Una ilusión marchitada, un amor infinito

columna carlos osses

La opinión de Carlos Osses
Director de Enlineadeportes.cl

 

A pocas horas de haber terminado el último partido del torneo de Clausura, la verdad es que cuesta escribir e hilvanar ideas claras de lo que sucedió el sábado en el Estadio El Teniente.
Es difícil hacerlo porque hay muchos sentimientos encontrados. Es verdad que se jugó mal y que fue un resultado ajustado a lo que sucedió en el campo de juego, pero fue un marcador que tocó en lo más profundo el alma de la institución celeste y de sus hinchas.
Todo estaba dado para que O’Higgins cerrara una notable campaña. Sólo bastaba el último paso, el más importante. Un recorrido que, a la luz de los números, fue buenísima por donde se le mire. 28 puntos de un total de 45, 62 por ciento de rendimiento con ocho partidos ganados, cuatro empatados y sólo tres derrotas, terminaron ilusionando hasta al hincha más escéptico que no creía en lo que se podía hacer.
Una campaña en la que acompañó la garra de los muchachos conducidos por Cristian Arán, dando vuelta partidos increíbles y generando la posibilidad de llegar con la primera opción de alzar el título hasta la última fecha del torneo.
Pesar, tristeza profunda, desolación son los sentimientos que existen después de probablemente una de las derrotas más dolorosas en la historia de la institución celeste. Todos son sentimientos de amargura que seguramente el fútbol se encargará de revertir en el tiempo porque lo hermoso de este juego es que da revanchas.
Pero ninguno de estos sentimientos tiene que ver siquiera con atisbos de decepción o enojo contra la institución, contra el cuerpo técnico o contra el plantel rancagüino, más bien aflora el agradecimiento, la fidelidad, la lealtad del saber que se dio todo en la cancha y que el resultado si bien era lo peor que podía pasar, era uno de los tres posibles.
“Como voy a insultarlos”, “Te alentaré cuando menos lo merezcas porque será cuando más lo necesites”, “Ningún resultado puede cambiar lo que siento por ti”, son algunas de las pancartas que asomaron en estas últimas horas en las redes sociales.
El trabajo liderado por Ricardo Abumohor debe continuar, la vida sigue y aunque no nos guste, el fútbol es así. Como el ave fénix que renace desde las cenizas, O’Higgins está obligado a mirar hacia adentro, analizar por qué sucedió esta situación y aprender de los errores para seguir creciendo.
¿Qué el plantel era corto? ¿Qué se apostó a jugadores que no rindieron? ¿Qué se tomaron malas decisiones dejando fuera del último partido a 90 jóvenes que semana a semana compiten en el Fútbol Joven? Son todas situaciones que se deben corregir, la oportunidad de revancha está a las puertas, el futuro es promisorio. El trabajo hecho por Cristian Arán y Víctor Fuentes debe continuar y lo bueno es que esta vez para el campeonato que sigue, tendrán la linda oportunidad de armar el plantel a su gusto.
Ya vendrán nuevos torneos y nuevas chances de obtener un título. Por de pronto hay que sacudirse rápido de la caída, levantar anímicamente al plantel y disputar una post temporada que da un cupo para Copa Sudamericana porque ya en 48 horas más se deberá estar jugando en Iquique.
Como reza un viejo proverbio chino: “Lo pasado ya fue, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo”.
A levantar cabeza pueblo celeste, a seguir alentando de principio a fin, el próximo domingo estaremos en el templo de ilusiones con las mismas esperanzas porque mientras juegue nuestro equipo, jamás lo hará sin su hinchada en el tablón.

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