Investigación ratifica disminución sostenida de guanacos en Reserva Nacional Río Los Cipreses

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También se descartó que la reducida densidad de la especie se deba a factores como la depredación, competencia o falta de alimento. Por el momento, la tesis más plausible apuntaría a un desplazamiento de estos animales hacia otros lugares.

 
Marcela Catalán

 

 

Es el herbívoro nativo más grande de Sudamérica, teniendo una gran importancia en el control del crecimiento de la vegetación y dispersión de semillas en los lugares donde habita. Además posee un rol primordial como consumidor primario y presa de animales carnívoros. Se trata del guanaco, especie que cumple una tarea de gran relevancia para el mantenimiento del ecosistema, pero la cual se encuentra clasificada como en peligro de extinción en la zona. En O’Higgins, particularmente en la Reserva Nacional Río de Los Cipreses, los censos invernales de los últimos años han detectado una disminución sostenida de sus ejemplares, desconociéndose las causas que podrían incidir en aquello.

En vista de dicho escenario es que un estudio del Laboratorio Fauna Australis de la Universidad Católica, financiado con casi $7 millones por el Fondo de Investigación Científica de Pacific Hydro, pretendió averiguar más sobre el tema.

De acuerdo con los resultados de la exploración, en el citado parque, el guanaco puede ser hallado desde Llanos del Zorro hacia el sur del área protegida, calculando la densidad estimada de su población en 1,9 individuos (ejemplares) por Km2. Para Ana Muñoz y Cristián Bonacic, quienes desarrollaron la indagatoria, la cifra es baja si se compara con otras poblaciones e implica que este mamífero se encuentra con problemas de conservación en el lugar.

“Antiguamente, según datos entregados por personal de la reserva, estaban desde Piedra del Indio hacia el sur del cajón del Río Los Cipreses, ocupando sitios como la Placeta de Los Nogales, Urriola, Coton, Los Arrieros, entre otras. Sin embargo, hace años que no se ven en Piedra del Indio y en 2015 no se encontraron en la Placeta de Los Nogales”, explica Muñoz.

Aunque los investigadores afirman no saber las razones de todo esto y que por lo general hay estudios sobre la competencia entre el ganado doméstico y los guanacos, donde se establece que el primero desplaza al segundo, apoyándose en el descarte de otros factores, los autores manejan un culpable no oficial: el cambio climático.

En línea con Muñoz, en la actualidad, diversas indagatorias indican que este fenómeno está afectando diferentes especies en el mundo. “En el caso de los ungulados de montaña como los guanacos, se ha visto un desplazamiento suyo hacia sitios más altos y con menor temperatura en relación a los de menor altitud, con el fin de regular de mejor forma” los grados, dice.

A su juicio, la reserva tampoco está exenta del impacto de este problema. Sí, pues allá se están observando “veranos muy secos e inviernos donde la nieve caída no se acumula como antes. Por otro lado, los glaciares han tenido un retroceso por derretimiento y se han abierto pasos hacia cuencas aledañas. Lo que nosotros hemos visto es que, dado que la nieve caída no dura mucho, estos animales no permanecen tanto tiempo en las partes bajas del cajón del río y, en cuanto la nieve se derrite, tienden a subir a las partes altas y abiertas para alimentarse”. Según comenta, estos puntos “son de difícil acceso”, haciendo imposible divisarlos.

Considerando lo anterior, los investigadores recalcan la necesidad de indagar en dos aspectos: la presencia de estos ejemplares en las partes altas del área y la alternativa de que “estén migrando por los pasos que se han abierto hacia otros lugares más favorables”.

 

 

FACTORES DESCARTADOS Y POR ANALIZAR
Las conclusiones preliminares fueron establecidas, luego de que pudieran hacer a un lado las otras variables examinadas en la investigación. Éstas eran la competencia por un recurso escaso -territorio y alimentación, por ejemplo-, la disponibilidad de vegetación -comida- o capacidad de carga, y la depredación.

En concordancia con la indagación, “el guanaco no compite con la liebre”. Y es que “pese a compartir un mismo espacio durante la mayor parte del año, difieren en sus patrones de actividad diaria, siendo el primero diurno y el segundo nocturno. Es probable que estén consumiendo los recursos de modo diferente, los cuales no serían escasos”, añade. Además, este integrante de la familia Camelidae “no es una presa importante en la dieta del puma o del zorro culpeo, como sí parece ser la liebre. Ambos tienen distintos patrones de actividad diaria” respecto al guanaco, y no se hallaron restos suyos “en la dieta, ni tampoco en terreno que indiquen depredación de parte de estos”.

