, no pagaría por un letrero con faltas de ortografía. Suponemos, que esas peluqueras o peluqueros han hecho algún curso en alguno de esos institutos que proliferan en nuestro medio. Suponemos que algún apunte, catálogo, álbum, etc., les habrán puesto alguna vez ante los ojos. Entonces, no entiendo por qué ofrecen “alizados”. El adjetivo “liso” nos viene del griego: lissos (con dos “eses” por si fuera poco) y literalmente significa: llano, sin adornos ni decoración. El verbo alisar (con s, no con z) recibe las acepciones: poner liso y peinar levemente el cabello. En cambio, he visto peluquerías que ofrecen “risos”, palabra que sí es con z (rizos) y que deriva del latín: ericius= erizo. Rizo significa ensortijado, mechón de pelo en forma de bucle. No intentaré definir bucle (del francés: boucle) porque significa precisamente lo mismo: rizo en el cabello.
Gracias a Dios y a la autoridad competente (y eficiente) que se han pintado los muros del Cementerio Nº 1. Por meses vimos allí, la huella dejada por un bárbaro analfabeto que con pintura negra escribió: “Nunca sere soverbio”. Falló la ortografía acentual y literal. Seré, con tilde en la última sílaba y soberbio es con b, por una razón parecida al caso de la H. Las palabras que en latín llevan “P” pasan al castellano con B= superbia: soberbia; vípera= víbora; aperire= abrir; aprilis= abril; lupo= lobo, etc.
Podríamos poner muchos ejemplos más sobre la deficiente ortografía chilena. ¡Ya no es solo el problema de hablar correctamente! De nuestras pocas ganas de leer dan cuenta las estadísticas: “En Chile se leen 2,8 libros al año, lo que nos ubica en el penúltimo lugar, solo por sobre Costa Rica (2,7 libros) entre 16 países”. El problema de la escritura se puede solucionar con un viejo método. Método desprestigiado, ridiculizado, tachado de obsoleto. ¡El Dictado” ¿Por qué los profesores abominan del dictado? Pues, porque quien se lleva el mayor trabajo es el profesor, no el alumno. Primero es necesario –primordial- preparar el dictado. Seleccionar el ejercicio de dictado, por ejemplo, con un vocabulario con H inicial y medial. (huelga, hule, zanahoria, azahar) Se requiere exigir un cuaderno ad hoc. El dictado en hojas sueltas es pérdida de tiempo. El Profesor debe revisar los cuadernos, fijar la corrección, hacer que el alumno confeccione un vocabulario. Cada tres dictados, hacer un control con nota. ¡Mucho trabajo! Y el dictado llevará necesariamente a repasar o enseñar reglas gramaticales… Cuando se ama el idioma tan bello que tenemos, encontramos fascinante esta labor. Desgraciadamente, en abril del año pasado (2015) cuando todos los arqueros disparaban sus flechas contra la mala calidad de la educación chilena, el Ministerio de Educación, en un gesto de simpatía con todos los maestros que marchaban por las avenidas, determinó que el Dictado era “una actividad reproductiva, en que el niño escribe para que el profesor corrija, solo queda como técnica evaluativa y no como actividad de aprendizaje”. Entre tanto, por esa misma fecha, el gobierno francés anunció que los dictados serán parte de su currículum para la Enseñanza Básica. Lo mismo sucedía en España al introducir los dictados en forma expresa en su Ley Orgánica para la Mejora Educativa. Las operaciones básicas del castellano (de todo idioma) son cuatro: Escuchar, hablar, leer y escribir. Por lo visto, si tuviéramos que dar exámenes, los chilenos reprobaríamos vergonzosamente. Y es que todo tiene un costo. Eso del aprendizaje divertido es una falacia tan o más fatal que creer en que me pueden dar un 7% de interés por los cuatro pesos que tengo.

 

 
Mario Noceti Zerega

2 Comments

  1. Mario Enrique Contreras Silva said:

    SI LA EMBARRE ME AVISAN. LO DIFICIL EN CHILE, ES LA DIFICULTAD DE LOS CHILENOS DE AFIRMAR O NEGAR ALGO, ALGUNOS BAUTIZAN ESTA CARACTERISTICAS DEL 98% DE LOS CHILENOS, DE NO SABER PARA DONDE MIRAN, EN RANCAGUA EXISTEN MUCHOS, CERCANOS A LOS ANTERIORES, NO DAN PUNTADA SIN HILO. EN REUNIONES POLITICAS, EL CALENDARIOS DE POSTULACION DE FONDOS ES LO MAS IMPORTANTE, SI SON NECESARIOS O NO LOS PROYECTOS, POCO IMPORTA, EN DIAS PASADOS PRESENCIE LA ENTREGA DE CHEQUES A LOS GANADEROS EN POSTULACION DE RECURSOS, PARA LOS FINES MAS INCREIBLES Y CON UTILIDAD PARA LA CIUDADANIA MUY DISCUTIBLE, OTRA DIFICULTADES DEL 98% ES NO SABER SEPARAR LA PAJA DEL TRIGO, EJEMPLO MACHALI Y RANCAGUA, SON UNAS DE LAS COMUNAS MAS CONTAMINADAS ATMOFERICAMENTE, EN CHILE, POR EL MATERIAL PARTICULADO FINO, POR LAS EMISIONES DE DIOXIDO DE AZUFRE, MERCURIO Y ARSENICO, MUCHOS CONOCEN EL TEMA, PERO MIRAN EL CIELO Y SE PONEN A SILBAR,

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