A fines de junio debe terminar restauración de Iglesia de La Merced

De acuerdo con el MOP y por concepto de los mismos trabajos, ese mes retirarán el cierre perimetral instalado por Cuevas, en Rancagua. Éste permanecerá allí para evitar rayados y graffitis en el muro que da a esa calle. 

 

 

Marcela Catalán

 

 

Cuando se cumpla un año ocho meses del comienzo de la restauración de la Iglesia de La Merced de Rancagua, a fines de junio debiera terminar la reparación del histórico inmueble. Así lo explica el director de Arquitectura de la Seremi de Obras Públicas, Carlos Contador, quien detalla que las faenas alcanzan un 90 por ciento de avance. La postergación de la entrega, fijada en sus inicios para el 29 de febrero de 2016, se habría debido al hallazgo de huesos en el área que da a Cuevas.

Y es que según comenta, mientras la constructora allí realizaba excavaciones para ejecutar unas fundaciones y micropilotes, encontraron osamentas de la época de la Colonia. “Esto nos atrasó en unos cuatro meses, porque el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) exigió hacer un trabajo de arqueología. Eso ya está cerrado. Se clasificó y guardó todas esas piezas, que hoy están en el museo de la ciudad”, garantiza el funcionario.

“Está todo listo al interior al templo, correspondiente al postulantado, las antiguas áreas de dormitorio de los sacerdotes, las que se ocuparán para la biblioteca, y las de capacitación del segundo piso, además del patio interior, que está prácticamente finalizado”, sostiene. A esto hay que sumar los espacios que serán entregados para uso público. Allí podrán reunirse las juntas vecinales, aparte de llevarse a cabo talleres, entre otras iniciativas. Asimismo, hay una “zona de retiro para los civiles y laicos que puedan venir”, con dormitorios y baños para recibirlos.

¿Qué falta? Hoy está en desarrollo la restauración del altar, “que estaba en muy malas condiciones” por la caída de feca de paloma. “Es una labor lentísima y a mano. El equipo de profesionales pinta todo el sistema de retablo con pinceles. Es lo que está más atrasado, pero entre comillas. Era imposible hacer eso antes de que terminara la obra civil, porque es un quehacer muy delicado, que requiere de un lugar adecuado”, esgrime Contador, agregando que la estructura será instalada en la parte de adelante del templo, alcanzando una altura del orden de los cuatro metros. También resta la mantención de los árboles y arreglos en las áreas verdes.

Sobre cuándo retirarán el cierre perimetral por Cuevas, que resguardaba los apuntalamientos de la obra, el director de Arquitectura manifiesta que si bien ”el edificio está 100 por ciento concluido, todavía no los remueven para cuidar la construcción y evitar rayados y graffitis” en sus muros. Por tanto, estos serán quitados en junio.

En sus palabras, este inmueble ya soportó el terremoto del 27 de febrero de 2010 y “lo hizo sin los refuerzos que actualmente posee. Es decir, hoy se encuentra en mejores condiciones y mucho mejor preparado para un sismo de esa envergadura. Sin embargo, se debe tener claro que es de adobe y que ese material no resiste bien y tiene ciertas complejidades de comportamiento” con los movimientos telúricos, añade.

En ese sentido, recalca que “si el edificio no se cayó con ese terremoto, con esta intervención, si es que hubiesen daños, serán de carácter menor”.

En línea con el funcionario, el proyecto ha implicado una inversión de más de $2500 millones para la restauración e intervención. El citado monto considera una extensión de presupuesto por $363 millones para “una serie de obras adicionales que, como Dirección de Arquitectura, decidimos solicitar”, comenta. De acuerdo con Contador, entre otras cosas, el dinero sirvió para comenzar la reparación del campanario y de una escalera.

Acerca del torreón donde las tropas patriotas se ocultaron durante la Batalla de Rancagua, declara que lleva un 25 por ciento de avance. “No fue parte del proyecto original, por lo que se debieron pedir recursos adicionales al Fondo Nacional de Desarrollo Regional (Fndr) para poder ejecutar estas faenas. Quedó afuera por alguna razón que no entendemos y nos dimos cuenta cuando se había hecho el contrato. Hoy trabajamos a full en ello. Se restaurará completa la estructura de madera, cambiando sus piezas, arreglando todos los elementos de madera exterior y sellos, además de restablecer la propia cruz que estaba caída”, observa.

En cuanto a la escalera, ésta se encuentra finiquitada y en sus costados guarda la huella del paso de los monjes, quienes subían y bajaban en fila. “Dejamos las gradas así para evidenciar el tiempo transcurrido. Esto se hallaba en muy mal estado. Debe haber sido pintado varias veces, por lo que se hizo un decapado completo. Dejamos la madera a la vista, en una manualidad que demora mucho. No se ocupan lijas. Se pasa una viruta de acero muy fina, para evitar que se raye”.

 

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