Puntualmente, en cuanto a la relación con el puma, Muñoz comenta que, al ser oportunista, “cuando el número de guanacos baja” como en la citada área, este felino “tiende a aumentar el consumo de otros” animales que están en alta abundancia.

Sobre la disponibilidad de vegetación en la zona que la especie ocupa al final de verano en Los Cipreses, ésta “es capaz de sostener una población de 5.136” ejemplares durante el año, detalla la exploración.

Tampoco encontraron evidencias de muertes de guanacos en el área, desechando así la caza o la depredación, ya descartada por la no presencia de restos suyos en la dieta de otros animales.

Con el fin de poder excluir o confirmar más factores con incidencia en la densidad de la población del guanaco en la reserva, los investigadores también se propusieron extraer cortisol y ADN fecal, aparte de analizar RIA del guanaco, entre otras cosas.

En palabras de Muñoz, “cuando los individuos están frente a constantes presiones como la fuerte competencia, depredación o una escasez de recursos, pueden enfrentar un estrés agudo. Esto aumenta los niveles de cortisol y puede tener un gran costo biológico”, ya que bajaría la respuesta del sistema inmunológico, dejándolos más propensos a enfermedades o bien a desviar los recursos energéticos para enfrentar los factores que causan esto”, esgrime. A su juicio, esta situación “afecta la tasa de reproducción per cápita y tiene repercusiones a nivel de la población”.

Ahora, si ésta “es pequeña y/o se encuentra aislada geográficamente de otras, aumenta la probabilidad de producirse cruzas entre individuos muy emparentados. Esto podría generar pérdida de variación genética, traducida en la pérdida de capacidad de adaptación a cambios en el ambiente, disminuyendo así la supervivencia” de los ejemplares, su reproducción y viabilidad, agrega. Aquello será estudiado en base al material genético obtenido.

Los autores de la exploración todavía no logran extraer altas concentraciones de cortisol, ni validar el protocolo de análisis del mismo para esta especie. Pero cuando lo hagan, podrán profundizar en la responsabilidad del estrés.

Acerca de la extracción de ADN, Muñoz cuenta que consiguieron bastante. “Con eso, se pueden hacer muchos estudios. Uno podría ser sobre si se están produciendo cruzas entre los mismos individuos de la reserva. También hay datos de ellos fuera del área protegida. Así, podemos determinar si los que están fuera son de la misma población de los guanacos que están dentro. Esto nos podría dar un indicio de que, quizá, no es que estos animales estén extinguiéndose dentro del lugar. A lo mejor están saliendo”, remata.

 

 

Guanaco: Habitaba en todo Chile durante la época prehispánica
De acuerdo con Ana Muñoz, el guanaco habita en Bolivia, Perú, Paraguay, Argentina y Chile, siendo un herbívoro generalista. Es decir, “tiene una dieta bien amplia” y que le permite alimentarse de recursos vegetales de muy baja calidad cuando hay “condiciones extremas ”. Según comenta, “es muy adaptable”, característica que posibilita su establecimiento en distintos hábitat, “desde desiertos, matorrales y estepas, hasta bosques. Por lo general, se encuentra en ambientes abiertos y semi abiertos”, cuenta la investigadora.

En cuanto al comportamiento del animal, éste es gregario. En sus palabras, vive en grupos sociales que pueden ser de tres tipos: familiares, formados por un macho adulto territorial, su harem de hembras y las crías del año; machos sin territorio; e individuos solitarios que comúnmente son machos maduros, con o sin territorio, sin hembras. “Sin embargo, se ha visto que estos grupos muchas veces se desarman o convierten en mixtos en invierno”, agrega.

“En la época prehispánica habitaba en todo Chile y fue fundamental para el desarrollo de las culturas indígenas a lo largo del país”, añade, mencionando que eran utilizados en especial para alimento y obtención de abrigo. “Con la llegada de los españoles, la pérdida de hábitat, introducción del ganado y caza fueron las principales causas de su disminución y desplazamiento, en particular hacia la Cordillera de Los Andes. En la actualidad se distribuye desde Arica hasta la Región de O’Higgins, de forma discontinua, y de Aysén y Magallanes hasta Tierra del Fuego e Isla Navarino. En gran parte del territorio, la población tiene problemas de conservación”, relata.

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